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Historia 42746 — capítulo 8
(ALBUS POV)
Muchas veces en mi vida he escuchado la expresion "abrir los ojos como platos" pero aún así siempre me he preguntado cómo es que alguien puede poner los ojos como platos.
Porque sí, Scorpius ha abierto mucho los ojos, desmesuradamente, para ser sinceros, pero ¿tanto así como un plato? No lo creo.
-¿lo estás diciendo en serio?- preguntó Scorp, riéndose como desquiciado.
-obviamente lo estoy diciendo es serio…-le dije malhumorado.
Todos los que pasaban por el pasillo se le quedaban viendo a mi amigo, pues este estaba tirado en el suelo sin parar de carcajearse.
-es… es que… ¡tu mama es Ginebra Weasley!…la mejor cazadora que han tenido las… ¡Hollyhead harpies! - exclamo entre risas.- y tu…tu papa es el buscador más joven que ha tenido Hogwarts ¡en mil años!
-lo sé.-dije cabizbajo.
Scorpius reparo en eso y se calló en seguida.
-lo siento.- se disculpo, mientras se ponía de pie.- es solo que… bueno, te sabes todos los nombres de todas las jugadas que existen en el quidditch y…
-¿Cómo quieres que no me las sepa?- repuse irritadísimo.- como dijiste, mi mama fue jugadora profesional y ahora se encarga de escribir una columna de deportes en el Profeta y por si eso fuera poco, Rose me hace ver y escuchar todos los partidos de quidditch que pueda…
-¿a Weasley le gusta el quidditch?- pregunto estupefacto Scorpius.
-gustar se queda corto…-dije poniendo los ojos en blanco, recordando las tardes interminables en la casa de Rose, escuchando el viejo radio de mi tío Ron. Pero después sonreí, porque mis mejores momentos los había pasado ahí, después de que los partidos terminaban, claro.
-vaya…entonces ¿Cómo es que tienes miedoa las escobas?
-James.- murmure por lo bajo, él pareció entenderlo todo.
Y juntos nos dirigimos hacia el Gran Comedor, desde donde ya llegaba el olor a la deliciosa comida, preparada por los elfos; mientras caminaba comencé a relatarle mi triste historia.
-... ¿y eso ja' es jaja todo?- preguntó Scorpius riéndose de la dramatica historia de mi fobia.
-¡¿eso es todo?!- repetí enojado, blandiendo el pan tostado que comía, como si fuese un arma.
-¿te asustan las escobas porque… jaja porque tu hermano convirtió a tu… jaja tu hipogrifo de jaja peluche en… jaja una escoba?
-¡pero es que estaba en llamas!- exclame exasperado de que nadie pudiera entender mi temor, bueno solo el tío Percy pero eso no era demasiado consolador…
Malfoy decidió que aun seguía siendo muy gracioso y continúo riendo, así que irritado, me levante de la mesa de Slytherin, para ir con mi querida prima Rose, que si bien no entendía mi fobia, ya no le causaba tanta gracia.
Pasee la mirada por la mesa de Gryffindor, pero a pesar de toparme con un sinfín de cabelleras rojas,ninguna era la de Rose.
Me acerque a Victorie, que era el familiar más cercano a mí, pues estaba sentada en la mesa de Ravenclaw, su casa; para preguntarle por Rosie.
-hola, Vic- la salude, para llamar su atención, que estaba totalmente concentrada en una carta que escribía.
-¿Qué hay, Al'?- me sonrió.
-¿has visto a Rose?- pregunté.
Mi hermosa prima frunció el ceño con preocupación.
-la vi hace unos momentos, cuando iba saliendo de la clase de encantamientos… se veía triste…
Hice una mueca, creía saber porque…
-pero no la he visto aparecerse por aquí…- continuo.- ¿crees que este bien? Ya sabes, ningún Weasley puede saltarse la comida, al menos que algo malo haya pasado…
-seguro está bien, continuaré buscándola…
-está bien.-sonrío Victorie y volvió a concentrarse en su carta.
-adiós, mándale mis saludos a Teddy…- pedí maliciosamente, pues mi querida prima aun creía que su relación con mi casi hermano, era secreta.
-yo, ehmm, sí, de tu parte.- murmuró completamente sonrojada.
Sonriendo con satisfacción, y con el pensamiento de que tal vez el Sombrero Seleccionador había tenido la razón con mandarme a Slytherin, comencé a dirigirme hacía la puerta del Gran Comedor, cuando me tope conLysander Scamander, la hija de mi tía Luna, (NA: estuve investigando y Lysander es nombre de mujer) ella y su hermano gemelo iban en el mismo año que yo, solo que en Ravenclaw.
-¡hola, Albus!- me saludo con entusiasmo.
-¿has visto a Rose?- pregunté, no es que no me agradara Lysander, es solo que no era mi persona favorita.
Crispo el rostro un poco, pero al instante se recompuso tras esos ojos soñadores.
-la acabo de ver, estaba en el baño… creo que mi primo hizo algo que no le gusto nada- dijo.
-¡hey, no fui yo quien la hizo molestar!- repuse enojado de que me culpara.
-eso ya lo sé, Albus- me informo- lo digo por mi primo; Scorpius, Rose no deja de hablar pestes sobre él… pero ya verás como terminan enamorándose- sonrió, la mire raro, como se veía que era hija de Luna, quien decía cada locura.
-sí, bueno, adiós- repuse, alejándome de nuevo, hacia la mesa de Slytherin.
-aa ¿así que te dignas a volver?- preguntó Scorp, teatralmente.
-¿por qué no me dijiste que los gemelos Scamander son tus primos?- pregunté con el ceño fruncido.
-aa, mi madre es prima de su padre…-contestó él, bufando.- no es gran cosa…
Un par de horas después nos dirigíamos al estadio de quidditch, Scorpius me arrastraba pues yo me negaba terminantemente a subirme a una escoba.
-vamos, hombre, no va a ser tan malo…-me animaba,- de hecho no es malo para nada…
-para ti…
-¡Albus!-escuche una voz llamarme, una que no me esperaba para nada.
-¿ma…mama?- exclame dándome la vuelta lentamente.
-¡pequeño!-exclamo, abrazándome fuertemente.-oh, mi bebe…
-ho…hola- la salude, muerto de vergüenza, pues podía ver a Scorpius y muchos otros compañeros tratando de contener la risa.- ¿Qué haces aquí?
-la señora Hooch se ha lastimado la rodilla, y la profesora McGonagall me ha pedido que la remplazara en esta ocasión…
-ooo, vaya…- dije un poco nervioso; a mi madre le había costado un poco de trabajo aceptar que odiaba volar.
-oh, mi bebe ¿Cómo has estado?-preguntó, poniendo un brazo sobre mis hombros y empujándome hacia el campo de quidditch y por ende, a mi muerte.
Cuando llegamos al campo, mi madre se puso en medio del campo e insistió a todos a que nos colocáramos en dos hileras, junto a las viejas y terroríficas escobas del colegio.
La mire dudando, pero ella ni me miraba, estaba concentrada en ver como Rose llegaba corriendo, con los ojos algo hinchados.
-¿Qué harás Al'?- me preguntó Scorp.
Trague saliva, asustado.
-no lo sé…- dije pálido.
Mi amigo me dio unas palmadas en la espalda e hizo lo que mi mama había indicado. Levante la mirada y vi a mi madre viéndome con estupefacción, llevando sus ojos de mí a Scorpius, como si no pudiera crees que fuese amigo de un Malfoy.
Los demás empezaron a elevarse un poco, así que ella tuvo que concentrar su atención en otras cosas, mientras yo no sabía qué hacer, pues era el único que aun no se elevaba.
Una mano se puso en mi hombro.
-¡tía Hermione!- grite al reconocerla.
-shh…-me indico, mientras me abrazaba suavemente.- le quiero dar la sorpresa a Rosie…
Nos alejamos hasta una parte techada del estadio.
-¿Cómo estas, Albus?- pregunto dulcemente.
-muy bien, tía ¿y tú? ¿Cómo esta Hugo y mi tío Ron?
-todos estamos muy bien, gracias- sonreí incomodo, mientras veía como pasaba la mirada por la corbata esmeralda y plata que llevaba.- ¿Cómo te va en… tu nueva casa?
-¡MAMA!
Rose se acerco corriendo a nosotros y se lanzo a los brazos de su madre, suspire aliviado, me había salvado de una conversación que prometía ser incomoda.
-ROSIE- madre e hija se apartaron para poder conversar, mientras Scorp llegaba a mi lado con una mirada estupefacta…
-¿es su ma…?- comenzó a preguntar, pero mi querida madre reclamo mi atención…
El grupo comenzó a dispersarse, mientras mi madre se despedía de mí; Scorpius me esperaba un poco alejado de nosotros, con expresión solemne.
-buenas tardes, señora Potter- decidió acercarse y saludar a mi mama.
Ella lo vio anonada, pero después al percatarse de su expresión, sonrío con precaución.
-buenas tardes… Scorpius, ¿verdad?
Mi amigo asintió con una sonrisa amable.
-bueno, chicos, creo que es hora de irme.- sonrío, tratando en vano ocultar su sorpresa.
-adiós, ma'- dije abrazándola, o más bien rindiéndome a su apapacho.
Le dedico una sonrisa a mi amigo, quien le tendió cortésmente la mano, un poco formal a decir verdad, pero bueno así era Scorp.
Mi madre la estrecho aun más sorprendida.
-despídete de tu tía, Al'- me indico, mientras ella y Rose se acercaban, tomadas del brazo, mi prima, al ver a mi amigo, puso una expresión de odio.
-¿ella… es… es ella Hermione Granger?- me pregunto mi amigo al oído, con un nerviosismo palpable.
-antes sí, pero ahora es Weasley…- comencé a decirle, sorprendido.
-¿es madre de…Weasley?- pregunto estupefacto.
Asentí, viendo como llegaban hasta donde nosotros.
-adiós, Al'.- se despidió mi tía, echándole una mirada recelosa a mi amigo, quien la veía embelesado.
-Adiós tía.- respondí, tratando de contener la risa.- él es mi amigo, Scorpius.
Lo presente, al ver que este no reaccionaba.
-mucho gusto, Scorpius.- dijo mi tía, con una sonrisa congelada el rostro.
-e…el gusto es mío, señora… Weasley- dijo, tendiéndole la mano, la cual la sorprendida de mi tía estrecho, bajo la mirada atónita de mi prima.
-hasta luego…-nos dijo, sonriendo, aun desconcertada, pero con más soltura.- adiós, mi pequeña.- se despidió de Rose, con un largo abrazo.
-adiós mami- susurro ella.
Mi tía y mi madre se alejaron unos cuantos metros, hablando entre ellas.
Podía sentir como Scorp trataba de reprimir algo, pero al final no lo logro.
-¡señora Weasley! -gritó.
La susodicha se volvió lentamente, boquiabierta.
-¿sí?
-yo… eh… yo solo quería… quería felicitarla por lograr que se aprobara la ley de protección a los elfos…- dijo él, tan rápido que tuve que concentrarme para entenderle.
La alagada señora Weasley lo vio radiante y con un muy feliz "gracias" reanudo su camino.
Y fue en ese momento, mientras mis ojos encontraban los de mi prima, que comprendí exactamente lo que "abrir los ojos como platos" significaba.
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