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Historia 42722 — capítulo 1
-¡Mamá! ¿Dónde está mi chaqueta?- Le pregunté a gritos.
-Abajo,rnencima de la cómoda.- Respondió esta. Yo bajé corriendo y me la puse.rnPase a su lado, le di un beso y desaparecí por la puerta, oyendo a mirnmadre detrás de mí.- ¡A las nueve y cuarto aquí, que tienes que cenar!-rnAsentí para mí misma, quién sabría si lo haría.
Viento y frío.rnFue lo que sentí en estos instantes. El cielo empezaba a ser oscuro, elrncambio de hora había hecho muchos cambios, ahora a las sies ya era dernnoche. Pero me encantaba mirar las estrellas y sentirme como si fuerarninvisible en la noche. Me uní al paseo nada más verlo, esperando estarrnsumida en mis pensamientos.
Él, siempre él. ¿Por qué en estarnedad sólo nos preocupa él? ¿Es en realidad algo normal? Quería pensarrnque sí, sabiendo que no lo era. Su mirada, su sonrisa, su forma de ser,rnsus labios, sus caricias... Todo envolvía mis sentidos, creandornrecuerdos vívidos en mi mente.
Manos hundidas en sus bolsillos, vivendo en su mundo, sin saber que pasa al rededor, sumergida en esos recuerdos que tanto le encantaban y sonriendo cuando había algo que le gustaba. Desde fuera parecería tonta, pero no nos importa, porque nosotros estamos en nuestro mundo, ajeno a lo exterior. Otra sonrisa y una canción empezada a susurrar. Recuerdos inolvidables.
Unas manos tapándole los ojos,rnun grito inaudible. Y la típica pregunta: "¿Quién soy?" Pero esa voz,rninconfundible, me transmitía seguridad. Mi cuerpo se relajó, mis labiosrndibujaron una sonrisa, mis manos se pusieron encima de las suyas yrnrespondí: "Tú". Me giré y ví sus ojos marrones. Me encantaban esosrnojos, con su sonrisa volviéndome loca, transmitiendo esa seguridad quernnadie me había hecho sentir jamás. Esos ojos que sólo al fijarme dernverdad, descubrí que transmitían mucho más de lo que pensaba, yrnquedándome profundamente sumergidos en ellos. Sus dedos acariciándomernmi mejilla y sus labios quizá demasiado cerca, que importaba. Acorté larndistancia y dejé de soñar. Lo tocaba realmente.
Risas, miradasrnenamoradas, pensamientos demasiado parecidos. Sólo la noche era capazrnde transmitir esa magia que tanto nos gustaba. Cogidos de la mano,rncaminábamos por el paseo, con algunas miradas clavadas en nosotros,rnpero con las nuestras imposibles de separase. Un beso fugaz, haciendornque me riera tontamente, pero el amor era lo que tenía. Él me miraba,rnyo me sonrojaba. Sonrisas tontas, ojos bien abiertos, transmitiendo lornque queríamos decir, pero que siempre te da vergüenza hacerlo.
-Me encanta la noche.- Dije muy bajito, no quería romper esa magia.
-Arnmí me encantas tú.- Sonreí, me perdí en esos ojos marrones, y le besé.rnMe colgué de su cuello, y después le abracé, sintiéndome protegida. Elrnamor era lo que tenía.
Sentados, apoyados en la roca, con losrnpies mojándose con el agua del mar, fría en esos momentos. Risas y másrnrisas, locuras que con su ayuda conseguías, caciones con tonterías,rnarena en forma de broma, abrazo para perdonarse, mientras tú huyes dernél, haciéndote reír, corriendo por la arena, con sus manos cogiéndoternpor la cintura. Te gira y tú sólo sonries, contenta de estar con él. Élrnte besa y tú le respondes, contenta y risueña.
Mientras, turnmadre preocupada, viendo tu asiento vacío en la mesa, piensa en qué lernhabrá pasado a su hija, antes tan respondable y buena. Y no sabía quernla respuesta era sencilla. Se había enamorado.
Pero ese erarnsu mundo, porque todo puede ser así, pero todo se acaba. Guerrasrninexistentes están cerca, que cuando te las mencionan, tú sólo niegasrncon la cabeza, diciéndo que es imposible. Que equivocados estamos.
Dicen que el amor dura siempre, yo quiero creer que sí. También dicen que somos libres. ¿Pero lo somos realmente?
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Aquírnel primer capítulo de esta historia un poco rara. Sé que este capítulornno será muy bueno, pero es importante para la historia.
Espero que les guste. (: