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Historia 42746 — capítulo 2
(SCORPIUS POV)
Esa mañana desperté un poco más tarde de lo normal, la noche pasada me había costado mucho trabajo conciliar el sueño pensando en lo que me esperaba.
Pues ese día comenzaría a estudiar en Hogwarts, en contra de los deseos de mi padre.
Creo que ese mes escuche a mis padres pelear más de lo que los escuche en toda mi vida, él no quería que fuera, prefería educarme en casa, pero mi madre insistía en que me haría bien ir a relacionarme con el mundo exterior, que eso me haría fuerte.
Extrañamente estaba de acuerdo con mi papa, nunca fui un muchacho muy social y las pocas veces que salía con mis padres todos me miraban mal. Y era algo que me gustaría evitar, yo era feliz con mi soledad simplemente acompañado de un buen libro.
Pero como es lo normal, mi madre gano la discusión.
Durante el trayecto todos estuvimos en silencio, la tristeza de mi madre era palpable y la resignación de mi padre era más que evidente.
Cuando llegamos a la estación de trenes me quede fascinado, pues nunca había visto a tantos muggles en un solo lugar y no podía evitar quedarme viendo como hablaban con pequeños artefactos o veían extraños espejos donde se reflejaba el horario de salida de los trenes.
Cruce la barrera mágica hacia el andén 9¾ aferrado a la mano de mi madre, quien me veía dulcemente y con orgullo.
Caminamos juntos hacia la gran máquina escarlata, mientras por fin sentía la burbuja de emoción emerger en mi pecho.
Pero después paso algo extraño, mi papa y mi mamá estaban tomados de la mano, mientras yo escudriñaba a la gente con la mirada. Y fue cuando vi a los mismísimos héroes de la SEGUNDA GUERRA MAGICA, acompañados por sus hijos. Los mire extasiado, pues había leído todo sobre lo que hicieron para salvar a la comunidad mágica y muggle de Voldemort y los mortífagos. Mi padre suspiro tristemente y nos arrastro, literalmente a mí y a mi madre, hasta el otro lado del andén.
Cuando llego la hora de subir al tren, mi madre me abrazo fuertemente, mientras algunas lágrimas escapaban de sus ojos. Le sonreí mientras le prometía que sería bueno y que le escribiría todos los días. Vi a mi padre con aprehensión, pues no sabía muy bien como despedirme de él. Porque a pesar de que éramos físicamente igualitos, y que nos queríamos mucho, teníamos un carácter muy diferente yo era un poco más… ¿blando?
Sorprendentemente me sonrío y se puso en cuclillas hasta que sus ojos estuvieron a mi altura.
-eh cometido muchos errores en mi vida- dijo- pero el más grande de todos fue el juzgar a la gente sin ni siquiera conocerla, así que por favor no lo hagas; porque al final serás tú el que saldrá perdiendo.
Asentí, sin comprender muy bien su concejo, pero aun así guardándolo en mi corazón.
-cuídate mucho, hijo- sonrió, abrazándome toscamente, pues no era algo que hiciera muy a menudo.- y trata de no meterte mucho en problemas, aunque ya sabes uno de vez en cuando no hace daño.- bajo la voz al decir lo ultimo para que mi madre no escuchara.
Reí nerviosamente.
-te quiero, Scorpius.- sollozo mi madre, abrazándome fuertemente.
-vamos Tori, Scorp tiene que abordar.- dijo mi padre, tomando a mi madre dulcemente por los hombros para que pudiera subir al tren.
-¡adiós!- grite desde la ventanilla, ya en el tren.- les escribiré pronto.
-¡te amamos hijo!- grito mi madre.
Mi "yo también" quedo ahogado por el estruendo del tren al arrancar.
Me di la vuelta para buscar un compartimiento vacio, mientras admiraba a la gente de mí alrededor.
El entusiasmo creció en mí, la esperanza empezó a hacerse un hueco en mi corazón, porque tal vez, pero solo tal vez, por fin tendría amigos con lo quienes compartir mis sueños, mis experiencias, mis ideas; amigos con los que hacer travesuras.
Y me preguntaba el por qué mi papa se veía tan reacio a dejarme ir a Hogwarts.
Pero por desgracia, la respuesta llego demasiado rápido.
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