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Historia 42798 — capítulo 2

Daphne Greengrass estaba en una profunda depresión, y necesitaba algún consuelo, que por desgracia, Pansy no podía remediar. Ella estaba de novia con Blaise.

Daphne lloraba en los jardines, con el corazón partido en mil pedazos, y lo peor es que Pansy lo había hecho a propósito. Harry paseaba cerca de allí, para librarse de los tortolitos Ron y Hermione, y de su novia, y vio a una joven rubia hermosa que lloraba, con un perro marrón en los brazos. La reconoció enseguida, Daphne Greengrass.

Retrocedió unos pasos, y fue hasta la chica, que sollozaba sin parar.

-Creo que conozco a esta chica que llora por algo que la preocupa- dijo sonriendo Harry, y Daphne lo abrazó bien fuerte. La sonrisa del muchacho desapareció, como jugo fétido-. ¿Qué te pasa, Daphne?

-Es ella... Es Pansy... Se arregló con Blaise... Me traicionó...- gimoteó Daphne, y se abrazó más fuerte a Harry-. Era mi amiga...

-Una persona que te hizo eso no puede ser tu amiga- sentenció Harry, y Daphne emitió un gemido de desesperación-. Tuviste que haberte buscado amigos como Ron y Hermione.

-Tienes razón... Pero en Slytherin no había mucho que elegir...- sollozó Daphne, y apoyó su cabeza en el tórax de Harry-. Quédate a mi lado, no me dejes, por favor...

-No me iré y no te dejaré- aseguró Harry, se sentó en el pasto, y sentó a Daphne en su regazo-. Deja de llorar, Daphne, por favor...

-No puedo evitarlo- dijo con voz tomada la chica, secándose las lágrimas-. Tú nunca sufriste por amor...

Harry meneó la cabeza, desolado.

-¿Quieres venir a visitar a Hagrid conmigo? Tiene un nuevo unicornio, recien nacido, y creo que te gustará- dijo sonriendo de nuevo Harry. Daphne alzó la cabeza, y asintió-. Creo que será mejor que te distraigas...

-Sí, vamos...

Se pusieron en marcha, y Hagrid se sobresaltó cuando vio la corbata y la pollera verdes de Daphne. Miró a su amigo alarmado.

-Hagrid, está todo bien. Daphne es mi amiga, no pasará nada malo- dijo tranquilizándolo el muchacho, y entraron a la cabaña, donde yacía dormido en el rincón un unicornio bebé, y al lado, su madre.

-¡Qué hermosos!- exclamó extasiada Daphne, acercándose a ellos-. ¡Son hermosos, profesor!

Daphne cursaba Cuidado de Criaturas Mágicas, quería ser criadora de unicornios, escarbatos y knarls.

-Gracias, Greengrass...- dijo sonriendo Hagrid-. ¿Estuvo llorando, señorita?

-Solo un poco...- susurró Daphne, y acarició a los dos unicornios-. ¿Podremos cuidarlos en las clases?

-Ehh... Sí, claro que si. Harry, ven afuera conmigo que tengo que hablar contigo; Greengrass, quédate con ellos un segundo.

-Claro- dijeron ambos.

Harry salió, y miró a Hagrid, atento.

-¿Eres amigo de esa chica, Harry?

-Sí, ¿Qué pasa con ello?

-No me gusta... Es hermana de Astoria, ¿sabías?

-Lo sé- dijo el joven.

-Astoria Greengrass es una chica arrogante, maliciosa... Como todos en Slytherin, Harry, y sé que no soy nada tuyo, pero no creo que debas ser su amigo.

Daphne escuchaba a escondidas. Ella no era como Astoria, claro que no. Se sintió herida, y las lágrimas brotaron otra vez. No podía creer que dijeran eso de ella.

-No me gusta, Harry... Es... No sé, debe de ser igual a su hermana. Se juntó mucho con Parkinson, eso la perjudica.

-Hagrid, yo sé con...

-Harry, quiero lo mejor para ti, no quiero que sufras con ella, si es que estás enamorado de ella.

Daphne no aguantó más, y abrió de un tirón la puerta, y salió corriendo, llorando y deprimida, más que antes. Harry y Hagrid la vieron, y el chico salió detrás de ella.

-¡Daphne, por favor!- gritaba Harry.

-¡Aléjate de mí, Potter!

-¡Daphne, déjame que te explique!- chilló el chico, alcanzándola.

-¿Qué me vas a decir, Potter? ¿Que tu amigo te convenció?- sollozó Daphne, sin mirarlo.

-Daphne...

-¿Sabes qué? ¡Estoy condenada a sufrir por toda mi vida! Blaise que está con Parkinson, tú que gracias a un amigote me odias... ¡El destino está en mi contra, ya lo creo!

-No culpes al destino. Si no fuera por el destino, tú y yo no nos habríamos conocido, y gracias al destino, estoy empezando a sentir cosas especiales por ti, que nunca me pasó, ni siquiera con Ginny Weasley. ¿Entiendes, Daphne Greengrass, me entiendes? ¡El destino estuvo a nuestro favor! ¡A mí, que me enseñó que hay chicas guapísimas y especiales esperando, y a ti, que conseguiste un nuevo amigo!- exclamó, y Daphne lo miró, desconcertada-. ¡Y ahora, ni Lavender Brown es linda a tu lado!

-¿Te estás enamorando de mi?

-No se si es amor lo que siento por ti, pero ahora, Lavender me parece muy fea, quiero terminarle enseguida, y...

Daphne puso sus manos en el rostro de Harry, y lo besó tiernamente. Por suerte, no había nadie por allí.

-Harry... Eres una persona maravillosa, pero creo que el destino no nos unirá para ser pareja.

-¿Como puedes estar tan segura? No eres el destino.

-Harry- apremió Daphne.

-Ya, ya... Además... Te quiero como a una amiga.

-Eso es lo que quiero.

Harry sonrió, y vio que Hermione y Ron los miraban desde un arbusto.

Se despidió de Daphne, y fue con sus amigos.

-¿Qué hacen aquí?- dijo en tono furioso Harry. Ron miró con culpabilidad a Hermione, y se encogieron de hombros.

-Te besaste con Greengrass- dijo con rencor Hermione-. ¿Ya eres amigo de los Slytherins, Harry?

-No digas estupideces Hermione. Yo no... Ella me besó.

-Es la clásica- señaló Ron-. Para zafarte del bulto, culpas a la chica.

-Ron, cállate.

-¡Harry, es Greengrass! ¿Cómo pudiste enamorarte de esa Greengrass?

-¡No me enamoré de ella! ¡Es muy buena chica!

-Hola Ha-Ha -dijo Lavender, uniéndose. Lo besó, pero Harry la apartó-. ¿Qué pasa Ha-Ha?

-No me digas así. Terminamos... Eres insoportable.

Lavender se fue corriendo, entre llantos.

-¡No sé que vi en ti para enamorarme o encapricharme contigo!- le gritó Harry, y la chica sollozó más aún.

-Pobre Lavender- se compadeció Hermione-. ¿Qué era todo eso del "destino" que hablaban Greengrass y tú?

-Nada con importancia.

-Ella te gusta.

-No.

-Harry... Se te nota en la cara- dijo Hermione, insistente y exasperada.

-Ella no me gusta, Hermione.

-El "destino" hará que te enamores de ella- se burló la castaña, y Harry, harto del asunto, fue a la sala común.