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Historia 42747 — capítulo 1
Chico Nuevo
Un timbre sonoro y agudo se dejó escuchar en todo el local. Los pasillos estaban abarrotados de gente, de estudiantes.
Los pies de los adolecentes se movían inquietos buscando un lugar por dónde pasar.
-¡Helena! -gritó una chica de tez tostada y largos cabellos rubios lacios
Una chica blanca de cabellos castaños, largos y lacios se dio la vuelta al escuchar el llamado.
-¡María! Llevaba como al menos veinte minutos buscándote -le respondió la castaña con nombre Helena
-Lo lamento, se me hizo tarde y perdí el bus. Tuve que venirme a pie -dijo la rubia María casi sin aliento -¿cómo me veo?
-Yo diría, que para haber corrido tanto, tienes buen aspecto
Ambas amigas se sonrieron, y siguieron su camino conversando hasta llegar a un aula. Entraron lentamente y se sentaron en dos carpetas, una al lado de la otra. Siguieron conversando hasta que llegó una señora de más o menos unos cuarenta años. Llevaba una chompa blanca, y dentro de esta un vertido blanco que le cubría hasta los pies. Su cabello negro con apenas unos cuantos rayos blancos estaba sujetado en un moño. Su tez blanca tenía unas ligeras arrugas casi imposibles de percibir a simple vista. Y sus ojos azules habían perdido ese brillo que tenían cuando ella era más joven.
La señora dejó unos portafolios encima de su escritorio y se paro delante de sus alumnos.
-Buenos días jóvenes, espero que hayan descansado este fin de semana y estén listos para la prueba -dijo y de inmediato abrió uno de los portafolios y sacó de él un bloque de hojas.
Helena se llevó la mano a la cabeza y dejó descansar su rostro encima de ella.
-No me digas que lo olvidaste -le dijo María a su amiga al ver su expresión
-Está bien, si no quieres, no te lo diré -le contestó Helena sin ánimos
-Helena, si no apruebas no irás a la fiesta
-Losé, pondré mi mejor esfuerzo
La señora profesora caminó por entre las carpetas entregando tres hojas a cada estudiante. Después, se volvió a parar enfrente de todos y dijo con palabras sonoras y firmes:
-Pueden comenzar
Helena dio un suspiro antes de abrir la prueba y leer la primera pregunta. Literatura, ese curso era el que menos le agradaba, y también del que menos sabía.
La prueba constaba de cuarenta preguntas, todas y cada una sobre dos obras de William Shakespeare que habían leído: Romeo & Julieta y Hamlet.
Helena hacía su mejor esfuerzo en recordar los hechos de Romeo & Julieta, ya que las primeras veinte preguntas eran sobre esa obra, y las otras veinte, sobre Hamlet.
"Vamos, piensa. Haber, trataba de la rivalidad de dos familias, los Montesco y los Capuleto. Romeo es de los Montesco y Julieta de los Capuleto. Romeo primero se enamoro de... ¿Cómo se llamaba esta chica? A sí, de Rosalinda. En una fiesta, Romeo ve a Julieta y se enamora, y la besa. Desde ahí se enamoran los dos. Romeo mató a Teobaldo, pariente de Julieta, y él es desterrado. Pero antes, Romeo y Julieta se habían casado en secreto. Julieta ideó un plan ya que sus padres la querían casar Paris. Así, Julieta hace de ver que se ha tomado un veneno y ha muerto. Pero Romeo no se llega a enterar del plan y al ver a Julieta piensa que ella de verdad ha muerto y él toma de ese veneno y se muere. Luego despierta Julieta y al ver a su amado muerto también se mata. ¿No es así? Espero que sí. Ahora sólo me falta recordar Hamlet".
Helena respondió veinte preguntas de la prueba. Por su mejilla y frente resbalaban gotas de sudor. Su corazón estaba acelerado y sentía una pequeña presión en el pecho.
-Bien jóvenes -dijo la señora con una voz tan fuerte que hizo dar un pequeño salto a Helena -acabó el tiempo. Dejen sus pruebas en mi escritorio antes de salir
Todos se levantaron con tranquilidad y dejaron encima del escritorio sus pruebas, tal y como lo había dicho la profesora.
Helena se levantó con torpeza y dejó la prueba para luego salir y encontrarse con su amiga.
-¿Qué tal te fue? -le preguntó María ni bien la vio salir
-Yo diría que, respondí la mitad, y ni siquiera sé si las hice bien
-Bueno, si respondiste todas bien, aprobaste. Pero si fallaste en tan sólo una, desaprobaste
-No me digas
Helena respiró hondo y se dirigió hacia un bebedero para calmarse un poco antes de su siguiente clase.
-Helena, te espero en el aula -le dijo María dejándola en el bebedero
-Claro, ahora voy -le respondió Helena
Cuando se hubo calmado, caminó con más tranquilidad hacia su clase. Pero al dar la vuelta a la esquina, chocó con un cuerpo fuerte y musculoso. Sus cuadernos se cayeron al piso al igual que los del chico con el que había chocado en un sonoro y apagado ruido.
-Ho, lo siento, no me di cuenta de por dónde iba -se disculpó Helena
El chico con el que había chocado se agachó a recoger sus cosas al igual que Helena. Mientras recogían sus cosas, accidentalmente, sus manos se rozaron. Una corriente recorrió a Helena. Levantó la vista y vio a un chico extremadamente guapo observándola fijamente. Su cabello negro enmarañado era corto. Su piel era tostada al igual que María. Y sus ojos eran de un hermoso verde.
Por otro lado, el chico se había visto reflejado en unos zafiros. La chica era hermosa. Nunca en su vida había visto a alguien que le llamara la atención de la forma que le llamaba ella.
-Me llamo Helena -dijo la chica extendiendo una mano
-Jesse -dijo él estrechando la mano que ella le ofrecía
Se quedaron así por unos minutos, mirándose fijamente el uno al otro. Pero de repente sonó el timbre haciéndolos regresar a la actualidad.
-Diablos, me hago tarde y María me debe estar esperando -dijo Helena para sí misma -me tengo que ir. Un gusto conocerte Jesse
Dicho esto, Helena se paró y salió a la carrera en dirección a su aula. En su apuro, Helena olvidó su pulsera, que se le había caído por casualidad. Esta era de plata y tenía como dije una "H" de metal.
Jesse la cogió con la esperanza de volverla a ver y poderle regresar la pulsera.
Helena entró a las justa en su clase y se sentó al lado de María. De inmediato entró el profesor e hizo una presentación a un nuevo alumno que rocíen venía desde California.
-¿Dónde has estado? -le susurró María a su amiga
-Lo siento, estaba por ir cuando me choqué con un chico. Creo que es nuevo ya que nunca lo había visto en todos mis años en este instituto. Era guapísimo -Helena siguió dando detalles del chico hasta que María desvió la mirada de su amiga al nuevo alumno que acababa de entrar
-¿Cómo ese? -le preguntó María al ver que la descripción de su amiga concordaba con ese chico
Helena lo miró y se sorprendió al verlo, de tal manera que se quedó sin habla.
Jesse entró entre las miradas de todos y se sentó en la única carpeta disponible, la cual era al lado de Helena.
-Creo que olvidaste esto -le susurró al oído Jesse a Helena mientras depositaba en su mano la pulsera
-Gracias -fue lo único que fue capaz de decir Helena