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Historia 42976 — capítulo 3

2

"Understanding so demanding"

-Disculpa - oyó una vez cerca de ella, no había visto acercarse a la persona ya que estaba muy preocupada viendo si encontraba a alguien solo. Alice volteó y encontró la mirada de un joven. - ¿ya tienes compañero de trabajo?

-No - dijo ella sonriéndole - al parecer ya todos se conocen y se han juntado más que rápido.

-Si - dijo él sonriendo y mirando a todos los grupitos ya formados - ¿Quisieras hacer el trabajo conmigo?

-Por supuesto - dijo ella sin dejar de sonreír.

El muchacho le hizo señas para que vaya con él para sentarse en el asiento que había dejado libre Paul, ya que cerca de Alice no había ninguno disponible.

-¿Cómo te llamas? - preguntó la joven una vez que ambos ya estaban sentados.

-Oh si disculpa - dijo él - no me he presentado aún, yo me llamo Thomas Barrier.

-¡¿Thomas Barrier!? - preguntó ella algo emocionada.

Thomas se sorprendió al escuchar a la joven decir su nombre de esa forma como si hubiese conocido a su máximo ídolo.

-Si - respondió él - ¿nos conocemos de algún lado? - pregunto frunciendo el entrecejo.

-No - dijo ella sonriendo - discúlpame - soltó una risita muy simpática- lo que pasa es que hace un rato mientras caminaba vi una fotografía que tomaste, y es una de las imágenes más hermosas que he visto en toda mi vida.

-¿Una imagen?- dijo algo pensativo- ahhh si - dijo él con algo de vergüenza - esa foto que esta en la vidriera - ella asintió con su cabeza - te agradezco mucho y me alegra que te haya gustado.

-Si, me ha encantado - dijo ella sonriéndole

-Bueno, ¿y tú como te llamas? - le preguntó Thomas.

-Oh si, ahora yo fui la que con todo esto no se ha presentado - se aclaró la garganta antes de continuar - yo me llamo Alice Watson - dijo ella - encantada - y le extendió su mano, Thomas hizo lo mismo para tomar la de ella.

-Igualmente. ¿Eres de las que ingreso hoy verdad?

-Si - dijo ella - hace una semana que nos mudamos aquí por el trabajo de mi papá. ¿Tú no eres nuevo no?

-No - dijo el - siempre he estado aquí.

-Que raro entonces que no hayas tenido a nadie para formar el grupo.

-Lo hubiese formado con Paul - explicó Thomas - es mi mejor amigo, Pero se fue cuando el profesor nos dio el intervalo, dice que no lo soporta.

-¿Al profesor? - preguntó ella intrigada.

-Si, siempre me anda diciendo cosas por lo bajo en medio de la clase que la mayoría de las veces me hacen reír.- Alice soltó un pequeña risita, Thomas al verla sonrió también.

-¿Ya están todos los grupos? - pregunto el profesor y eso los hizo volver a la realidad de que estaban en una clase. Todo el alumnado asintió. El profesor dictó todas las consignas del trabajo.

Consistía en lo siguiente: en primer lugar debían analizar una serie de fotografías que se les habían entregado y en segundo tomar ellos mismos diezfotografías cada uno al aire libre que cumplan con los requisitos que se habían dictado y para hacerlo tenían el limite de dos semanas ya que el trabajo debía ser entregado el Lunes 23.

Ya no había tiempo para más, al terminar de dictar con todas las consignas el profesor dio por finalizada la clase. Todos los alumnos abandonaron rápidamente el salón. Alice y Thomas salieron juntos.

-Mañana arreglaremos para ver en que momento podríamos juntarnos para hacer el trabajo, ¿te parece bien? - preguntó Alice.

-Si, está bien - dijo Thomas - ¿ya te vas?

-No - dijo ella bufando - aun debo ir hasta la administración para entregar y completar algunos papeles por mi traspaso.

-Claro entiendo - dijo Thomas - yo debo irme, fue un gusto.

-Igualmente - dijo Alice sonriendo - nos veremos mañana Thomas- y comenzó a caminar. Él se quedó unos minutos parado en el lugar viendo como Alice se alejaba y comenzaba a perderse entre tanta gente que caminaba por allí. Luego meneó la cabeza fuertemente como negando algo, se dio media vuelta y comenzó a caminar.

Al salir a la calle notó que hacía mucho calor, a pesar de estar en primavera parecía un día de verano sin duda, un cielo totalmente despejado y un sol radiante brillando en lo alto. Se quitó su campera y la guardó en su mochila y quedó solo con la remera.

Caminó hasta la estación del tren para volver a casa. Tuvo que viajar durante cinco minutos de pie, puesto que el tren estaba lleno, luego se descongestiono un poco y pudo encontrar un asiento libre. Al bajar comenzó a caminar pero dobló antes en una esquina, se dirigía a otro lado. Llegó hasta una esquina en donde había un pequeño negocio que vendía y compraba todo tipo de artículos antiguos. Abrió la puerta del local y entró, no era muy grande, las paredes y suelos eran de madera y había un aroma a antigüedad que era bastante agradable. Había todo tipo de cosas, relojes, cuadros colgados, diferentes clases de cuchillos y navajas, anillos, colgantes y demás centenares de objetos que a simple vista ya daban la impresión de tener unos cuantos años. Pero Thomas no prestó atención a ninguno, caminó hasta llegar al mostrador en el cual no había nadie.

-Frankie - dijo en voz alta - soy yo Thomas.

-Si Thomas, un segundo - se escucho una voz proveniente del fondo.

A los pocos segundos un hombre de unos sesenta años apareció por la puerta que estaba ubicada en la parte de atrás del mostrador cargando unos cuantos paquetes. Medía alrededor de un metro sesenta, le faltaban algunos dientes y tenía unos ojos color verde.

-Perdón por la demora - dijo Frankie dejando todo arriba de una silla.

  • No te preocupes - dijo Thomas - además no has tardado nada en aparecer desde que llegué - ambos rieron. - Pasaba para saber si pudiste averiguar algo acerca de lo que te dije la semana pasada.

  • Si Thomas - añadió el hombre - tenía pensado llamarte hoy a tu casa. Me han dicho que se puede hacer, pero que tal vez demoré unos días.

  • Ya veo - dijo Thomas - ¿y no te han dicho cuántos serían los días aproximadamente?

  • No hijo - respondió Frankie - no me han dicho nada, simplemente que seguramente tendrías que esperar unos cuantos días después que lo hayas encargado.- Thomas asintió con la cabeza pensativo.- ¿Podría hacerte una pregunta?- Thomas lo miró. -Me gustaría saber, si se puede por supuesto, por qué me has pedido que averigüe sobre eso.

  • Bah - dijo al mismo tiempo que movía la cabeza - no tiene importancia Frankie, mejor olvídalo. - El hombre lo miró algo desconfiadopero aún así no le dijo nada - Y dime ¿Cómo va el negocio?

-Bastante bien - dijo Frankie que comenzó a llevar los paquetes hasta una especie de estante - mejor dicho, muy bien, hasta me di el lujo de comprarme una cámara de fotos antigua.

-¿En serio? - pregunto Thomas muy entusiasmado - ¿la tienes aquí?

-Si - contestó con orgullo el hombre - esta en el fondo ¿Quieres verla?

-Por supuesto que quiero verla Frankie - le respondió muy emocionado.

Con lo mucho que a Thomas le gustaba la fotografía esto era algo sensacional. No era fácil poder hacerse de una cámara de fotos antigua.

Frankie fue hasta el fondo y volvió con una caja de cartón, sacó de ella algo de papel protector y de diario y por último sacó la cámara. Era rectangular, negra, la parte del visor era cuadrada y bastante grande, se podía mirar tranquilamente con los dos ojos, tenía una especie de palanca que salía de uno de sus costados que le permitía minimamente darle a la imagen lo que se denomina zoom y tenía como una especia de espejo para utilizar dependiendo de la magnitud del sol. Además contaba con una especia de base que servía para apoyarla en alguna superficie, solo bastaba con enganchar la cámara a ella. Era una reliquia realmente y Thomas quedó fascinado.

-Parece que te gusta ¿verdad? - dijo Frankie sonriendo.

-Es increíble - respondió Thomas sin quitarle los ojos de encima - me gustaría ver como saldría una foto, ¿te puedo tomar una?

-Ehh, no - dijo Frankie.

-¿Por qué no? - pregunto Thomas algo desilusionado.

-Porque no funciona - respondió Frankie.

-¿Cómo que no funciona?

-Así es, la compre descompuesta, la cámara no funciona.

-Pero puedes arreglara ¿verdad? - preguntó Thomas, parecía nervioso.

-No, no tiene arreglo - contestó Frankie enganchando la cámara a la base.

-¿No tiene arreglo? - preguntó Thomas - y…y… ¿entonces para qué la compraste?

-Porque es un belleza Thomas, mira - le dijo señalando a la cámara. Estaba parada sobre su base en el mostrador. Realmente era increíble. - No importa que no ande, pero creo yo que vale la pena poder tener algo así.

-Si, supongo que si - dijo Thomas algo desilusionado al saber que la cámara nunca sacaría ninguna foto.

-Además - dijo frankie desarmando la cámara nuevamente - el hombre que me la vendió me dijo que esta cámara no sacaba buenas fotografías. Estuvo muy bien pensada pero mal hecha, mal hecha en el sentido de su funcionalidad, ya que las fotos que sacaba realmente eran horribles.

Thomas sin decir nada sacó su cámara de la mochila y fotografió a la de Frankie aproximadamente diez veces desde distintos ángulos.

-No me lo imagino - dijo Thomas - no imagino como una cámara como esta podía sacar fotos tan horribles como las que dices tú.

-La verdad que yo tampoco, pero fue lo que me dijo el vendedor - dijo Frankie que ya había terminado de guardar la cámara de nuevo en la caja - y francamente no creo que me haya mentido, ya que de ser una cámara que sacaba grandes fotografías, no me la habría dejado a un precio tan barato.

-Si, tienes razón - dijo Thomas mirando su reloj - uff como pasa el tiempo, ya debo irme, iré a comer algo a casa y luego a trabajar.

-Muy bien - le dijo Frankie - pásate algún día a visitarme - le dijo sonriendo.

-Esta bien Frankie - dijo caminando hacia la puerta - Si poseo de algo de tiempo prometo venir a verte, adiós.

-Espera - le dijo Frankie. Thomas se detuvo en la puerta

  • ¿qué hago con lo que me has dicho que averigüe?

-Ah…ehhh… no hagas nada hasta nuevo aviso - dijo Thomas sonriendo - Adiós Frankie.

-Adiós - dijo el hombre tomando la caja y llevándola al fondo del local nuevamente.

Thomas salió y comenzó a caminar. Estuvo todo el trayecto pensando en esa cámara. Llegó a su casa, se puso algo más liviano de ropa y puso a calentar un guiso del día anterior que tenía guardado en la heladera. Prendió el televisor y se sentó en el sillón, justo en ese momento sonó el teléfono. Bajó el volumen y atendió.

-Hola

-Heyy - respondieron del otro lado.

-Paul - dijo Thomas.

-No sabes lo que me paso - dijo su amigo.

-¿Algo grave?

-Algo terrible.

-¿Qué pasó? - preguntó Thomas.

-Bueno - empezó su amigo - viste que yo me fui antes de la clase.

-Aham

-Bueno llegué a mi casa con la esperanza de dormir, pero a que no sabes que pasó.

-Y la verdad que no se lo que pasó Paul, mejor cuéntame.

-Llegué, entré y estaba mi mamá, había vuelto antes del trabajo y a mí me tomó por sorpresa, razón por la cual cuando me preguntó porque había vuelto tan temprano dude mucho y no me creyó lo que le dije.

-Claro, que el profesor dejó que nos retiráramos antes y esas cosas.

-Exacto.

-Y ya sabe que te fuiste antes de la clase ¿verdad?

-No, peor! - dijo Paul - se piensa que ni siquiera fui y me dijo que iba hablar con mi papa para que no me den más plata. Se piensa que no me importa la universidad y ahora quiere que salga a trabajar para afrontar mis gastos. ¡Esto es terrible Thomas!

Thomas no pudo evitar soltar una gran carcajada al escuchar la situación y la voz de desesperación que tenía su amigo.

-No se de que te ríes realmente - dijo Paul.

-Vamos Paul - dijo Thomas - muchas veces tu madre te ha amenazado o dicho cosas, pero después vuelve atrás.

-Pero esta vez fue diferente, noté algo en su mirada que me preocupa.

-Vamos amigo, en caso de que se cumpla, tampoco será tan tremendo. Además, no te parece que ya estas algo grande para seguir dependiendo de tus padres?, Tienes veintitrés años, podrías empezar tranquilamente a trabajar.

-Basta no quiero hablar más de esto contigo - dijo Paul.

Thomas rió otra vez.

-¿Cómo estuvo el resto de la clase?

-Bien, tomamos algo mas de apuntes y luego tuvimos que formar grupos de a dos para un trabajo práctico.

-Oh genial - dijo irónicamente Paul - he elegido el peor día para irme. El día en que a mi mamá se le ocurre llegar temprano a casa y el día que al idiota ese se le ocurre hace un trabajo práctico. Tendré que ver con quien puedo hacerlo ¿tú con quién lo haces?

-Con una chica nueva - dijo Thomas que sin darse cuenta se le había dibujado una sonrisa en el rostro - noté que estaba sola y como yo también lo estaba lo haré con ella.

-Ya veo - dijo Paul - bueno amigo tengo que colgar, mañana llévame los apuntes de hoy, si?

-Si Paul, no te preocupes.

-Gracias, adiós, te veo mañana.

-Adiós.

Colgó el teléfono y fue a buscar la comida. Comió tranquilamente y miró la hora, aún faltaban dos horas para entrar a trabajar. Tomó el plato y se levantó de la silla para llevarlo a la cocina pero un terrible dolor en sus piernas hizo que perdiera el equilibrio, razón por la cual dejó caer su plato al suelo que se partió en varios pedazos. Se apoyó contra la pared para no caer al suelo hasta que el dolor pasó.

-Maldición - dijo en voz baja.

Luego levantó los restos del plato y los tiró en el cesto de la basura. Volvió a tomarse sus piernas, la parte del peroné mas que nada que fue donde se produjo el dolor. Fue hasta su cuarto, se sentó en su cama y estuvo un largó rato con la mirada fija en la pared.

-Me vendrá bien descansar un poco - dijo finalmente.

-Muy bien señorita Watson, pase mañana a retirar su carné y libreta - decía una señora detrás de un mostrador.

-Muchas gracias - respondió Alice, guardó unos cuantos papeles en su bolso y se retiró aliviada, había estado alrededor de media hora entregando y completando formularios y demás papeles por el hecho de haberse incorporado en la universidad a mitad de año.

Caminaba por los grandes pasillos de la universidad, había mucha gente en ese momento, gente que llegaba, gente que se iba, entrando a las clases y saliendo de ellas. Finalmente y tardando mucho más de lo que hubiese tardado en una situación normal, logró salir. Era un día hermoso, se puso sus gafas y comenzó a caminar. No tardó mucho en llegar a su casa. Tenía una pequeña reja que llegaba aproximadamente de la cintura de cualquier persona. Había un pequeño jardín con césped y pequeñas flores de varios colores, era muy agradable. Al cruzar la puerta, se encontraba el living, era muy grande, tenía una gran mesa de madera con sillas a su alrededor, era muy elegante aunque durante la semana que habían estados alojados en la casa nunca la habían utilizado, siempre almorzaba y cenaban en la mesa mas pequeña que se encontraba en la cocina. Había varios sillones y un televisor. También había muchos cuadros de pinturas colgadas en la pared. Hacia la izquierda estaba la cocina, era bastante grande y cómoda. En el piso de arriba estaban las habitaciones, la de Alice, la de Sarah, la de sus padres y una más que por el momento no tenía uso.

El fondo de la casa contaba con un parque en el cual había una pileta no muy grande.

Dejó su bolso en uno de los sillones del living y se dirigió hacia la cocina en busca de un vaso de agua.

-Mama - dijo Alice sorprendida al verla - ¿no tendrías que estar en el trabajo?

-Hola hija ¿cómo estás? - le dijo su madre en tono de desaprobación.

-Si lo siento - dijo Alice sonriendo - hola mami - y se acercó a darle un beso en la mejilla - pero es que me sorprendió verte aquí. ¿No tendrías que estar trabajando?

-Si - dijo su madre mientras ponía agua a hervir en una hoya. - pero no te imaginas lo que pasó en la oficina.

-¿Qué pasó? - preguntó intrigada Alice.

-Al parecer hubo una perdida en uno de los baños, un caño roto o algo así y comenzó a inundarse todo. Por tal motivo nos fuimos todos antes. Lindo primer día - terminó diciendo entre risas.

Margaret, la madre de Alice, tenía cuarenta y nueve años y era jefa en una empresa de venta de seguros. La habían trasladado a pedido de ella, ya que a su marido debían trasladarlo si o si y como a Margaret la consideraban una de las mejores vendedoras accedieron a hacerlo para no perderla.

Su padre, Lucius, era un contador de cincuenta y seis años muy prestigioso, trabajaba en un banco. Le habían dado el trasladado para administrar la contaduría de una nueva sucursal que acababan de abrir, razón por la cual tuvo que mudarse con toda su familia. Era muy responsable con el trabajo y en algunos momentos parecía un adicto pero su familia no tenía nada que reprocharle ya que por esa forma de ser a ellos no les faltaba nada y vivían muy bien.

-¿Pero tienen idea que fue lo que paso con exactitud? - pregunto Alice mientras abría la heladera y sacaba un jarra con agua.

-No, ya te dije - dijo su madre acercándole un vaso - creen que fue por un caño que se rompió pero no saben bien qué fue lo que paso. Tampoco pregunté, voy a serte sincera.

-Me imagino - dijo Alice sonriendo, luego se acabó el vaso en prácticamente un trago.

-En fin - dijo Margaret mientras se servía un vaso para ella - ¿Qué tienes pensado hacer hoy?

-Tenía en mente ir a comprar algunas cosas para la universidad - dijo mientras se servía otro vaso de agua - pero la verdad que con el calor que esta haciendo lo estoy pensando seriamente - volvió a tomar del vaso que ahora estaba lleno de nuevo.

-Esta realmente muy pesado - dijo su madre - si quieres puedo decirle a la mucama que vendrá hoy que vaya a comprarlos por ti.

-No mamá - dijo cerrando la puerta de la heladera después de haber guardado la jarra - sabes que con lo respecta a mis estudios me gusta encargarme personalmente.

-Bueno, yo simplemente lo decía porque tú mencionaste lo del calor.

-Si esta bien, igual tampoco es urgente, puedo ir cualquiera de estos días.

-Ah bueno, y cuéntame - dijo mientras se sentaba en un alargado banco que estaba hecho según la medida de la mesada- ¿Cómo estuvo tu primer día?

-La verdad que muy bien - dijo sentándose en un banco junto a su madre- no puedo darte muchos detalles tampoco porque fue solo un día, pero la realidad es que tengo muchas expectativas.

-Me alegro mucho hija - dijo su madre con una sonrisa, sin duda estaba muy contenta - ¿ya te has hecho amigos?

-Aii mamá por favor - dijo Alice riendo - fue tan solo día, no se tú, pero yo no soy de las personas que en un día se hacen amigos.

-Bueno - dijo ella riendo - solo quiero saber si ya empezaste hablar con alguien o algo.

-Si - dijo ella - he estado hablando con un chico. Estamos juntos para hacer un trabajo práctico que debemos entregar en dos semanas.

-Oh ya veo, y ¿cómo se llama? - preguntó intrigada su mama.

-Thomas.

-¿Y cómo es él?- parecía una niña pequeña por todas las preguntas que hacía.

-Basta mamá por favor - dijo ella - confórmate con saber que por lo poco que lo conozco parece ser buena persona. Cuando lo conozca un poco más te cuento, ¿te parece bien?

-Perfecto - dijo su madre. Alice Meneó ligeramente la cabeza e hizo una expresión como diciendo " no puede ser"

-Me voy a recostar un poco - dijo Alice perfilándose para el living - ¿quién irá a buscar a Sarah a la escuela?

-Tu padre irá - dijo su madre mientras miraba como iba la carne en el horno - por ser el primer día podrá salir un poco mas temprano y vendrá a almorzar.

-De acuerdo - dijo Alice - si me quedo dormida despiértame cuando este la comida.

-De acuerdo.

Alice subió hasta su cuarto, al entrar cerró la puerta a sus espaldas. El cuarto era muy cómodo, tenía una cama de una plaza y media, un escritorio, el armario y contaba con un vestidor. Las paredes y techo estaban pintadas de un color celeste cielo. Había una ventana que daba a la calle.

Lo primer que hizo fue abrir el armario y sacar su cámara de fotos, la abrió.

-Debo comprar un rollo nuevo - dijo.

Dejó la cámara en su escritorio, se quitó las zapatillas y se sentó en su cama, sacó su pequeño cuaderno del bolso y comenzó a releerlo, ya era costumbre. Ese cuaderno tenía de todo, momentos que había pasado en su vida, alegrías, tristezas, risas, llantos. A Alice le gustaba plasmar todo lo que iba sintiendo a menudo en su cuaderno. Se detuvo en una página y comenzó a leer:

A veces me preguntó por qué lo que sucede en las películas o novelas no sucede en la vida real y la respuesta está frente a mí y es muy evidente y sencilla, justamente porque son películas y novelas ¿Por qué se hace tan difícil encontrar esa persona que sientes que puede llegar a cambiarte por completo? ¿Por qué por momentos sientes que nada tiene sentido? Y estas preguntas siempre me invaden por dentro, porque en las películas nunca es difícil encontrar a esa persona, porque en las novelas nunca hay algo que no tenga sentido, siempre lo hay cuando el protagonista sigue su sueño. Pero esto nunca pasa en la vida real, no por lo menos en mi vida real.

Al terminar de leer esto se quedó pensando un momento, algo en su mente la hizo sonreír y arrancar la hoja del cuaderno.


Espero que les guste. A los que lean me gustaria que me dejen sus comentarios con sus opiniones para ir sabiendo lo que van pensando =).. muchas gracias