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Historia 42807 — capítulo 1

Era de madrugada y mi vida era un asco, no me quedaba nada ni nadie en lo que me pudiera apoyar, o bueno mi moto: Davidson Sportster xl 833 Iron, francamente mi orgullo personal, negra e imponente, así podía describir a mi muñeca. Yo, me ocultaba en ropa de niño: jeans rasgados y sueltos,botas de motociclista, casco de tinte negro, y una chaqueta que ocultaba mi figura, no es que tuviera una, pero bueno.

El semáforo estaba en rojo, me detuve, cinco minutos y nada, no cambiaba, no era lo suficientemente rápido para mí. Dio el color amarillo y pise el acelerador hasta el fondo, en pocos segundos perdí de vista el semáforo por los espejos retrovisores y todo lo que me ataba.

Impulsiva, muchos podían decirlo, no lo iba a negar, no era una mentira, además sabia que lo era. Temeraria, tal vez, «No es lo mismo que ser valiente, es estupidez», decía mi abuelo cuando yo era pequeña. Impaciente, bueno yo no sabía esperar, me aburro fácilmente, y es obvio que la paciencia no era una cualidad que podía agregar a mi lista.Rebelde, si, lo era, porque si y por qué no, contra todos y contra mí. Insensata, para los mayores, adultos y gilipollas.Inteligente, para los padres. No para los míos sin duda alguna. Triste, para los sabios y un psicólogo que veía cada fin de semana obligada. Completamente feliz para mí. Y mentirosa para mi consciencia.

Cuando la mañana estaba ya brillando y mi estomago rugiendo de hambre, supe que algo iba mal con mi muñeca, así que me detuve en la primera casa que vi, tenía el porche amarillo, de hecho toda la casa era de ese color.

Toque el timbre,y me abrió una mujer imponente, pero no por eso delicada, su mirada era la de una madre, lo supe en seguida y levante aun más la barbilla. De mi boca salieron palabras amontonadas, supe que eran inentendibles y, de alguna forma groseras.

-¿Tiene una llave inglesa?- pregunté.

La boca de la mujer se torcio ligeramente en una mueca, si, pero no lo suficiente, para avergonzarme, «maleducada», sabia que eso era lo que estaba pensando, y supuse que, también después de unos segundos bajaría su mirada a mi ropa y luego seguiría a mi moto. Me criticaría como los demás. Pero para mi sorpresa, no lo hizo, lo que provoco que me sintiera peor, eso era lo que las mamas hacían ¿no?, criticar a los jóvenes, o al menos lo hacían las que merecían el titulo.

-Perdon, señora…- la sonrisa volvió a su rostro, y por alguna razón hizo que me sintiera alegre y comoda, ya que ella no tenia resentimiento-,… ¿podría prestarme una llave inglesa?, mi muñe…mi moto se ha averiado, se la devolveré en unos diez minutos-.

Trate de decirlo mas calmadamente y segura. Ella solo se limito a sonreírme mas y luego hablo, tenia, efectivamente una voz de mama.

-Amor, voy a llamar a mi hijo, el sabe de eso más de lo que yo sabré en toda mi vida. Pero pasa por favor, ya lo llamo, siéntete como en tu casa… - "como en mi casa", si claro, pensé para mis adentros-… ¿quieres algo de tomar, cariño?, te ves cansada…-, si, definitivamente era una mama.

  • No hay necesidad, señora…-el resto de la frase quedo en el aire cuando su gesto sevolvió amenazante.

  • Nadie toca a mi puerta, y se va sin antes probar por los menos mis pastelillos de banano, además -su rostro volvió a ser el de antes, cálido y suave -, estas muy delgada, y una niña como tu debería alimentarse bien, ¡vamos, entra!

Gire mi cabeza para mirar a mi moto, no había razón, ni olor imaginario a comida, que me pudiera dejar a mi muñeca en medio de la calle.

-Es un barrio seguro, querida. Podemos dejar las puertas abiertas - dijo adelantándose a lo que iba a decir yo.

  • Yo…- ella cogió mi mano y me hizo entrar a su casa. Era acogedora, de techos altos e iluminados, la sala, a la que lentamente ella me arrastraba, tenia muebles de espaldares de madera altos y oscuros. Luego de que me hiciera sentar en uno de los muebles, grito un nombre: Damian.

Durante algunos instantes, me quede sola en la sala, mientras aquella mujer, me hablaba desde la cocina.

-¿Leche o Café?- pregunto mientras oía ruidos de los pocillos y platos.

  • Eh, leche está bien, gracias.

Entonces, lo vi bajar las grandes y extensas escaleras, en la mitad de las mismas, un muchacho de infarto, con piel canela rojiza suave, como su misma mamá, con el cabello despeinado, y era de un color entre castaño claro y miel. Se fijo en mí con curiosidad. Sus ojos eran de un gris intenso, casi parecían negros, los cuales no se movieron de mi atuendo, ahora me sentía más segura, generalmente cuando las personas están en situaciones como en la que yo me encontraba, se avergüenzan, pero yo, en cambio me volvia arrogante.

Me levante y espere a que terminara de bajar por el resto de las escaleras y se acercara a mi, cuando estuvo a unos pasos de mi, lo salude.

-Hola, tu madre me invito a entrar…-hubiera continuado hablando, pero mi frase fue interrumpida por una risita. Eso hizo que me enojara considerablemente-, ¿Qué? - la pregunta salió disparada de mi boca, algo que solía ocurrir. Solo por que fuera el hijo de la mujer mas amable que jamás había conocido en mi vida, no significaba que tuviera que ser respetuosa con el también.

  • Tienes el casco puesto todavía- rio de nuevo a modo de disculpa.

Me quite el casco rápidamente, sin pensar si me despeinaba, realmente no me preocupaba, ni me importaba, mi cabello era dorado, y corto muy corto «corte de niño» dijo una vez mi mama.

El frunció el ceño y levanto una mano, y la puso encima de mi cabeza, tratando de peinar el ya despeinado cabello - por unos segundos me quede paralizada, sin saber que hacer, creo que hasta me ruborice- después de unos instantes se aparto de mi, me evaluó y sonrió cuando parecía satisfecho.

-Hola - su voz era ronca pero a la ves suave, como un ronroneo áspero y sexy

  • Humm- busque las palabras que, al parecer no querían aparecer en mi lengua involuntariamente, como siempre hacían desde que tengomemoria-. Necesito una llave inglesa , mi moto se ha averiado…-, pero un ruido en la cocina me interrumpió, ambos nos miramos y luego corrimos hasta donde estaba su madre, nos encontramos que se le había caído un pocillo. Yo me agache para ayudar a recoger los pedacillos, pero ya Damian lo estaba haciendo. Incomoda como nunca lo había estado, me voltee hacia donde la señora, que me miraba, supongo, por primera vez a la cara, una sonrisa bailo en si rostro y luego rio suavemente, cuando vio mi piercing en la ceja.

Se volteo y me ofreció en un plato -muy parecido a el que mi propia familia, solo utilizaba en ocaciones en las que la visita no era lo suficientemente importante: con decoraciones de pincel en los bordes, con canarios en dos puntos del plato-; con Los famosos pastelillos de banano, que estaban haciendo rugirme el estomago.

Tome uno y me lo comí en dos bocados, antes de que la señora me ofreciera la leche.

-¡Wow! Nadie come tan rápido, ni siquiera Damian.

  • Hey…no digas eso mama, no me hagas quedar en ridículo,… ¿Cuál es tu nombre?- dijo Damian mirándome de nuevo con curiosidad y después de haber murmurado con voz gruñona algo a su mama.

  • Estelle…pero dime Elle- dije sonrojándome un poco, eso me hizo asustarme…dos veces en un dia, eso es quedarse corto.

  • Bueno, Elle.- prosiguió.

  • Ya, damian no seas asi, no te sientas celoso de que alguien realmente te gano en algo por primera vez-

-mama..- se había sonrojado un poco antes de volver a reprimir a su madre en un susurro irritado.

Su mama me miro y luego las dos nos reimos hasta hacerlo poner un poco mas rojo.

-yo no fanfarroneo- se cruzo de brazos e hizo una especie de puchero, esta vez los tres reimos.

-¿y eres la nueva chica del barrio?

Casi escupo el agua que ella me había traido.-¿Cómo?

-si.. ¿la vieja casa de los Bauer?. Una sonrisa se formo en mi rostro.

-ah se llamaban asi los viejos ocupantes?. Al paracer el que yo fuera su nueva vecina les agradaba cosa que jamás me había pasado en, bueno toda mi vida.

-si, asi se llamban, una familia normal, la mama se llamaba Sarah, el papa Berthold, ambos exelentes personas, tenían dos hijos, mellizos, una tragedia ocurrió, Peter murió, la hija, Katherine después del accidente cambio, pasaba más tiempo encerrada- mientras Dámian se engrasaba arreglando mi moto, que al parecer tenia un problema en los frenos,me susurro:- Dámian también se comporto extraño, no salía de casa, eran muy amigos, casi hermanos, ellos fueron novios- tal vez ante mi expresión añadió,- Kath y él, al parecer estaban los tres juntos cuando ocurrió, según me entere, Peter los había descubierto, esa misma noche murió, nunca me entere de mas, solo que después de unas cuatro semanas, se devolvieron para Alemania, Dámian pareció entrar en trance, luego simplemente se clamo, parecía como si nada le importara, y luego simplemente todo volvió a la normalidad, algunas noches me parecía que no estaba en casa, pero ahora todo es normal, habla de ellos como si solo fueran simples recuerdos- después de unos momentos Dámian apareció, tenia una mancha de grasa en la mejilla, me rei como el se había burlado de mi cuando tenia el casco hacia rato, y el se la refregó mas, luego su mama, con un pañuelo que tenia en su bolsillo lo humedeció de saliva y le limpio la cara, yo rei por lo bajo, aunque ese gest, y la interaccion de mama e hijo s eme hacían tan extrañas quedecidi saborearla por unos momentos e imaginar que era yo a la que le limpiaban la mejilla y la avergonzaban delante de alguien… que no tenia padres.

  • ¿Y de que hablaban hace un momento? - Preguntó Dámian restregándose la saliva que le había quedado en la mejilla-, les oi hablar entre susurros…

  • ah, eso, estaba comentandole acerca de que pronto entraras a clases, que por cierto comienzan la próxima semana, no se te olvide…

  • Si, mama. Ya lo se, me lo has estado repitiendo durante las ultimas siete semanas… no creo que se me olvide -,dijo volteando los ojos para luego quedarse mirándome.

  • Este… que pena con ustedes, ¿poero me podrían restar el baño por favor…?

  • Claro, cariño - respondió la mama de Dámian -, es debajo de las escaleras…

Camine hacia las escaleras sin escuchar lo que ella había terminado de decir. Me tome varios segundos en observar a mi alrededor, mi chaqueta de cuerojunto con mi saco de Banana Republic, colgadas en un perchero de madera tallada en la entrada de la puerta principal. Camine hacia las escaleras y vi una puerta debajo de ellas, asi que la abri y entre..

-¡Demonios! - dije cuando me golpee con un escalon que había en la partre superior al entrar al baño. Pude escuchar unas risas que se oian desde el garaje y como Dámian le deica a su mama «*te dije que no había escuchado…»*cerre la puerta con cuidado de no volverme a golpear y me sente en el inodoro. Marque el numero de la antigua casa de los Bauer en el teléfono que encontré en la mesita que estaba al lado del perchero de la puerta principal.me contesto un hombre de voz ronca.

  • Sotheby'sbuenas tardes

  • ¿Hola?, llamaba para saber si la casa de los Bauer esta todavía en venta…

  • Si , si lo esta ¿…pero con quien hablo?

  • habla con Meredith Force,me gustaría saber si se puede haer una consignación a distancia del valor total de la casa…

  • Bueno, señora Force. Supongo que si se puede, lo puede hacer a este numero de cuenta….

-Muchísimas gracias, Dámian. Supongo que salvaste mi vida… - dije poniéndome mi saco y mi chaqueta de cuero, ya estaba oscureciendo, y necesitaba llegar a un motel, me monteen la moto y me puse mi casco tintado, arranque con un rugido demi**muñeca.

  • Nos vemos luego, cariño - me respondió la mama de Dámian -, que descanses, nos vemos cuando tu familia se mude….

  • Gracias, que descansen… - termine diciendo y con un gesto de la mano me despedí de Dámian y su madre.

Mientras andaba en mi moto pensé en la historia que me había contado la mama de Dámian, preguntándome cual podría haber sido el motivo del accidente y, si Dámian y Kath serian como esas personas de las películas que, después de una tragedia, se unen.

Mis padres supieron que me mude, me había escape de casa es cierto, pero por mas que quise no deje de ser la retoño descarriada de los Force, de echo supieron que había comprado una casa en un pueblito cercano a la ciudad, bueno cuando los llamo el banco para confirmar un deposito de una suma considerablede dinero, dejaron de buscarme, es decir simplemente dejaron de joder a la escuela privada de la que me había escapado en horario de clase, faltaban tres días para que empezaran las clases en el instituto donde estudiaba Dámian, y donde al día siguiente de haberlo conocido, me había inscrito, les juro que fue un impulso, odio el colegio, odio que me puedan controlar o mandar, no me gustaba hacer tareas, no es que no sea inteligente. De hecho era la única que pasaba los exámenes del señor Pierre, que es decir pasar los exámenes de un genio que odiaba a todos quienes tuvieran menos años que el, lo que reducia las probabilidades a todos menos los ancianatos.

Dure perdida todo un verano. Solo yo y mi muñeca y trescientos dólares, no había utilizado identificación, nombre, menos apellido, tampoco mi tarjeta de crédito, nos soy estupida, sabia que la policía se limitaba, a petición de mis padres a buscar los registros de mi tarjeta, me los imaginaba diciendo:«¿*cuánto podrá durar una niña de dieciséis años sola y sin dinero?» ,*además sabia que ellos estarían demandando a alguien, mi madre haciéndose la victima delante de todas sus amigas, y yo siendo buscada ineficientemente por policías hasta bueno que utilice mi tarjeta.

Mis padres no se preocupan demasiado de mi, saben que no me dajare morir de hambre o violar, o eso es lo que quieren pensar, no son unos buenos, de hecho me pregunto si se les rompió el condon y no había alguien que les hablara de abortar. Soy un apellido, de mi, el circulo social de los millonarios solo saben que me llamo Estelle, un lindo nombre, que iba al colegio con sus hijos, y que tengo tanto dinero para unas próximas diez generaciones, saben que no he metido a mis padres en ningún escándalo tipo, «…hija del millonario Edgar y Meredith Force hace topless en el yate de Valentino…», o*«…la ya no tan inocente hija de los abogados Force fue vista perdida en las calles de los drogadictos del país…»*, o incluso, «…salió del país la hija de los Force y al parecer creo intimidad con el equipo español de futbol…», no como una de las hijas e hijos de ellos. Soy mas bien un prototipo diferente de niña rica rebelde

Desde que no les diera problemas y arruinara su imagen pública, podría considerarme dueña de mi vida.

A Angelika y a Dámian les dije que mis padres siempre iban de viaje y que no regresaban hasta que terminara la primera parte del año escolar.

Tenia que ir a donde mis padres, a reportarme y hacerles saber que estaba bien, incluso si a ellos nno les importaba. Y además, necesitaba cambiarme de ropa y sacar mis pertenencias de la casa donde mucho antes de esaparme yo habitaba.

-Ha vuelto, señores -, escuche que decía la empleada, de la cual nunca quise saber su nombre-,… si ustedes lo desean la hago pasar…

  • Por supuesto que la tiene que hacer pasar, Clemencia. Y después traiganos dos martinis secos y lo que sea que siempre ella tomara cuando estaba aca…

Sin esperar a que Clemencia me invitara a pasar, segui hasta el salón donde se encontraban ellos.

-Hola, papa - dije sin mirarlo, me deje caer en el sillón frente a ellos y me limite a esperar a que ellos hablaran primero.

  • Hola, Elle… ¿supongo que estarás satisfecha, no?

  • realmete si, pero eso no es algo en lo que ustedes hayan reparado desde hace mucho tiempo , ¿verdad?

  • cállate, elle - dijo por primera ves mi madre sin levantar su mirada de su Blackberry último modelo -, simplemente limitate a decirnos por que rayos estas aquí y luego vete…

  • Ok, si eso el lo que quieren… Clemencia, ordena a los toderos de que saquen todas mis pertenencias de mi habitación y las lleven a la casa de los Bauer, y que de paso recojan los muebles que he encargado con anterioridad - sonriei a mi madre mientras sacaba su tarjeta de crédito del bolsilo interior de mi chaqueta de cuero y la depositaba en la mesita de centro. Ella por primera vez me observo con curiosidad, luego de varios momentos enarco una ceja con superioridad, como si hubiera ganado algo- recojan también la bolsa de papel que esta en la dispensa de la cocina detrás de los cereales-, fue mi papa el que me miro esta ves-, y es mejor si no curiosean el contenido, muchas veces dicen que la curiosidad mato al gato, aunque en este casi…serian gatos …- ambos, mis padres, se limitaron a observarse mutuamente sonriendo satisfechos debido a algo.

Espere a clemencia sin dejar de mirar el techo, aun cuando ella llego con los martinis de mis padres y mi daiquiri, el blackberry de mi madre sono , se levanto, me hizo un gesto con la cabeza, y luego asintió a mipapa, que se levanto cuando mi mama salió de la habitación, se arreglo el traje, y luego, antes de que saliera me dijo:

  • te recargaremos la tarjeta con lo de siempre Elle, le diría a Clemencia que te mostrara la salida, pero creo que l conoces bien- una sonrisa sardónica apareció en su rostro, luego estaba sola. Tall vez ese era el momento en el que una lagrima salía de mis ojos me la quitaba con la muñeca con rabia, me tomaba mi trago a fondo blanco y me largaba, pero en vez de una lagrima una carcajada inundo el salón de visitas, deje mi trago sin probar y me largue.

Mis cosasaparecieron en mi nueva casa, un camión de mudanzas y tres hombres fuertes reportándose para ayudarme, Dámian y su mama aparecieron al mismo tiempo, Angelika se encargo de organizar todo, después de asegurarle que a mis padres no les importaría que la arreglara todo a su gusto, mietras tanto, Dámian y yo ordenabamos mi habitación, que era la principal. Vi como al pasar por el cuatro de al lado de las escaleras - supongo que el de los mellizos-, se detenia un momento, sacudia su cabeza como tratando de apartar los recuerdos que se le venían encima y seguía caminando hacia doonde yo me dirigía.