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Algo de mi — capítulo 8
Recuperando el tiempo perdido, transformando mi imagen y mi cuerpo para
volver a ser la tierna niña que admiraba tu cuerpo desnudo, suspirando
desde lejos, ignorando tus reflejos…
Esperando el día en que puedas fijarte en mi infantil figura y decidirte a
sentir su textura frágil y adormecida a causa de tu aroma, espero ansiosa
durante mucho tiempo y aún no hay alguna respuesta, comienzo a frustrar
mis pensamientos porque te encuentro con alguien más, es una mujer
bella, pero horrible ante mi, te posee, llena tu cuerpo cada noche e invade
tu cuerpo de sensualidad y reproche….
No entiendo porque a mi no me miras, soy bella, lo que cualquiera
buscaría. Hace años que no me miro al espejo, tengo miedo, miedo de
saber la causa de tu desprecio….
Continuo en espera mientras observo a numerosas mujeres entrar y salir de
tu habitación todo el tiempo, y yo aislada desde el rincón observo tu
enrojecida piel cada que logras asomarte al exterior…
De repente en una noche sin tiempo, mi cuerpo se mueve
involuntariamente, camino hasta tu puerta, cansada, harta de tanto
esperar, abro la puerta y sedo el paso a mi figura, busco un cuchillo y
rápidamente con el descuartizo cada parte de ti, la chica de esa noche no
tuvo salvación, supe desde ese momento que algo no estaba bien, mi
cuerpo se movía con gran fuerza y yo no controlaba lo que hacía, mientras
mutilaba las evidencias, tragaba sangre de tu esencia y lloraba, no paraba
de hacerlo, me hartaba de no poder detenerme, estoy encarcelada en mi
propio cuerpo, quiero evitarlo todo pero no puedo…..
No puedo más, no quiero ser culpable, la chica mala de la sociedad, oculto
a la chica en un manto negro y a ti en otro, la chica se sumerge en el
extenso río de la ciudad y tú te quedas al fin conmigo, noche a noche tu
mano fría rosa mi rostro y por más que intento no logro sentir nada, ni
siquiera puedo hacerte sonreír…