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Historia 42745 — capítulo 2

Perdón si vieron esta historia muchas veces actualizada, tuve que editar varias cosas

-Lita, tu uñas están perfectas, ¡Qué manía que tienes!- Se quejó Lily, estaban junto a Mary y Alice, practicando hechizos en el jardín.

-No lo están-Dijo Amelia limándose con más fuerza.

-Es que quiere estar más bonita para Sirius…- Canturreó Alice, su castaña amiga la fulminó con la mirada.

-Bueno, continuemos. Alguien páseme esa roca- Exclamó la pelirroja. Alice le entregó una pequeña piedra.

-¡Geminio!- Lily apuntó con su varita e instantáneamente apareció otra roca idéntica.

-Ay, para ti es muy fácil- Replicó Mary.

-Ojalá pudiera hacerte un Geminio y tener una Lily que me quisiera- Dijo una voz masculina, James apareció detrás de un árbol.

-No creo que lo consigas, Potter ¿Por qué no vas a hacerle uno a tu cerebro, a ver si la copia funciona?- Replicó Lily, enojada.

-¿Sabes que cuando me dices esas cosas, lastimas a mi pobre corazón?- Cornamenta se llevó una mano al pecho y fingió sufrimiento- Por cierto, Bones, Sirius te busca en la Sala Común-

-¿Y qué quiere ese retrasado?- Chilló Amelia.

-Tranquila, no sé que quiere, sólo ve…-

En eso llegó Remus, cargando una pila de libros.

-Veo que practican encantamientos, ¿Puedo unirme?- Pidió Lunático.

-Claro Remus, siéntate- Dijo Alice.

-Bueno, si van a estudiar, yo me voy. Nos vemos- James se encaminó en dirección al Castillo.

-¿Acaso no vas a ir, Amelia?- Preguntó Mary con tono de reproche.

-Ajj, bueno, bueno- La castaña se levantó, se acomodó un poco la túnica y comenzó a caminar. Se encontró con la Dama Gorda, pero para su mala suerte no recordaba la contraseña.

-Sin contraseña, no puedes entrar- Bramó la mujer en el retrato.

-Pero si ya me conoces- Se quejó Amelia.

-¿Necesitas que lo repita?- Dijo la Dama elevando la voz.

-Está bien…- Dispuesta a volver al jardín para preguntarle a sus compañeros la contraseña, volteó al sentir que el retrato se corría.

-Black, qué bueno que has salido- Exclamó la chica cuando vio a Sirius.

-De nada, preciosa- Contestó él.

-No me llames así, ¿Puedes decirme que necesitabas?- Retomó Amelia volviendo a su tono mandón.

-Quería saber qué harías este sábado…- Dijo Canuto recargándose en la pared.

-Pues, no creo que entre en tus asuntos- Respondió Bones, encaminándose a las escaleras para regresar.

-Vamos, yo quería que me acompañes a Hogsmeade…- Protestó el chico, siguiéndola afuera.

-¿Y por qué haría yo eso?- Rió Amelia.

-Porque un Merodeador siempre puede sorprenderte, dulzura- Sirius le guiñó un ojo con encanto.

-¡Te dije que no me llames así!- Dijo la chica casi gritando.

-Veo que a ti se te suben los humos rápido…Yo no podía decirte preciosa, nunca hablaste sobre dulzura- Exclamó divertido.

-Ningún apodo meloso, sólo Bones o…Amelia- Sentenció ella.

-Muy bien, cariño- Amelia bufó- Sólo dame una oportunidad, unita- Sirius puso cara de perrito mojado.

-Está bien, te pondré a prueba…Si lo echas a perder, olvídate de mí- Exclamó la castaña.

-No hay nada que Sirius Black no pueda lograr...- El chico sonrió de manera arrogante- Por cierto, la contraseña es "Pulgas muertas", no quiero que duermas afuera…- Y dicho esto salió a merodear por ahí, como siempre.

Amelia volvió al jardín, y continuó practicando los encantamientos que Flitwick le había encomendado con Alice, Mary y Remus, ya que Lily había desaparecido.

Luego de una jornada de trabajo, los chicos decidieron ir a la Sala Común para dejar sus cosas e ir a cenar. Pero cuando llegaron a la torre de Gryffindor algo los sorprendió: un grupo de alumnos entre ellos James y Sirius, tocaban trompetas y se lanzaban papel picado. Tenían bonetes y habían decorado la habitación con guirnaldas de colores.

-¿Qué está pasando aquí?- A pesar de todo, Remus debía cumplir con su deber de prefecto.

-¡Es que estamos festejando, porque Lily ha aceptado ir a Hogsmeade conmigo!- Exclamó James emocionado.

-Y como muchos estudiantes están al tanto de toda esta situación se han sumado a la fiesta- Acotó Canuto.

-Lily va a matarte- Dijo Alice subiendo a su habitación.

-¿Por qué tiene que enterarse? Una vez en la vida sean solidarios y no le digan, por favor Lunático- Suplicó Cornamenta.

-Pero podría venir en cualquier momento- Respondió Mary tomando una de las cervezas de manteca que había en una mesita.

-No puedo decirte cómo, pero yo sé que no vendrá en un buen rato- Contestó el moreno sujetando un pergamino. Las chicas subieron a su habitación.

-Hablando de salidas a Hogsmeade, he aceptado ir con Black el sábado- Comenzó Amelia.

-¿Acaso a ustedes les ha picado el bicho del sí?- Rió Alice.

-Es mi último año, voy a disfrutarlo al máximo. Tenemos que buscarle una pareja a Mary, ya todas tenemos planes para ir a Hogsmeade- Respondió la castaña.

-¿Y quién dijo que yo no tenía planes? Iré con Jack Adams, de Ravenclaw-

-Aaay chicas, el amor está en el aire…- Dijo Alice con cara de soñadora.

-Nadie habló de amor, yo sólo saldré con Black para ver qué tal. Nada más- Exclamó Amelia.

-Debes relajarte más, amiga. Sino terminarás vieja y solterona…- Concluyó Mary, luego bajaron a disfrutar de la cena.