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Amarte Duele — capítulo 38

Parecía que observaba la octava maravilla del mundo. No podía dejar de admirar lo hermoso que era. Aun que su barba estuviera un poco crecida y su hermosa cabellera maltratada, no importaban, con tan solo tenerlo a su lado para siempre era el objetivo. Al momento que abrió los ojos y se topo con el rostro del rubio, pensó que era otro más de sus estúpidos sueños. Pero se equivoco. Esta vez era eral, no había duda.

Acerco su oído al rostro del platino para escuchar su respiración pausada. Cerró sus ojos al sentir como el aire que salía de la fosa nasal de su amado acariciaba sus mejillas. Era indudablemente exquisito. Clavo sus ojos miel en la cara del ex Slytherin y sonrió de lado sin poder creer aun de que el ojigris estuviese junto a ella de nuevo. Bueno, con ellos, incluyendo a su hijo, de los dos.

Desvió su vista por un minuto hacia la cuna de su pequeño. Este aun dormía como el angelito que era. Después la volvió a postrar en el rostro del chico. Sonrió mostrando su dentadura al ver los ojos grises de su amado mirándola.

-Buenos días - Saludo Hermione con su codo recargado sobre el colchón y su mano sobre su nuca.

-Buenos días - Contesto Draco enderezándose y depositando un tierno beso sobre los labios de su amada - ¿Cómo amaneciste?

-Mmm…- Bromeo la joven para impacientar al rubio - ¡De maravilla! - Expreso la ojimiel lazándose sobre los brazos del chico.

Este la capturo sonriendo al sentir como su alma regresaba a su cuerpo. Se quedaron viendo por un momento largo. Hermione, encima de el, no podía dejar de verlo. Era simplemente imposible. Draco, bajo de ella, no podía sentirse más feliz.

Detallo cada facción de su rostro color miel. Sus ojos, sus mejillas, su frente, su nariz y por ultimo sus carnosos, y deliciosos labios carmín. Era muy hermosa. La ex Gryffindor hacia lo mismo.

-¿Dónde estuviste todo este tiempo? - Pregunto la joven susurrando con amor.

Draco al escuchar las palabras que emitió la castaña desvió su vista mientras acariciaba unos cabellos de esta. Buena pregunta. Pero no sabía la respuesta. Nunca tomaron un rumbo definido, solo iban de un lado a otro escapando de una celda segura en Azkaban. Y eso ya lo había cansado. Por eso regreso al lugar de donde había huido. Para estar con la ojimiel y conocer a su hijo.

-Es difícil de contestar - Espeto clavando su mirada en los hermosos ojos miel de la joven - Solo te puedo decir que en ese tiempo que estuve lejos de ti, nunca pude dejar de pensar en ti y…en mi hijo - Finalizo sonriendo.

Hermione le correspondió de igual modo y rápidamente capturo sus labios de nuevo. ¿No podía haber momento más perfecto? Por supuesto que no. Sentía como tocaba el mismito infierno al besas esos labios pálidos que le pertenecían solamente a ella. De pronto se oyó una linda melodía que interrumpió el momento.

-Ma ma - Pronuncio el pequeño rubiecito de pie sobre su cuna y con sus manitas sosteniéndose del barandal de esta.

El rubio y la castaña dirigieron sus ojos al lugar donde provenía el sonido. Sonrieron al ver como su hijo les miraba con una sonrisa en sus pequeños labios. Después, la madre de este se puso de pie y se encamino hasta la cuna.

-Buenos días, corazón - Expreso la ex Gryffindor al ver como su pequeño le estiraba sus bracitos para que lo cargara. Esta obedeció y lo tomo. Después lo beso con ternura - ¿Cómo amaneció mi angelito?- Pregunto observando al niño quien jugaba con sus manitas.

Entonces Draco supo que esa imagen era la que llevaría grabada en su mente el resto de su miserable vida. Ver a la mujer que ama sostener a su hijo, producto de su amor, era simplemente delicioso.

Hermione dirigió sus ojos a la figura recostada del rubio y luego se acerco hasta el. Este se enderezo y tomo asiento.

-El es tu hijo…Draco - Presento oficialmente padre e hijo.

Draco mayor no podía dejar de admirar al pequeño, quien tampoco podía dejar de verlo. Era extraño, pero el pequeño sentía algo en su interior y rápidamente se le dejo ir a los brazos al ex Slytherin. Este lo capturo al momento.

Se abrazaron por unos largos segundos que parecieron eternos. El niño sintió la necesidad de recargar su cabecita sobre el hombro desnudo de su padre. Draco mayor sintió como una carga eléctrica recorrió todo su cuerpo al sentir la suave piel de la mejilla de su hijo sobre su hombro.

-Estoy tan feliz - Expreso el rubio mayor mirando a su amada.

-Lo sé, al igual yo - Contesto Hermione acercándose hasta sus dos grandes amores.

Pero no todo momento perfecto es eso; Perfecto.

De pronto se oyó unos pequeños golpecitos sobre le ventana de la habitación de la castaña. Entonces, el rubio mayor se acordó de algo, o mejor dicho, de alguien. Hermione y Draco se pusieron de pie, y miraron hacia la ventana.

El ojigris camino hasta esta, aun con su hijo en brazos, y observo a su padrino detrás del vidrio. Rápidamente se acerco y la abrió.

-Padrino - Espeto el rubicundo - ¿Qué sucede?

-Draco, la orden del fénix acaba de llegar - Informo con temor de ser capturados.

-¡Es cierto! - Exclamo Hermione llevándose sus manos cubriendo su olvido - Lo olvide por completo. Hoy hay junta aquí - Dijo preocupada de que Harry y Ron descubrieran a los ex mortifagos.

Severus Snape observo a su ahijado como este sostenía aun pequeño rubiecito idéntico a él. Inmediatamente supo quién era.

-Padrino, le presento a mi hijo, Draco - Espeto el rubicundo mostrando su hijo ante el ser que siempre se preocupó por el.

El longevo observo al pequeño. Este lo miraba sonriéndole. A pesar de ser un Malfoy siempre se encontraba risueño ante todo.

-Pero profesor, no se quede ahí afuera, por favor pase - Invito la castaña haciendo que el ex profesor de pociones entrara completamente a la habitación - Draco, tienes que irte, sino lo haces pueden encerrarte de por vida.

-Granger tiene razón - Apoyo Severus - Tenemos que irnos, ahora.

Draco no sabía que decir o decidir. Por una parte no quería separarse de su amada y ahora hijo. Pero por otra, no quería pudrirse en una celda de Azkaban de por vida. Pero se lo merecía. Sabia las consecuencias que traería consigo al regresar a Londres muggle, pero nada de eso importaba ya. Observaba como su hijo jugaba con sus manitas. Suspiro y luego hablo.

-No - Contesto haciendo que Snape y la castaña se miraran entre si.

-¿Qué dijiste? - Pregunto Severus observándolo.

-No pienso escapar de nuevo - Dijo firme de sus palabras - Ya me canse de huir y esconderme de todo mundo. Ahora, tengo una celda en Azkaban esperándome y creo que ya la hice esperar mucho tiempo - Finalizo sonriendo con amargura.

-¿Y qué hay de nosotros? - Preguntó Hermione respirando agitadamente - ¿Qué pasara con tu hijo y conmigo?

-Hermione, entiéndeme, ya no puedo mas - Dijo depositando al pequeño rubiecito sobre la cama y empezando a colocarse sus viejas ropas.

La castaña siento un tremendo nudo sobre su garganta. Desvió su vista y la postro sobre su hijo. Este jugaba con las almohadas de la cama.

-No pienso dejar que hagas esto - Dijo la joven acercándose hasta su amado - No quiero verte sufriendo mas - Espeto sin aguantar mas y soltar el llanto.

Draco se maldijo y rápidamente la abrazo. Esta se aprendo de la cintura del rubio llorando sobre su pecho. Snape bajo su vista al entender las razones por las cuales su ahijado hacia todo esto; El amor.

-Hermione, ¿Estas despierta? - Se escucho la voz de un pelirrojo detrás de la puerta de la habitación de la castaña.

Severus y Hermione se pusieron alertas al oír la voz. Después, esta ultima clavo sus ojos en los grises del rubicundo. Este le sonrió demostrándole que no le tenía miedo a nadie.

-Por lo que más quieras, huye ahora - Suplicaba la castaña ahogada en llanto.

-Hermione, ¿Estás ahí? - Pregunto de nuevo el ojiazul - Escucho voces, la orden solo espera por ti para iniciar la junta, ábreme - Ordeno tocando más fuerte la puerta.

-Draco - Hablo Snape - Solo te recuerdo que si tu caes, yo caigo contigo - Recordó haciendo que el rubio sonriera con alegría.

Después se alejo de la castaña y se encamino hasta la puerta. Hermione bajo su vista. La abrió con elegancia.

-Hermione…Por fin…- Pero Ron no pudo terminar su frase al ver a un ojigris delante de el un poco demacrado y con mal aspecto.

-Buenos días, comadreja - saludo Draco abriéndole paso para que entrara.

Ron no podía hablar de la impresión. Esto debía ser un sueño. Después observo a su mejor amiga en llanto y supo que no era verdad. Rápidamente saco su varita y la apunto hacia el rubicundo.

-¿Cómo… - Después descubrió a otra persona en la alcoba; Severus Snape - ¿Cómo…como puede…- No podía terminar la frase.

-Poción multijugos, Weasley - Se adelanto el rubio - Me sorprende que no lo hayan descubierto antes, y la verdad no era de esperarse - Espeto Malfoy sonriéndole con maldad.

-Hermione…- Le hablo el ojiazul a la castaña. Esta bajo su mirada - ¿Qué significa esto?

-¿Qué no lo entiendes, idiota? - Pregunto Draco desesperado - Estoy vivo, mas que tu y el estúpido de Potter - Contesto amenazadoramente.

¿Cómo podía estar pasando esto? Se preguntaba Ron. Todo estaba yendo de maravilla. Hermione estaba tranquila y todos alegres de que por fin la joven había encontrado la paz. A pesar de que la noche anterior descubrió el reporte donde estaba escrita la muerte, ahora falsa, de Malfoy y Snape.

-Draco, por favor - Pidio Hermione clavando su mirada en los ojos grises de su amado.

-¿Qué? - Pregunto el rubio mayor observándola con cara de disgusto.

En ese momento el pelirrojo se deja ir a golpes contra el rubio. Este reacciono al instante y tomo al ex Gryffindor por el cuello de su túnica.

-¡No, Ron, Draco, basta! - Exigió la castaña asustada al ver como su amado impactaba el cuerpo de su mejor amigo contra el suelo.

El ojiazul cerró sus ojos debido al impacto y con rapidez los abrió topándose con los grises del rubio inyectados en sangre. No espero mas y forcejeo para sacarse al platino de encima.

-Te crees el muy héroe ¿no? - Susurro Draco.

-Siempre arruinas todo, Malfoy, TODO - Grito Ron lográndose sacar al rubio de encima. Este cayó al suelo golpeándose la cabeza fuertemente, cosa que no le importo, rápidamente se sostuvo de pie.

-¡He dicho basta! - Grito la castaña harta de que todo lo tuviesen que arreglar con golpes.

-Díselo a este estúpido - Replico el platino sacudiéndose la cabeza y mejorar su visión.

-¡No me vuelvas a insultar, imbécil! - Grito Ron intento irse a golpes de nuevo contra el rubio.

Esta vez todos se detuvieron en seco al oír los llantos del pequeño Draco. Ron y Draco mayor dirigieron sus ojos a la pequeña figura del niño llorando al oír los gritos y los insultos. Rápidamente la castaña se acerco hasta la cama.

-Son unos idiotas - Insulto llena de rabia y coraje sobre ambos chicos -Ya…mi amor…todo está bien - Alentaba sosteniendo a su hijo sobre sus brazos y refugiándolo entre su pecho y cuello. El pequeño no paraba de llorar.

En ese momento hacen acto de presencia las personas que Draco y Snape no querían ver, ahora y nunca.

-Hermione…¿estás bien? - Pregunto Harry entrando a la habitación asustado de que su mejor amiga estuviese en problemas. Al oír los fuertes ruidos y llantos de pequeño provenir de la habitación salió disparado hacia esta.

Detrás de el venían Sirius y Lupin. Al entrar a la alcoba de la ojimiel quedaron mudos al ver a dos personas que supuestamente estaban muertas. No sabia que decir o articular ante tal espectáculo.

-¿Malfoy? - Pregunto el azabache acercándose al pelirrojo al ver los hematomas que tenia sobre su rostro - ¿Profesor Snape?

El rubio y el longevo se miraron entre si y luego dirigieron sus vistas a los presentes.

-¿Qué significa todo esto? - Pregunto Sirius al no entender nada. ¿No se suponía que Draco y Severus estaba muertos?

Lupin y los demás exigían una explicación inmediatamente.

-No es obvio - Hablo el ex profesor de pociones - No estamos muertos - Dijo desafiando con la mirada a Sirius Black.

La castaña no dejaba de abrazar a su hijo y calmarlo de todo el escándalo que lo altero.

-Harry - Llamo Remus Lupin. Este lo miro - Todo está en lo que tu digas que hagamos - Dijo el licántropo haciendo recaer en todo su peso la obligación de arrestar a los ex mortifagos.

Harry Potter desvió su vista y la coloco en algún lugar de la habitación. No podía traicionar a su mejor amiga encerrando al hombre que era el amor de su vida y para colmo el padre de su hijo. Después alzo su mirada y la coloco en los ojos grises del rubio mayor. Este lo miraba desafiante y sin temor a lo que hicieran con el.

Luego la postro en la figura de su mejor amiga. Esta tenia su vista fija en el rostro de su bebe. ¡Demonios, todo estaba en su poder! No sabía qué hacer. Hermione lo penetro con su mirada.

-Tu decides, Harry - Espeto Sirius tomando el hombre de su ahijado.

-Harry, no lo hagas - Suplicaba le ojimiel al borde de las lagrimas.

El moreno se maldijo mentalmente y finalmente hablo.

-Llévenselos - Ordeno haciendo que Ron sonriera de gusto.

El pelirrojo se acercó hasta el platino y lo apreso de los brazos. Este no opuso resistencia y mucho menos objeto palabra alguna. Lupin se acerco hasta Snape e hizo lo mismo que el pelirrojo.

-¿Es tu última palabra? - Cuestión Hermione dolida por la traición de su mejor amigo.

Harry la observo devastado pero primero estaña su profesión.

-Lo siento - Finalizo conduciendo a sus presos fuera de la mansión Potter.

Draco le dirigió una sonrisa a la castaña diciéndole que no se preocupara que todo estaría bien. Hermione bajo su vista y abrazo fuertemente a su hijo llorando de nuevo al saber que perdió por segunda vez al hombre de su vida.

&

El pasillo olía horrible. Las celdas estaba asquerosas y los prisiones se encontraba dementes. Draco Malfoy y Severus Snape eran conducidos por Harry y Ron hacia su celda.

Se detuvieron en la celda No. 666, la cual ocuparían por el resto de su vida. Bueno, eso dependería del juicio final. El pelirrojo abrió las rejas y luego abrió paso para dejar entrar a sus presos. Pero no antes de que la chillona voz de una mujer se escuchara.

-Vaya, vaya - Exclamo Bellatrix Lestrange detrás de los presentes mientras se pegaba a las barras de metal - Mi querido Draco y Severus - Espetaba mal vestida y con un fuerte olor a podrido.

El ojigris y el longevo lo observaron de pies a cabeza. De aquella morena elegante ya no quedaba nada. Ahora solo quedaba una mujer esquelética con mal vestimenta y dentadura amarillenta.

-Asi que…conviviremos juntos el resto de nuestros días - Decia adentrando su rostro entro dos barras de metal - Me alegra saber que no enloqueceré sola - Finalizo soltando una carcajada.

-¿Se puede enloquecer más de lo que ya estás? - Pregunto Draco dentro de su celda al igual que su padrino. Luego el azabache cerro las rejas poniéndoles un hechizo protector.

Harry golpeo fuertemente las rejas con su puño haciendo que tanto Ron como Draco y Snape lo viesen confundidos y sin entender nada. El ojiverde acero su rostro a las barras de metal clavando su vista en los ojos grises y frios del rubio.

-¿Por qué demonios regresaste? - Pregunto furico.

Draco lo desafiaba con la mirada. No se dejaría intimidar esta vez.

-Todo estaba perfecto - Decia Harry muerto de la rabia - He incluso te hubiese ayudado a seguir manteniendo esta farsa por el resto de tu vida sin tan solo hubieras confiado en mi - Confeso haciendo que el pelirrojo y el propio Snape se sorprendieran.

-¿Hubieras sido capaz de eso, Potter? - Pregunto el platino sonriendo de lado.

-De eso y mucho mas con tal de que Hermione estuviese alegre y tranquila pero no, todo tiene que ser a tu manera - Decía el moreno alejándose de las barras.

-El hubiera no existe, Potter - Contesto Draco ampliando mas su sonrisa.

-Claro…no existe - Dijo alejándose de la celda y conduciéndose hasta la salida seguido de Ron - Pero gracias a ti ahora Hermione será infeliz el resto de su vida - Finalizo desapareciendo de la vista de los ex mortifagos.

Estas palabras hicieron que el ojigris borrar su sonrisa y postrara su rostro indignado por lo que había hecho. Se maldijo al saber que eran todas ciertas. Se alejo de las rejas y tomo asiento en la esquina de la habitación. Snape suspiro al ver como su ahijado y ahora hijo, no estaba a gusto con la decisión que hacia tomado. Se acerco hasta el y luego hablo.

-Todo saldrá bien - Alento el ex profesor - Mañana sabremos nuestro destino.

-No saldrá nada bien, por que sabemos muy bien lo que nos espera - Finalizo Draco alzando su cabeza al techo y observando la luna; Recordando a su amada e hijo.

&

Hermione Granger no había salido de su habitación desde lo que paso con Draco y Snape. Suspiro recordando la mirada que le dirigió el rubio antes de ser llevado hacia azkaban. No tenía ánimos de nada, ni siquiera de luchar por la libertad de su amado porque sabía que no había otra opción. Estaba enfadada con el por haberse entregado a una muerte segura, pero sabía que él estaba consciente de ello. Y si lo quería, pues bien.

Cerro el libro que estaba leyendo y luego lo dejo a su lado. Suspiro de nuevo. Desvió su vista hacia la cuna donde dormía plácidamente su pequeño hijo. Se levanto de su asiento y fue directo al cunero para verificar que el pequeño Draco durmiera. Y así lo hacía. Se miraba como un pequeño demonio disfrazado se ángel. Sonrió de lado y luego apago la pequeña luz que le colocaba al bebe cuando lo acostaba listo para dormir.

De pronto se escucharon unos leves golpes sobre la puerta de la castaña. Esta al oírlos autorizo la entrada.

-Hermione…- Espeto Harry entrando sigilosamente al darse cuenta que el niño dormía.

-¿Qué deseas Harry? - Pregunto la ojimiel no molesta, sino mas bien dolida por el acto que eligió su mejor amigo.

El ojiverde lo noto y le dolió.

-Solo vine avisarte que mañana temprano se llevara acabo el juicio contra Draco y Snape en la corte del ministerio de magia - Dijo sin despegar sus ojos de la castaña.

-¿Es todo? - Pregunto la ojimiel indiferentemente.

-Si - Contesto el moreno sin saber que mas decir - Bueno, no.

-Me imagino que atestiguaras en su contra ¿No? - Dijo la ex leona cerrando sus ojos al momento.

-Yo…bueno…estoy obligado a hacerlo - Espeto trastornado y dolido al ver como su amiga se desvanecía por las palabras que dijo.

-Bien, ahora déjame sola que mañana tengo que madrugar - Pidio la castaña guardando su libro en el mueble que estaba lado de su cama.

-Bien…que descanses - Dijo triste por la indiferencia de su amiga. Se dio la media vuelta y se dispuso a salir. Pero no sin antes dejarle muy claro algo a la joven - Escucha…se que estas enfadada conmigo por lo que hice y no te lo discuto pero quiero que sepas algo - Espeto haciendo que la ojimiel lo mirara intrigada - Te prometo que Draco y Snape salen libres mañana - Finalizo haciendo que la joven tornara su rostro de confusión.

-Harry…tu y yo sabemos que eso es imposible…- Pero el ojiverde la interrumpió.

-Te lo juro - Dijo seguro de sus palabras. Por su cuenta corria que hacia fuera.

Hermione meneo su cabeza negativamente y luego sonrió mirando a su amigo.

-Que descanses - Finalizo la castaña sonriéndole.

-Igualmente - Espeto Harry saliendo de la habitación de su mejor amiga seguro de que el día de mañana sería el mejor para ella.

&

La mañana se encontraba muy agradable. Pero para otros no. Un rubio ojo gris y un ex profesor eran conducidos por unos aurores hacia la corte donde los juzgarían sin piedad alguna. Al llegar a la puerta donde se encontraba su mayor tortura fueron interceptados por una castaña que rápidamente se aprendo del platino. Este ya se había afeitado y utilizaba un traje muy elegante para la ocasión.

-Mi amor ¿estás bien? - Pregunto la ojimiel rompiendo el abrazo y colocando sus manos sobres las mejillas de su amado.

-Hermione…estoy bien - Dijo mintiendo para que la joven no se preocupara más de lo que ya estaba - ¿Y mi hijo…está bien?

-Si, está bien, se encuentra en el jardín jugando con Ginny y Luna mientras pasa todo esto - Espeto abrazando de nuevo y soltando unas lagrimas de dolor - Se que todo estará bien, no hay que perder la esperanza.

-Despreocúpate, no me gusta verte así - Dijo Draco alejándose de su amada ya que podía abrazarla debido a que estaba esposado - Te amo.

-También, yo te amo - Contesto la castaña capturando los labios del rubio en un apasionado beso lleno de amor y pasión.

Después de unos segundos mas besándose, uno de los aurores garraspeo su garganta interrumpiendo el lindo momento.

-Siento interrumpir, pero tengo que llevarme al acusado - Aviso conduciendo al rubio hacia la corte.

-No olvides que te amo - Finalizo Draco sonriéndole con amargura.

&

-La corte entra en Sesión - Dicto una señora acercándose al juez - El mundo mágico contra Draco Malfoy y Severus Snape por conspiración como mortifagos, conspiración predeterminado por el Asesinato de Albus Dumbledore y por último, falsificar su propia muerte - Finalizo la señora dejando los documentos encima del escritorio del Juez.

-¿Cómo se declaran los acusados? - Pregunto el Juez.

-No culpables, su señoría - Contesto el abogado encargado del caso de los ex mortifagos.

-¿Cuánto pide la defensa? - Cuestiono de nuevo el juez.

-Encierro de por vida en Azkaban - Contesto la abogada defensora.

(N/a: ¿Cómo que veo mucho la ley y el Orden:UVS, no creen? ¡Amo esa serie, es la mejor y más los detectives Steabler y Benson, son mis favoritos)

OoOoOoOoO

La corte se mostraba tensa. Y mas por Hermione. Esta no paraba de sudar y mucho menos de temblar. Ron, sentado a su lado, lo noto de inmediato.

-Tranquilízate, todo saldrá bien - Animo el pelirrojo tomando la mano de su amiga y notando se sudaba en exceso.

-No puedo, Ron, no puedo - Dijo sin despegar sus ojos de la figura de Draco quien le daba la espalda.

-Su señoría, el estado aclama al señor Harry Potter sobre el estrado para que dé su versión de los hechos - Pidió la abogada acercándose hasta su escritorio para revisar sus papeles.

En ese momento la castaña aprieta con fuerza la mano del ojiazul al ver salir a su amigo de una puerta y tomar asiento sobre el estrado. Draco no le quietaba la vista de encima al moreno y este se dio cuenta de ella y rápidamente lo desafío.

-Señor, Potter ¿Conoces a Draco Malfoy y a Severus Snape? - Pregunto la abogada acercándose al testigo.

-Si - Contesto el ojiverde viendo aun al rubio.

-¿De dónde? - Pregunto de nuevo la abogada.

-Draco cursaba en Hogwarts el mismo año que yo, pero en distinta casas. Snape era mi profesor de pociones - Contesto el azabache muy quitado de la pena.

-Señor, Potter ¿Tenia usted la sospecha de que ellos dos eran seguidores del que no debe ser nombrado? - Pregunto de nuevo.

Harry tardo en contestar unos segundos pero lo hizo.

-Si - Contesto el moreno.

-Bien - Espeto la abogada - Entonces le pregunto ¿Fueron o no fueron las personas encargadas de llevar a cabo la misión de asesinar a Albus Dombledore? - Pregunto tensando a toda la corte.

Draco observaba a Harry solo esperando que lo inculpara de una maldita vez para acabar con todo. Harry desvió su vista hacia su mejor amiga, quien lo miraba resignada. Por último postro sus ojos en los grises del rubio. Y sin poder evitarlos los recuerdos de aquella noche se apoderaron de su mente. Como la varita del ex Slytherin le apuntaba a Dumbledore. Y como este le decía al rubio de desistiera de a idea para poder ayudarlo. De cómo Snape lo descubrio y por ultimo, como de la varita de Severus salía una luz verde que impacto contra el cuerpo de Albus Dumbledore.

-¿Señor Potter? - Pregunto la abogada al ver como este no respondía.

-No - Contesto Harry haciendo que todos los presentes soltaran una gritillo de sorpresa. En especial Draco y Snape.

-¿No que, señor Potter? - Especifico la abogada.

-No, o mas bien no lo recuerdo - Contesto el ojiverde desafiando las leyes del ministerio de magia.

La abogada regreso a su escritorio y tomo de él una hoja. Después regreso a su lugar y le coloco el papel en el rostro del moreno.

-Le recuerdo que este es un informe que usted dio un dia después de la tragedia donde hace responsable a Draco Malfoy y Severus Snape de la muerte de Albus Dumbledore - Dijo la abogada señalando a los acusados - Esta mas decir que esta bajo juramente y no solo eso, sino que también tomo la poción Veritaserum para ser obligado a decir la verdad.

Harry no le quitaba la vista de encima a esa fiera de abogada.

-Entonces, lo repito - Aviso - ¿Fueron o no fueron Draco Malfoy y Severus Snape los encargados de llevar a cabo la misión de asesinar a Albus Dumbledore? - Pregunto de nuevo.

Todos estaban ansiosos por saber la respuesta del moreno.

El ojiverde trago saliva y luego contesto.

-He dicho que no lo recuerdo - Finalizo seguro de sus palabras.

-Su señoría… - Espeto la mujer mirando al juez.

-Joven, Potter - Llamo el juez. Harry lo miro - ¿Está seguro de lo que dice? ¿No lo recuerda?

-Completamente su señoría…no recuerdo nada - Fue lo último que el moreno contesto.

-Bien…creo que dice la verdad, ya que estaba bajo juramente y se tomo la poción, mi asistente me confirmo que así lo hizo - Espeto el juez - Puede retirarse joven Potter - Ordeno haciendo que el azabache bajara del estrado y saliera por la mimas puerta por la que entro - Abogados, acérquense al estrado - Pidió el hombre.

Los tres hablaban en voz baja. Hermione no podía creer lo que había pasado. De igual modo se encontraba el rubio y su padrino. Y más al saber que este ultimo sabía perfectamente que el moreno sabia quien había asesinado a su mejor amigo; Albus Dumbledore.

Después de unos minutos más, los abogados regresan a su lugar y el juez alza la voz.

-Bien, debido a lo que paso hace apenas unos segundos y sobre la declaración del Joven Potter no me queda mas que dictaminar este juicio como nulo - Decia el señor - Draco Malfoy y Severus Snape quedan totalmente libres, pueden irse - Finalizo el juez golpeado la mesa con su martillo - Se levanta la Sesión.

Draco y Snape no podían creer lo que sus oídos oyeron. Eran libre de todo.

-Felicidades - Alento el abogado encargado de llevar la defensa de los ex mortifagos.

-Gracias - Contesto el rubio feliz. Después de todo siempre hay un final feliz.

El rubio busco con la mirada a la castaña y la encontró cerca de la puerta de salida mirándolo con amor y alegría.

Los ex mortifagos se encontraban casi a la salida del ministerio de magia. En ese momento se oye la voz de la única persona, aparte de su hijo, que amaba con el corazón. Se giro y puedo ver como la castaña se le dejaba ir encima.

-¡Lo logramos! - Espeto Hermione abrazando al rubio y este la elevo del suelo dándole una vuelta en el aire. Luego la volvió a colocar en el lugar.

-Todo esto no hubiese pasado si no fuera por ti - Dijo Draco capturando los labios de su amada. La ojimiel casi desvanece al sentir los calidos labios de su amado sobre los suyos.

Después de unos segundos más besándose, la ex leona decidió romper el beso.

-Felicidades, profesor Snape - Dijo como toda una Gryffindor.

-Gracias…Hermione - Espeto Severus sonriendo sinceramente por primera vez en años.

Draco y Hermione se encontraban abrazados por la cintura cuando este primero recordó algo.

-¿Y Draco? - Pregunto al no ver a su hijo en el lugar.

-Esta con Harry y Ginny en el jardín - Informo - Vamos para que lo veas - Dijo alegre de que por fin seria feliz al lado del hombre que amaba.

-Claro …Padrino ¿Viene? - Pregunto el rubio.

-No…mejor vayan ustedes, creo que tengo que ir a hablar con tu madre - Dijo recordando a Narcissa Malfoy.

-Cierto, yo la busco más tarde - Finalizo caminado hacia la salida aun prendado de la cintura de su amada.

&

El enorme jardín que poseía el ministerio de magia estaba repleto de niños jugando en el. Harry y Ron se encontraban de pie sobre el área de juego observando como Ginny y Luna jugaban con Draco. Este no paraba de carcajearse al ver todo lo que sus tías hacían para tenerlo contento.

En ese momento el rubio y la castaña hacen acto de presencia en el lugar donde se encontraba su hijo. A lo lejos, el rubio mayor no podía dejar de observar como ese pequeño rubiecito jugaba alegremente con la arena y se divertía de lo más lindo. Era suyo, era el producto del gran amor que había entre el y su amada Hermione.

-Hola, chicos - Saludo la ojimiel sonriente.

El azabache y el pelirrojo notaron al momento como su mejor amiga ahora estaba completa. Y eso les alegraba de más.

-Felicidades, Malfoy - Hablo Ron extendiendo su mano para que el ojigris la estrechara.

Draco observo la mano del ojiazul dudando un segundo pero rápidamente la acepto.

-Gracias, Weasley - Espeto el ex Slytherin.

En ese instante Ginny y Luna se acercan a los susodichos. Esta última traía al pequeño en sus brazos. Después de que todos felicitaran al rubio por su triunfo, el rubiecito le estiro sus bracitos a su padre.

Este rápidamente lo acepto.

-Qué hermoso eres…- Susurro Draco mayor besando la mejilla de su hijo. Despues el pequeño Draco le sonrio con alegria penetrando sus pequeños ojitos en los grises de su padre.

Los presentes solo admiraban el momento . La castaña casi soltaba el llanto.

-Potter...- Nombro el rubio mayor diriguiendo su mirad hacia el moreno. Este lo desafio - ¿Por que no dijiste la verdad? - Pregunto tomando una manita dee su hijo entre sus dedos - Snape y yo nos dimos cuenta que mentiste...¿Por que? ¿Y como?

Harry sonrio de lado.

-Taylor Bell - Contesto sacando de onda a todos ¿Que tenia que ver Taylor en esto?

-¿Taylor? ¿Que tiene que ver el aqui? - Pregunto Hermione sin entender nada.

-Es el hijo del juez...por lo tanto el era el encargado de darme el suero de la verdad...cosa que no hizo - Explico haciendo que todo tuviera sentido a hora.

-Bien...- Dijo Draco - Gracias...Harry...- Finalizo extendiendo una mano para que el moreno la estrechara.

Harry sonrio y rapiamente la acepto con gusto.

&

La enorme habitación estaba decorada como la alcoba de una reina. Y eso era lo menos que se merecía la dueña de su corazón. Ya había pasado un mes desde que Draco Malfoy y Severus Snape habían sido liberados por el ministerio de magia. Todo marchaba a la perfección.

El rubio había recuperado toda la fortuna de su familia y ahora era dueño de varias acciones del ministerio de magia. El profesor Snape recobro su puesto en Hogwarts y ahora impartía clases de DCAO. Harry y Ron seguían en sus puestos como jefes de Aurores. Ginny solo se dedicaba a su mansión. Luna se preparaba para su próximo matrimonio con el pelirrojo. Y ella…ella se encontraba en su cama leyendo un libro de fantasía mezclada con amor.

-No puedo creer que no puedas despegarte de la lectura por un segundo - Espeto Draco saliendo del cuarto de baño. Solo llevaba puesto sus bóxers y sin camisa como siempre. Con una toalla se secaba su rubio cabello - Ni siquiera teniendo al hombre perfecto bajo tus sabanas para poderle hacer todo lo que quieras - Espeto vanidosamente opacado con lujuria. Después se recostó aun lado de su amada.

-Lo siento pero la lectura es mi pasión - Dijo la ex leona sin despegar sus ojos de su libro.

Ante esto el rubio rodo sus ojos exasperado y con un ágil movimiento le arrebato el libro a la castaña. Esta no tardo en protestar.

-¡Oye! Regrésame mi libro, ahora - Amenazo la castaña lazándose contra el cuerpo del ex Slytherin.

Este se burlaba al ver como la joven trataba de mil formas de recuperar su joya. Después de unos segundos más sin éxito, la mejor amiga de Harry Potter decidió usa otro método.

Y sin esperar más Hermione se lanzo a capturar los labios de su amado. Este no dudo ni un segundo más y le correspondo con pasión desenfrenada. Al momento que la temperatura avanzaba el rubio iba bajando la guardia. La ojimiel al sentir las debilidades de su amada, con un rápido movimiento le arrebato su libro. Después se alejo de él y soltó una sonrisa.

-Como siempre, gane - Ahora fue ella quien se burlo de el.

-Eres una tramposa, ¿Lo sabías? - Pregunto Draco ahora lazándose el a ella.

-claro que lo se - Dijo este sonriendo al sentir como su amado se colocaba encima de ella y la apresaba por las muñecas inmovilizándola - Este juego me está empezando a gustar - Espeto Hermione susurrantemente haciendo que la temperatura del rubio se empezara a elevar de nuevo.

Draco no podía dejar de admirar la belleza que era su amada. Hermione no podía dejar de darle gracias a Merlín por haberle dado los dos regalos más bellos del mundo mágico y muggle.

-Te amo con todo mi corazón, y nunca lo dejare de repetir - Decía Draco llenando de besos el cuello de la joven.

-Y yo nunca me cansare de escucharlo - Contesto Hermione viendo como el rubio la penetraba con su mirada griseazul.

Después de unos largos minutos solo mirándose en silencio, Draco hablo.

-Bien, es hora de dormir, por que mañana tengo que madrugar para ir al trabajo - Dijo saliendo de encima de su amada y acostándose al lado. Luego la abrazo por la cintura privándola de cualquier escapatoria.

-Que descanses - Contesto Hermione girando su cabeza para recibir, como desde hacía un mes, el beso de las buenas noches por parte del rubio.

-Buenas noches, mi princesa - Finalizo el ojigris besando por última vez en la noche a Hermione Jane Granger.

Después apagaron las lámparas y la enorme habitación quedo en total oscuridad. Solo la luz de la luna alumbraba la cama donde dormían. Después de unos minutos pensando, el rubio sintió como la respiración de la castaña se encontraba tranquila y pausada dando señal de que se encontraba profundamente dormida. Con cuidado entrelazo su mano derecha con la izquierda de su amada sintiendo el anillo de compromiso que le había regalado dos días atrás.

En silencio observo el hermoso rostro de Hermione a contraste con la luz de la luna. Eso era todo con lo que siempre había soñado. Tener una mujer que lo amara con locura y pasión, como lo hacia la ex leona. Un hermoso hijo con quien poder jugar y darle todo el amor del cual se encontraba lleno. Sus amigos, sus suegros que lo aceptaron alegremente, y por último llevar una relación buena con los amigos de su futuramente esposa.

Sonrió aun más. El, Draco Lucius Malfoy, derrotado por Hermione Jane Granger ¿Irónico, no creen?

Pero a pesar de todo eso, no se arrepentía de nada. Observo por última vez a la mujer con la cual estaría unido por el resto de su vida. La madre de su hijo y futuros hijos, la mujer que lo ayudo a vencer sus miedos, la mujer que le enseño a amar y ser amado, y sobre todo por la mujer por la cual estaría dispuesto a dar su vida si fuese necesario.

FIN

N/A: !MUCHAS GRACIAS! de verdad se los agradezco de corazon. No saben cuanto significa esto para mi. Saber que a ustedes le encanto me hace sentir dee maravilla.

Bien, aqui el final tan esperado. Se que  a lo mejor para alguna fue el mejor y para otras el peor, pero no se desanimen. Al final todos quedaron felices para siempre.

Otra vez me pongo de pie para agradecerles su apoyo y paciencia. Y quiero avisarles que esten pendientes que dentrro de poco publicare mi nueva historia que se titula "Esquecimento".

Espero y con este proyecto tambien me apoyen.

Hasta pronto.