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Amarte Duele — capítulo 21
Paso su mano izquierda por encima de la mesa de centro de la sala. El viaje había sido demasiado largo que los anteriores. No pudo dejar de pensar ni siquiera un instante en la castaña. Dirigió sus ojos grises a la gran chimenea de su mansión y pudo observar en la parte superior de esta una gran foto familiar donde se encontraba con sus padres. Su madre posaba sentada detrás de ella su padre y aun lado de pie el. Endureció su rostro al mirar a su padre siempre creyéndose superior a todos. Respiro profundamente y luego se giro para tomar camino hasta su habitación, ya mas tarde avisaría que estaba ahí.
Con paso lento y cauteloso se dirigió hacia las escaleras para llegar a su habitación. La mansión se encontraba desierta y sin rastro alguno de sus padres. El simple silencio le causaba un tremendo escalofríos por todo su cuerpo. Para llegar hasta las escaleras tenia que pasar a fuerzas por el despacho de su padre, cosa que no quería. Sin ni siquiera dirigir la mirada a la puerta del vinculo paso por esta. Pero al poner el primer pie delante del cuadro de madera una voz que el conocía perfectamente lo hizo detenerse.
Rodó sus ojos exasperado y dirigió sus ojos a la habitación de su padre observando la puerta entre abierta. Lo dudo por unos segundos pero luego avanzo hasta esta y abrió la puerta completamente. Luego entro por completo. Se detuvo al estar frente al sillón que su padre utilizaba para descansar y beber un poco de vino.
-Buenas noches, padre - Saludo el rubio nombrando padre con desprecio.
Lucius se encontraba con su vista fija en las llamas de la chimenea. Al escuchar el saludo del Slytherin sonrió de lado y luego hablo.
-Hola, hijo - Contesto el platino mayor y luego se puso de pie. Se giro para ver a su único hijo mirándolo con desprecio - ¿Qué tal el colegio?
-Peor de lo que imagine - Espeto el ojigris con odio y dolor recordando a cierta castaña que odiaba con todo su ser.
Lucius solo sonrió y tomo camino hasta llegar a estar cerca de su hijo. Este no le quitaba la vista de encima.
-Sabes, Draco, he estado pensando en tu iniciación…- Pero no pudo terminar.
-!Ya te dije que yo no me uniré a nada! - Grito con odio ¿Qué su padre no entendía?
-No me levantes la voz - Dijo el ojigris mayor con fría voz.
-¿Es que acaso no entiendes? - Le pregunto - Yo no quiero estar como tu esperando ordenes como un perro.
-!Muchacho insolente! - Esto hizo enojar a Lucius y postro su mano en el aire listo para golpear a Draco. Este ni se movió.
-!¿Me vas a pegar?! - Le pregunto muy seguro de si mismo - !Hazlo, no te detengas! - Desafió como el Malfoy que solía ser.
Este Lucius no lo pudo soportar ya que el rubio menor demostraba la misma seguridad que su madre y esto lo hacia rabiar de mas. Ninguno de los dos demostraba miedo ante el como antes. Ya no se hacían menos para que el hablara u ordenara algo. Ya no tenia autoridad sobre ninguno de los dos.
Respiro hondo y luego bajo su brazo. Draco no le quietaba la vista de encima ni tampoco el odio que sentía por ese ser que se decía llamar padre. No obstante, el rubio mayor se encontraba igual, sonrió de lado y luego hablo.
-Me sorprender, hijo - Decía mientras se giraba y se dirigía hasta su escritorio - Pero tu no mandas aquí, ahora retírate - Ordeno como siempre lo hacia.
El Slytherin lo maldijo por dentro y después salio del despacho de su padre azotando la puerta indicándole a su padre que estaba furioso.
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La cabeza le explotaría de un momento a otro. !Odiaba a su padre! Lo odiaba con todo su ser y estaba seguro que nunca lo dejaría de maldecir y mucho menos odiar. Sin pensarlo tomo camino hasta la biblioteca para escribir una carta. Paso por en medio de la sala cuando la figura de una morena lo hizo detenerse y mirarla con odio.
Bellatrix Lestrange venia desde el sótano saltando y gritando como una niña chiquita. Al darse cuenta de que el rubio ya estaba en casa detuvo su juego y miro al chico sonriéndole.
-Hola, sobrinito - Dijo arrastrando las palabras y burlándose del ojgris.
-¿Qué haces aquí, Bella? - Pregunto Draco con asco.
-Visitando a la familia - Contesto con burla y acercándose hasta el platino. Este no le quitaba la vista de encima. La mortifaga rodeo al chico y luego de le coloco a espaldas susurrándole palabras en su oído - ¿Cómo esta tu amigo, Potter? - Le pregunto - ¿Aun dolido por la muerte de su querido Sirius?
-No lo se y no me importa - Le contesto con odio fijando su vista en la chimenea.
-Uy, que mal - Espeto la morocha. Luego le trono un beso en su oído. Después se alejo del ojigris - ¿Y como esta la familia de tu querida sangre sucia?
Esto Draco no lo esperaba y luego se giro para ver a la morena sonriéndole con maldad. ¿Qué le estaba queriendo decir?
-¿De que estas hablando? - Le pregunto con desprecio.
-Tu lo sabes mejor que yo - Le dijo lamiéndose sus labios.
-No se de que me hablas, ahora estas mas loca de lo que te recuerdo - Y sin decir mas paso por un lado de la mujer y salio de la sala para ir hasta la biblioteca.
Bella solo sonrió de lado y con paso lento se dirigió hasta el despacho de Lucius Malfoy.
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Draco Malfoy entro a la enorme biblioteca que poseía su mansión y con paso rápido llego hasta el pequeño escritorio situado enfrente de la enorme ventana. Abrió un cajón de este y saco una hoja en blanco y un bolígrafo color verde. Sin querer una figura que el conocía llamo su atención. Narcissa Malfoy se encontraba sentada en un sillón enfrente de la chimenea muy concentrada en su lectura de libro que no se había dado cuenta de la presencia de su hijo.
El rubio sonrió con ternura al ver como su madre se encontraba fuera de este mundo cuando en sus manos traía un libro. No obstante, la figura de cierta castaña ojimel se apodero de su mente. Por algo amaba tanto a la castaña, por que esta tenia muchas similitudes con su madre. A las dos le encantaba la lectura. Endureció su expresión y borro de su mente a la Gryffindor. Luego, con paso lento llego hasta su progenitora.
-Buenas noches, Madre - Saludo el platino haciendo que la rubia despegara sus ojos de la lectura y rápidamente buscara con la vista al ser que mas amaba en el mundo. Lo encontró un lado de ella sonriéndole como siempre.
-!Mi amor! - Expreso la ojiazul poniéndose de pie y abrazando a su hijo. Este le correspondía de igual manera - ¿Cómo estas? - Le pregunto separándose del y postrando sus manos en la cintura de su hijo.
-Bien - Le contesto - ¿Y usted?
-Alegre de tener aquí en casa - Le contesto abrazándolo de nuevo. No podía estar mas feliz - ¿Quieres cenar?
-N, gracias - Le contesto - ¿Qué hace Bella aquí? - Le pregunto de golpe cambiando drásticamente el rumbo de le conversación.
-Están de visita - Espeto con tristeza.
-¿Están? - Pregunto al saber la respuesta. Narcissa solo le mostró una mirada complaciente.
Ante esto el rubio se alejo de su madre y se postro en la gran ventada que poseía la enorme biblioteca. La rubia mayor se acerco hasta su hijo y lo tomo del hombro.
-Solo serán por un par de días - Le decía - Solo hasta que el ministerio deje de buscarlos.
-¿El también esta aquí? - Le pregunto Draco refiriéndose a Lord Voldemort.
-Esta en el sótano - Dijo Narcissa viendo como su hijo se giraba y la miraba con ternura.
-Bien - Espeto - Me voy a descansar - Decía besando la frente de su madre - Hasta mañana - Y sin decir mas tomo camino hasta la salida de la habitación dejando a su madre sola.
Esta solo observaba como su hijo cerraba la puerta tras de si y desaparecía de su vista. Suspiro y tomo asiento de nuevo en el lugar de antes. Volvió a retomar su lectura pero no pudo. Dejo su libro de lado y se puso a pensar. Su hijo mostraba que ya no era el mismo. Lo noto desde que postro sus ojos en el. Se dio cuenta por su mirada tan delicada que emanaba. Se extraño pero no quiso cuestionarlo en ese momento. Pero lo averiguaría mañana mismo. Esperaba que sus sospechas no fueran cierta.
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Los apenas notables golpecitos en la puerta indicaban que alguien estaba tras de ella. Con pereza se puso de pie al pensar que a lo mejor era Ginny o Hermione que ocupaban algo. Con paso lento llego hasta la puerta y la abrió. Se sorprendió mucho al ver a un pelirrojo en el marco de la puerta con un brazo recargado y una mano en su cintura con una mirada sexy detallando a la rubia.
-Ron - Dijo la ojiazul aclarando su vista.
-¿Estabas dormida? - Le pregunto sonriéndole.
-No - Pero el Gryffindor se la malicio - Bueno, si, ¿Se te ofrece algo? - Le pregunto nerviosamente recordando las palabras que le dijo al joven antes de que el saliera de su habitación.
-¿Aun esta en pie? - Espeto enderezándose esperando una respuesta por parte de la Revenclaw.
Luna sonrió y sin esperar mas se abalanzo sobre el pelirrojo y lo beso. Este le correspondió de igual manera. Ron llevo sus manos a la cintura de la ojiazul y la pego a su cuerpo. Luego entro completamente en la habitación y con su pie cerro la puerta después le coloco el seguro de llave sin dejar de besar a su novia. Conducio a la rubia hasta la cama sin despegarse uno del otro. Llegaron a esta y el pelirrojo decidió romper el beso.
Clavo su mirar en los ojos azules de la Revenclaw para preguntarle si estaba segura de querer seguir con esto. Luna no podía contener la emoción de estar en los brazos de ser que mas amaba en el mundo. Al igual se encontraba el Gryffindor.
-Luna, ¿Estas segura de querer seguir con esto? - Le pregunto temiendo que la joven se arrepintiera de lo contrario.
Esta le sonrió con ternura y luego le dio un beso calido en los labios. Se separo de el y hablo.
-Estoy completamente segura - Le sonrió haciendo que el ojiazul continuara con su tarea.
Ron capturo los labios de su novia en un beso apasionado y feroz que hicieron que la rubia se sintiera mas deseada por el ojiazul. Esta llevo sus manos al cabello pelirrojo del joven al sentir como este dejaba de lado sus labios y conducía los suyos al cuello pálido de ella. El Gryffindor exploraba el cuerpo de su amada con desesperación y tranquilidad a la vez. No podía creer que dentro de unos minutos Luna seria la primera mujer en su vida y el de ella.
La rubia soltó un pequeño gemido al sentir como su novio rozo sus manos por accidente por sus senos. Este sonrió al oír el quejido de placer de su novia. Luego con maldad llevo su mano derecha hasta el final de la corta blusa de la Revenclaw, ya que esta vestía blusa y pantalón pijama, y con sigilo hundió esta por debajo de la tela y con paso lento fue recorriendo la hermosa piel de la ojiazul pasando por su abdomen, ombligo y finalmente llevo a capturar su seno izquierdo con su mano.
Luna abrió sus ojos y los coloco en los ojos de su novio. Este la miraba con deseo y sin esperarlo el pelirrojo alzo la blusa de la rubia dejando al descubierto sus senos. Luego se la saco y la tiro por algún lugar de la habitación. Después postro sus ojos en los pechos de la rubia y esta tenia su vista en otro lugar muerta de la vergüenza. Ron sonrió al ver el sonrojo de la ojiazul y luego llevo sus manos alas mejillas rosadas de esta.
-Eres hermosa - Expreso el Gryffindor haciendo que su novia lo mirara directamente a los ojos.
Luna sonrió y luego lo beso. Este abrazo a la joven por la cintura desnuda y la pego a su cuerpo dejando de lado los labios de la joven y conduciéndolos por el cuello para dar paso por el hombro desnudo de la muchacha. La rubia solo se dejaba hacer lo que quisiera el pelirrojo hacer con ella y su cuerpo que de ahora en adelante seria de el y solamente de el.
Ron no podía explicar a ciencia cierta lo que sentía en ese momento al experimentar cosas tan hermosas con la rubia. Luego sin prevenirlo, Luna introdujo una de sus manos en el pantalón pijama del ojiazul haciendo que este soltara un gemido sonoro de placer. Esta sonrió con maldad y luego acaricio el miembro erecto del pelirrojo que parecía estar a su máxima capacidad. Ron no podía controlar tanto placer que rápidamente te apodero de los labios de su novia besándolos con pasión y desesperación. Después llevo sus manos a los senos de la Revenclaw acariciándolos con delicadeza.
Entre caricia y caricia el Gryffindor fue recostando con cuidado a la rubia sobre la cama. Esta solo se dejaba hacer. Ya estando la joven completamente recostada, el pelirrojo se recostó encima de la ojiazul obviamente evitando poner todo su peso encima. Luego, con amor fue conduciendo su mano derecha por el cuerpo de la chica para llevar a su parte sur. Sentía que la reparación le falta al ir tocando esa piel blanca que amaba. Después sin saber como llego hasta el sexo de Luna e introdujo su mano tocándolo con delicadeza.
La rubia soltó un gemido al sentir los dedos del pelirrojo sobre su parte mas intima. Este la callo con un beso. Sin querer esperar mas el Gryffindor se deshizo rápidamente del molesto pantalón dejando ala joven solo con sus bragas. Luego el mismo se deshizo de los suyos con rapidez al mismo tiempo quitándose los boxers. Después con lentitud llevo sus manos a las bragas de la rubia y las fue bajando lentamente para alargar mas el placer que sentía al ver el cuerpo completamente desnudo de su novia.
No obstante, Luna sentía que de un momento a otro llegaría al orgasmo sin ni siquiera ser penetrada por el pelirrojo. Ron termino de hacer su tarea y luego se coloco encima de la joven separándole las piernas para empezar el exquisito juego de movidas . Ya estado en posición, el ojiazul penetro los ojos de la rubia y esta hacia lo mismo. Se miraron por unos largos segundo donde la duda se volvió a apoderar de ellos nuevamente.
-Aun puedes retractarte - Espeto Ron con un susurro acariciando el cabello de su novia.
-Claro que no - Dijo esta con sus manos recorriendo la espalda desnuda de su amado.
Ron capturo los labios de la Revenclaw entre los suyos haciendo que la joven se olvidara y no estuviera tan tensa como la sentía. Después de unos segundos besando a su novia sintió como esta se relajaba con sus besos y con cuidado la penetro. Luna al sentir el miembro de su novia dentro de ella se aferro a su espalda soltado un pequeño quejido de dolor. El pelirrojo se dio cuenta de ella y dejo de besarla para mirar sus ojos.
-¿Te hice daño? - Le pregunto con preocupación.
-No, es natural sentir poco dolor al ser tu primera vez - Le explico para que el joven no se sintiera culpable de nada.
-Si quieres … - Pero la joven lo interrumpió capturando sus labios con pasión.
Este fue el factor para que el pelirrojo empezara con sus embestidas. Aun besándose, el muchacho empezaba con pequeñas penetraciones para que la joven se acostumbrara a su presencia. Después de unos minutos Luna quería sentir mas al joven y esta se empezó a mover sobre el miembro del ojiazul. Este sonrió y rápidamente empezó con embestidas mas rápidas y fuertes aumentado mas el placer de su novia.
Sentían que de un momento a otro el orgasmo los invadiría. Y no se equivocaron, después de unos minutos el orgasmo llego a ellos.
-!Ron…! - Grito la rubia al ser invadida por el orgasmo mas delicioso. Bueno decía al ser el primero.
El pelirrojo también llego con ella y después dejo de moverse dentro de ella. Se quedaron quieto unos minutos con sus cuerpos sudados y cansados. El joven encimas de la Revenclaw con su cabeza en el hueco del cuello y el hombro de su novia. Esta acaricia el pelo de su amado con amor. No obstante, el Gryffindor se separo de la rubia y se acostó un lado de esta. La abrazo y como acto final le deposito un calido beso en la frente.
-Te amo, Luna - Expreso Ron mirando el techo de la habitación.
-También, yo, te amo con todo mi ser - Finalizo la Revenclaw abrazada del cuerpo de ahora el primer y ultimo hombre en su vida.
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El día había sido agotador para todas la familias ya que hoy en la noche celebraban la noche buena en todo el mundo. Todo el mundo andaba de arriba para bajo detallando los últimos preparativos para esperar la navidad deseado por muchos niños y odiadas por los adultos.
En la madriguera tanto Molly, Ginny, Hermione y Luna se encontraban detallando los últimos arreglos para la cena de esta noche. Harry, Ron y los gemelos solo platicando de todo lo que para ellos era su mundo: El Quiddicth.
-Así que competirán contra Slytherin para ir al mundial - Expreso Fred mirando a los chicos.
-Si, solo esperamos ganar - Dijo el azabache observando como su novia y amiga platicaban entre si y soltaban pequeñas carcajadas.
-Claro que ganaran, Slytherin no es tan fuerte - Espeto George tratándole de quitar a Ron unas galletas de su plato ya que este te apodero de todas y no dejo para nadie mas.
-Yo no estaría tan seguro - Decía el pelirrojo menor mordiendo todas las galletas para que su hermano no le quietara ninguna. Este solo lo maldecía - Estos últimos años que ustedes no han estado el equipo de Slytherin a definido una muy buena defensa y sobre todo el Capitán - Finalizo el ojiazul terminándose el resto de las galletas.
-Bueno, solo les deseamos muy buena suerte para que ganes ya que ir al mundial y ser el campeón es ganar el respeto de todo el mundo - Dijo Fred.
Ante esto Harry solo sonrió y luego se enfoco en una cosa en especial; Lord Voldemort.
Después de unos segundos la madre de los pelirrojos llamo la atención de todos los presentes.
-Bien, ahora suban a arreglarse para cenar - Finalizo viendo como todos acataban las ordenes de la señora mayor y subían las escaleras para arreglarse.
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-Adelante - Espeto un rubio sentado en una mesa de noche que posea en su cuarto. La verdad había pasada muy mal la noche en su mansión. No pudo pegar el ojo todo la noche por estar pensando en la maldita sangre sucia que lo estaba volviendo mas loco de lo normal. No tenia ánimos de presentarse en el comedor para aguantar a la insolente de Greengrass y de paso a su estupida Familia. Luego de paso aguantar las indirectas de Bellatrix y mucho menos a los perros falderos del Señor tenebroso. Que por supuesto estaría presente en la cena.
-Disculpe, joven Malfoy - Hablo una elfina domestica con su cabeza dentro de la habitación del rubio pero con su cuerpo afuera.
-Dime - Ordeno Draco poniéndose de pie y caminado hasta su guardarropa.
-El señor me mando a aviarle que solo falta usted para empezar la cena ¿Qué le digo?
-Dígale que bajo en unos minutos - Y sin decir mas la elfina salio de ahí dejando al ojigris solo.
El Slytherin al saberse completamente solo abrió su armario y observo las finas prendas que adornaban su guardarropas. Nada de eso le importaba, nada costoso, nada de calidad, absolutamente nada. El no era de esas personas que le importaba la clase social. No desde que conoció a la castaña. Esta le enseño que la sangre era la de menos pero así lo habían educado. Quiera o no era uno de ellos para siempre. Con la Gryffindor aprendió que lo mas importante no es dinero si no el amor del ser que querías con todas tus fuerzas. Era aferrarse a la vida sin darle la posibilidad de escapatoria alguna. Con ella vivió los momento mas felices de su vida. Con ella aprendió lo que era amar y ser amado. Con ella…o sin ella. Rozo con sus dedos la fina tela de pantalón y endureció su rostro al darse cuenta en lo que era realmente. Sin querer toco el bolsillo del pantalón y se dio cuenta que algo había dentro. Adentro su mano a esta y toco algo de metal, lo tomo completamente sobre su mano y lo saco al comprobar que era una cadena de oro.
Observo el objeto sintiendo como la respiración se le iba de un momento a otro al recordar que días atrás la había comprado junto con el vestido que le obsequio a la ojimel pero decidió guardarla para dársela el día de navidad. En los días que dizque iban a pasar juntos. Con odio y rabia aventó la cadena con fuerza impactándola en el enorme espejo que poseía de cuerpo completo en un rincón de su alcoba. Al ver como el vidrio se hacía añicos se acerco hasta este y observo su rostro distorsionada entre los pedazos de metal en sus pies. Luego busco con la mirada el objeto y lo encontró entre los pedazos de vidrio.
Se miro por ultima vez en los pequeños vidrios y con paso elegante se dirigió hasta la puerta de su baño. La abrió y entro por esta. Después con furia se deshizo de sus ropas y abrió el grifo del agua y se coloco bajo esta. Sintió como una carga eléctrica recorría todo su cuerpo de pies a cabeza al sentir el agua congelada por su piel. Fuera verano o invierno siempre acostumbraba a ducharse con agua extremadamente helada; Ordenes de su padre. Decía que esto hacia mas fuerte a las personas y mas a las de su clases. Mentira. Con una furia, odio y enojo que no podía controlar impacto su puño cerrado en la fina loseta de su baño quebrándola por la mitad al momento. Se quedo quieto unos segundos al ver correr la sangre que brotaba de sus nudillos por el agua. No le dolía en lo mas mínimo. El dolor mas grande estaba en su corazón y lamentablemente este no se podía curar con sagas ni medicina.
Después de unos minutos mas bajo el agua decidió cerrar el grifo y salir de ahí. Se enredo una toalla en su cadera y con otra se iba secando su cabello tomando camino hasta su guarda ropa. Paso por un lado del espejo hecho añicos pero no le presto la mas mínima atención. Saco de su guardarropa una traje completo color negro y una camisa blanca. Después las tomo y se dirigió hasta su cama. La coloco con sumo cuidado de no arrugarlas y luego tomo asiento. No obstante, se deshizo de su toalla en su cintura y se coloco sus boxers. Luego siguió con su pantalón color negro, se lo abrocho y luego se lo observo al notar que no había ninguna arruga o mancha. Observo su saco negro pero decidió adjuntarlo hasta que bajara a cenar. Sin querer sintió un leve ardor en su pecho y observo la zona afectada. No se pudo maldecir mas al notar las uñas marcadas de la castaña sobre su piel que apenas estas cicatrizando. Días antes de enterarse de que la muy zorra solo jugo con el. Ellos habían hecho el amor como casi era de costumbre. Pero esta vez fue con mas pasión y ardor ya que la joven no podía contener las ganas de estar con el.
Sonrió al recordar como esta le pedía a casi diario disculpas por las marcas en su pecho. Luego endureció su expresión al recordar las palabras de la leona la noche del baile. Por fin le iba a confesar que la amaba como un estupido y por ella seria capaz de cualquier cosa e incluso luchar contra su padre por ella. Pero no. Todo tenia que ser a su manera. Luego con rabia se coloco su camisa blanca en ese momento se oyen unos golpes en la puerta.
-Adelante - El rubio cedió el paso a la persona o personas que estaban detrás de la puerta. Pensó que a lo mejor podía ser su madre.
Con sigilo la puerta fue abierta dejando ver a una pareja de tórtolos venirse directo hasta el Slytherin. Este sonrió al reconocer a Pansy y Blaise. Esto ya estaba frente a su amigo.
-Hola, ¿Cómo estas? - Pregunto la morena al ser abrazada por el ojiverde por la espalda.
-Bien ¿Y ustedes? - Pregunto Draco mirándose en el espejo de su tocador.
-Bien - Expreso Blaise - ¿Qué paso aquí? - Pregunto al espiar el cuarto del rubio y darse cuenta de los pequeños vidrios tiraros en el piso.
-Nada importante - Espeto con frialdad el chico - ¿Ya están todos en el comedor?
-Si, solo faltas tu - Contesto Pansy al divisar un pequeño objeto entre los pedazos de metal - Hasta Astoria y su familia ya están aquí y eso que siempre llegan tarde para hacerse los importantes - Bufo la Slytherin observando a su amigo.
Este se alejo del espejo y se conducio hasta su cama. Con elegancia tomo su saco y se lo coloco. Luego se dirigió de nuevo al tocador y tomo su frasco de perfume y se roció poco encima de su saco. Luego sin decir nada mas tomo camino hasta la salida de su habitación seguido de sus amigos.
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-¿Cuánto tiempo mas tardara papa? - Pregunto Ginny molesta al no empezar a cenar ya que su madre le ordeno no tocar nada hasta que su padre llegara de trabajar.
-No lo se - Contesto Molly - Dijo que traería invitados.
-¿A quien se le ocurre trabajar en noche buena, eh? - Pregunto George con un codo recargado en la mesa y su mano en una mejilla.
-Pues a papa - Expreso Ron tomando de la mano de su novia y ahora su mujer.
Hermione se encontraba sentada en medio de Harry y Ron estos con sus respectivas parejas. No pudo dormir ni un segundo en la noche. No pudo dejar de pensar en los desprecio del hombre que amaba. Y la verdad no se lo reprochaba por que si hubiera sido alreves creo que ella hubiese reaccionado de igual manera o peor. Solo que no podía evitar tristeza al saber que el joven volvería a odiarla igual o peor. Cerro sus ojos al recordar como Draco se besaba apasionadamente con la estupida de Astoria que de seguro horita se encontraba en la mansión del Slytherin e incluso en su habitación, en su cama, en su…Pero todo esos pensamientos fueron interrumpidos por los gritos de un señor pelirrojo.
-!Ya llegue familia! - Grito Arthur Weasley colacando su abrigo y su sombrero en el perchero de la casa. Y luego entro al comedor.
-!vaya! - Exclamo la menor de los Weasley - Hasta que te dignas a llegar, nos morimos de hambre.
-Siento el retraso, fue nuestras culpa - Espeto Remus Lupin de la mano de su esposa Nymphadora Tonks.
-!Remus, Nymphadora! - Exclamo la señora Weasley poniéndose de pie y caminado hasta sus invitados - ¿Cómo están? - Saludo - Pero tomen asiento están en su casa.
-Muchas Gracias, Molly - Espeto Tonks. Ella y su marido ocuparon un lugar mas de la mesa - Harry, Hermione - Expreso la mujer mirando a esta ultima.
-Hola - Saludo la castaña apenada.
-Harry ¿Cómo estas? - Pregunto Lupin mirando al azabache.
-Bien, gracias - Contesto el niño que vivió sonriendo.
-¿Ahora si podemos empezar? - Pregunto Ron desesperado por comer algo.
-Tranquilízate - Espeto Luna burlándose de su novio.
-!Que empiece la diversión! - Finalizo Arthur observando como sus hijos se dejaban ir contra la comida como si no hubiesen comido en años.
La única que no se movió de su lugar fue obviamente la ojimel. No podía borrar de sus pensamientos a cierto rubio ojigris que la estaba matando por dentro.
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-!Draco, mi amor! - Grito una rubia ojos azules zafiro prendándose del cuello del Slytherin. Este rodó sus ojos aborrecido y con una sonrisa forzada le contesto a la chiquilla.
-Hola, Astoria - Espeto el rubio alejando los brazos de la muchacha de su cuello - ¿Pasamos a comedor? - Pregunto al momento ya que la Slytherin lo había interceptado en el pasillo.
Blaise y Pansy se miraron entre si y luego siguieron la pareja de rubios que entraban al comedor. Ya estando adentro los aludidos se dieron anotar.
-Buenas noches - Saludo Draco Malfoy con la típica elegancia que lo caracterizaba.
En el comedor se encontraba ya en la mesa los padres de Draco, Pansy, Blaise, Astoria, Grabbe y Goyle. Entonces el rubio sintió ganas de vomitar al ver que Bellatrix, Fernir y el estupido de Voldemort estaban muy campantes en el centro de la mesa. Hasta su padre se había quitado de la silla principal para dársela a ese mal nacido.
-Bienvenido sean todos, mis futuros aliados - Saludo Tom Riddle haciendo una reverencia ante los jóvenes en forma de burla.
Draco no dijo nada al igual que el resto y tomaron camino hasta llegar a su lugar. Despues tomaron asiento y se mantuvieron en silencio. El resto también tomo asiento ya que se encontraban de pie para recibir sus hijos.
-Ahora que empiece la cena - Ordeno Tom creyéndose el dueño de la mansión que dentro de poco seria de Draco.
Y sin decir o emitir algo mas los presentes empezaron a cenar en silencio como se debía ante el señor tenebroso. Solo hablarían si el se los ordenaba. Todos esperando ordenes como unos perros. Después de unos largos minutos Lord decidió hablar.
-Y dime querido Draco - Este clavo su vista fría en los ojos de "su" señor -¿Cómo esta el colegio?
El rubio estaba dispuesto a no contestarle pero se cruzo con la vista de su madre quien le suplicaba que no cometiera una locura. Se maldijo al amar tanto a ese ser. Suspiro y luego hablo.
-Muy aburrido, ya no aguanto las ganas de salir de esa maldita prisión y no saber nada de su maldito director - Espeto con odio fingiendo ante el señor tenebroso.
-Creo que estamos igual, tu y yo somos iguales, Draco y eso me agrada - Dijo este - Por eso tengo un trabajo para ti.
Esto hizo que su madre se pusiera alerta ante las palabras de su señor.
-Pero señor - Intercedió la madre de Draco - Mi hijo todavía no es uno de los nuestros.
-Pero lo será ¿No es así Lucius? - Le pregunto al rubio mayor. Este no despegaba la vista de su hijo. Este lo desafiaba con todo el valor que tenia.
-Claro que si mi Lord - Espeto el ojigris.
-¿Qué dices, Draco? - Pregunto Tom postrando sus ojos en los del rubio.
Draco no sabia que hacer. Si decía que no estaba condenando a su madre y a su padre también. Pero si decía que si nunca se lo perdonaría. Desvió su vista de la de Tom y la clavo en la mesa. Estaba entre la espada ay la pared. !No quería entregar su vida a un ser que no era digno de ella! Pansy tomo la mano de Draco entre la suya y este fijo su vista en ella. Esta le suplicaba que contestara. Luego el rubio volvió a postrar su vista en Voldemort y luego en su padre. Este le ordenaba con la mirada que contestara de una maldita vez.
Y sin decir nada mas se puso de pie y salio del comedor dejando a todos los presentes sorprendidos por dejar al señor con la palabra en la boca.
Tom solo siguió con la vista al ojigris y sonrió por lo valiente que se creía ser.
-Mi señor…estoy muy apenado por la actitud de…- Pero fue interrumpido por la voz del Lord.
-No te preocupes mi querido Lucius - Espeto este con seguridad - Se que tu hijo no me defraudara - Finalizo dirigiéndole una mirada coqueta ala madre de Draco.
Esta solo se sonrojo por los atrevidos coqueteos de su señor que ya venia haciendo desde que puso el primer pie en su mansión.
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-Estuvo muy rica la cena, Molly - Expreso Nymphadora ayudando a la pelirroja mayor a levantar la mesa.
-Oh, gracias - Dijo esta dándole unos platos a su hija menor.
Ginny recogía los platos y luego los llevaba hasta la cocina mientras Hermione los lavaba y Luna los secaba antes de acomodarlos.
-Gracias a dios, son los últimos - Expreso la ojiazul recargando su espalda en el enorme refrigerador de la cocina.
-No se de que te quejas, Ginny - Espeto la rubia acomodando unos vasos en la lacena - Si es divertido hacer todo esto.
-Si, tu dices eso por que tu padre es rico y tienes sirvientes que te ayuden - Dijo la pelirroja mirando a la rubia. Ante esto la ojiazul sonrió.
Luego de unos segundos terminaron su deber y se dirigieron hasta la sala donde los demás platicaban de sabe quien que cosas. En todo el rato que estuvieron lavando los platos la castaña no había abierto la boca para nada. Esto había sido notado por Ginny y Luna.
-¿Aun piensas en el, verdad? - Pregunto de golpe la ojiazul haciendo que la castaña saliera de sus pensamientos y fijara su vista en ambas.
-Es inevitable - Expreso al borde de las lagrimas.
-Solo intenta olvídalo por esta noche, solo por esta noche ¿Si? - Pregunto Ginny abrazando a la ojimel.
Hermione solo sonrió y acepto el abrazo de su mejor amiga. Al momento se les unió la rubia.
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-Harry, necesitamos hablar contigo ¿Podemos? - Pregunto muy serio al padre de Ginny.
-Claro, usted dirá - Espeto el azabache preocupado al ver la expresión de Arthur junto con Lupin.
-Bueno…yo me voy - Expreso Ron al entender que no tenia nada que hacer ahí.
-No, esto también te incumbe a ti, hijo - Expreso Arthur al ver como su hijo estaba dispuesto a salir de la sala.
-Pero este no es un lugar seguro para hablar ¿ Por que no vamos al granadero? - Pregunto Remus poniéndose de pie y saliendo de la sala.
Tanto Arthur, Harry y Ron siguieron al hombre lobo hasta el sitio. Ya estando ahí el padre de los Weasley decidió hablar.
-Lo que les diremos es lago muy serio y queremos que nos ayuden - Decía el mayor de los pelirrojos tomando asiento en un lugar de la habitación.
-¿Ayuda? - Pregunto el ojiverde - ¿Para que?
-Bien - Expreso Lupin - El ministerio tiene sospechas que Draco Malfoy es un mortifago. Pero no estamos seguros de ello ya que a su padre no se le ha comprobado nada hasta ahora.
-¿Malfoy? - Pregunto extrañado el pelirrojo.
-Así es - Espeto su padre - Por eso ocupamos tu ayuda, la de Harry y Hermione.
-No - Soltó de golpe Harry - Hermione no puede saber esto.
-¿Por que no? - Pregunto Arthur extrañado - Si ella es su amiga y con respeto es mas lista que ustedes dos juntos.
-Si, lo sabemos - Dijo Ron - Pero ella no se debe enterar de lo de Malfoy…por…razones personales.
-Bien, como quieran - Espeto Remus - ¿Contamos con su ayuda?
-Claro que si - Contestaron ambos al mismo tiempo.
-Bien, lo que ocupamos es que se conviertan en la sombra de Draco día y noche, cada hora, cada minutos, cada instante si es necesario - Decía el hombre lobo sin despegar sus ojos de los jóvenes - No deben dejar que Draco se mueva sin llevarlos con el ¿Entendido?
-Si, claro, pero ¿Qué busca en el colegio? - Pregunto Harry.
-Eso es lo ustedes averiguaran - Dijo Arthur - Dentro de Hogwarts ahí algo que le interesa a Voldemort y sobre todo a el.
-¿Cómo que? - Pregunto el pelirrojo.
-No tenemos idea - Finalizo Lupin viendo como Harry y Ron se miraban entre si y luego fijaban su vista al suelo.
-Cambiando de tema - Espeto Arthur - Los padres de Hermione fueron atacados hace tres noches.
-¿Qué? - Fue la única pregunta que salio de las bocas de los jóvenes.
-Pero no se preocupen ellos están bien - Hablo Lupin - Solo que los padres de Hermione no quieren que su hija se entere por que afortunadamente no llego a mayores.
-¿Saben quien fue? - Pregunto Ron sabiendo la respuesta.
-Mortifagos - Contesto el padre de este.
-¿En el mundo muggle? - Pregunto Harry sorprendido.
-Aun no sabemos como logran cruzar sin ser interceptados por el ministerio - Espeto el hombre loco - Solo sabemos que se han vuelto mas fuerte de lo teníamos.
El azabache y el pelirrojo no tenían ni idea de lo que pasarían al lado del rubio en sus próximos días en Hogwarts.
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Sentía la garganta seca por todo los problemas que traía en su cabeza. Deseaba la muerte y la quería !ya!. Entro a la sala de su mansión y rápidamente se dirigió al pequeño bar que poseía esta. Llego hasta esta y tomo la primera botella de vino que tuvo a su alcance. Sin ni siquiera pensar en las consecuencias vació el frasco de un solo sorbo, este ya estaba a la mitad, al terminar clavo su vista en el espejo que adornaba la pequeña cantina y sin meditarlo aventó la botella impactándola contra el espejo haciendo que este se hiciera añicos al momento.
En ese momento hacían acto de presencia Pansy, Blaise y Narcissa. Esta ultima se asusto de mas al ver el estado de su hijo y el objeto hecho pedazos. Se acerco hasta el rubio y este se encontraba espalda a los presentes.
-Hijo ¿Estas bien? - Preguntó la rubia tomando de los hombros a su primogénito.
-Si, quiero esta solo - Espeto con fría voz helando a su madre y a sus amigos.
La morena estaba que no cabía del coraje y la rabia al ver a su mejor amigo en ese estado. Primero su padre después la sangre sucia y de nuevo su padre. Le dolía en el alma ver como su hermano se estaba consumiendo del dolor y la angustia al no saber que hacer. Sabia que Draco no era un débil pero también sabia que temía por las vidas de los seres que mas amaba.
En ese momento una elfina entraba por la puerta. Se detuvo al ver a todos ahí y luego hablo.
-Disculpe la intromisión señora y joven Malfoy - Espetaba la elfa nerviosa al poder ser regañada - Pero el Señor solicita la presencia del joven en su despacho ahora.
-Dígale al señor que mi hijo no esta en condición de anunciarse - Dijo la madre del rubio viendo a la elfina.
-No - Contesto el Slytherin ya mas relajado - Dígale que en unos minutos voy - Dijo respirando hondamente.
-Con permiso - Finalizo la elfa dejando a todos solos.
-Draco - Llamo Pansy - No tienes que hacer esto.
-!Si no soy yo ¿Dime quien?! - Grito el rubio harto y cansado de oír lo que tenia que hacer.
Ante esto la ojiazul se quedo callada y fue abrazada por su novio. El ojigris se giro y miro con odio a todos los presentes incluyendo a su madre. Tardo en tomar una decisión pero ahora estaba listo para enfrentar a su padre y decirle sus ideas. Sin decir nada salio de ahí directo al despacho de su padre.
Narcissa soltó unas cuantas lagrimas al ver como su hijo se estaba consumiendo del dolor. Pansy se soltó del agarre de su novio t llego hasta la rubia menor y acto seguido la abrazo para que llorar en su hombro al igual que ella lo estaba empezando a hacer. Blaise al ver pasar a su mejor amigo por un lado de el no tuvo el valor para detenerlo por que sabia que su hermano arreglaría las cosas. Fueran buenas o malas.
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Draco estaba apunto de abrir la puerta para entrar cuando esta fue abierta primero por alguien mas. Se quedo quieto al ver a su tía y el ser que mas odiaba en todo el mundo aparte de Granger. No por que le haya hecho algo a el, sino a su propia hermana ya que esta se acostaba con su padre en el mismo techo que su madre.
Bella se quedo quieta al ver a su sobrino mirándola con frialdad. Le sonrió con burla típica de ella.
-Adelante, Draco - Ordeno Lucius al ver de reojo la figura del rubio.
Bellatrix abrió el paso para dejar entrar a su sobrino. Este con odio entro al despacho sin ni siquiera mirar a la morena. La mujer al ver pasar al ojigris le trono un beso y con burla salio de ahí dejando a padre e hijo solos.
Ya estando completamente solo el rubio mayor decidió ir al grano y con furia le reclamo al Slytherin.
-!¿Se puede saber por que te dignaste a dejar al señor tenebroso con la palabra en los labios?! - Pregunto con enojo el padre del chico. Este solo se mantenía en silencio sin quitar la vista de los ojos de su señor - !Te hice una pregunta!
-!Por que se me dio la gana! - Contesto con furia el platino.
-!Tu no vas a hacer lo que se te de la gana sino lo que yo te ordene! - Espeto Lucius saliendo de su escritorio y tomando camino hasta llegar a su hijo -!Y como soy tu padre te tendrás que unir a nosotros quiera o no! - Dijo tomando al rubio menor por el cuello de su saco.
Esto Draco no lo pudo soportar mas y con valentía y furia tomo de igual manera a su progenitor.
-!Ya te dije mil veces que yo no me uniré a nada! - Grito harto - !Ya no obedeceré tus ordenes, jamás! - Finalizo empujando a su padre haciendo que este lo soltara.
-Esta bien - Espeto Lucius mas tranquilo al ver como su hijo estaba dispuesto a dejarlo con las palabras en la boca. Este se detuvo sorprendido por las palabras de su padre.
-¿Qué dijiste? - Pregunto con asombro girándose y encarando al rubio mayor.
-Que esta bien yo no te puedo obligar a nada por que ya eres un adulto - Decía acomodándose su túnica arrogada debido al agarre de su hijo - Bien, haz lo que quieras.
-Gracias - Fue lo único que pudo expresar el platino menor sin encontrar mas palabras. Se giro par salir de ahí pero las palabras de su padre lo hicieron detenerse en seco y con miedo.
-Solo te advierto que te vayas olvidando de Granger - Lucius sonrió de lado al ver como su hijo se detenía en seco y se giraba rápidamente para enfrentarlo. Si por las buenas no cedía a sus ordenas entonces tendría que usar sus artimañas para obligarlo a las malas.
-¿Granger? - Pregunto con asco - ¿Qué tiene que ver Granger en todo esto? - Pregunto con temor al pensar que su padre sabia su verdad.
-NO me tomes como un estupido Draco - Espetaba con odio clavando su vista en los ojos grises de su primogénito - Me decepcionas y me das asco, ¿Cómo te pudiste "enamorar" de una bastarda, hija de padres muggles y para colmo la mejor amiga de Potter?
-Eso no es cierto - Decía el rubio cubriendo su amor con la castaña - ¿Quién te contó esa vil mentir?
-Eso no te incumbe - Espeto Lucius - Así que ya lo sabes.
-Esta loco ¿Yo? ¿Enamorado de Granger? - Dijo el Slytherin soltando unas frías carcajadas - De verdad que me sorprendes hasta donde puedes llegar con tal de manipularme pero ¿te digo algo? no lo lograras - Finalizo dispuesto a dejar a su padre solo.
-Entonces no te importara que me deshaga de ella ahora mismo ¿O si? - Pregunto al ver como su hijo se detenía en el marco de la puerta con su mano sobre la perilla - Decide; ¿Tu iniciación o la vida de Granger?
!Maldita sea! Se gritaba el rubio interiormente. Aun que odiaba con todo su alma, si es que tenia alma, a la castaña no permitiría que nadie !nadie! La dañara y si tenia que dar su vida por ella o su propia iniciación no lo dudaría ni un segundo. Cerro la puerta y con sigilo se giro para encara a su padre sonriéndole con maldad.
-Cuando quieres empezamos la iniciación - Finalizo Draco Malfoy aceptando enfrente de su padre el amor tan grande que sentía por Hermione Granger.
Continuara….
N/A: Solo quiero aclarar algo; No soy hombre. Soy mujer mas que me nombre Damian por que me encanta esa nombre para mi hijo (en un futuro muy lejano, jajaj)