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Somos enemigos, pero aún así te amo — capítulo 6

Era imposible. Por favor que sea una pesadilla. Por favor, que no sea real. ¿Cómo iba a explicar a Scorpius?

Era bastante fácil sacar cuentas y por la cara de Draco, ya las había sacado.

Intentó articular alguna palabra mientras tomaba la mano de su hijo y se arrodillaba a su altura. Se notaba que su hijo no entendía nada, pero le obedeció curioso.

-Ve a tu pieza amor. Espérame allí.-Le dijo sin perder de vista a Draco que parecía que se había quedado mudo de asombro.

Volvió a mirar a Draco, tenía ojeras, pero se veía bien. Muy bien, dejando de lado su lógica, pero era Hermione y la lógica volvía a aparecer.

-Draco ¿Qué haces tú… acá?-Tartamudeaba mientras se pasaba la mano por el pelo liso, sólo por hacer algo. Se moría de nervios… de debía una explicación más que grande. En realidad una explicación que debía estar hojeando sus libros de cuentos en su camita.

-Yo. Um. Creo que me debes una explicación.-Le dijo recobrando la seguridad.

Ella veía en sus ojos miles de preguntas, y una sombra de dolor. Ella sabía porqué. Se sentía traicionado. El problema es que ella sabía bien que la traición de él al dejarla de lado no había sido nada en comparación a la de ella de negarle conocer a su hijo, y eso la hacía sentir muy insegura.

Lo hizo pasar a la casa.

-Está algo desordenada, pero estaba recién ordenando. Siéntate, por favor.

Vio como el se sentó y miraba las fotografías, algunas muggles, otras mágicas, pero en la gran mayoría aparecían ella y Scorpius. Le encantaba sacar fotografías a Scorpius, así tendría la historia de ellos dos, siempre.

-¿Quieres tomar algo?-Le preguntó sin sentarse.

Él negó con la cabeza mientras la observaba fijamente. Conocía esa mirada en él.

Estaba eligiendo las palabras cautelosamente. Cuando la miraba así era cuando no quería herirla, pero le costaba encontrar las palabras para suavizar la manera de decirle algo malo.

-¿Por qué?-Fue su única pregunta, la más corta y por cierto la más difícil de responder, ni ella estaba totalmente segura. Si le decía todo, lo más seguro es que terminara llorando y no pudiese seguir hablando. Pero si se callaba sería peor, no por que creyera que le iba a quitar a su hijo. No lo haría, sino por ella misma. Lo perdería para siempre, y a veces las cosas pasaban por algo. Aunque no supieras por qué.

-Por temor. Si fuiste capaz de rechazar mis orígenes, también eras capaz de rechazar los de Scorpius.

-Lo siento Hermione. Sé que te hice daño. Pero no tenías derecho de decidir por mi. No sabes lo que duele enterarse de que tienes un hijo… y no lo has visto crecer, no has podido ni siquiera hablar con él. Y tú no me conoces lo suficiente para saber que pensaba hacer.-Se estaba enojando… aunque Draco no hablaba así, debía estar soñando. ¿Un Malfoy pidiéndole disculpas a ella?, este mundo estaba de cabeza.

-No es cómo tú lo ves Draco. Entiende, no quería soportar, no podía soportar que negaras al bebé, me dolió que me abandonaras, pero que fueses capaz de tratar mal a mi hijo no lo podría haber soportado.

-¿Pero no te das cuenta de qué son mis sentimientos no los tuyos?-Estaba muy molesto y eso no era bueno, le dijo su conciencia. Tenía ganas de hacer un agujero en la tierra y esconderse. No tenía cómo refutar eso. Lo que había hecho estaba mal.

-Actué dolida, eres tú el que no entiende… cómo tú lo hiciste fácil y arrancaste. ¡YO ME LA ESTABA JUGANDO POR TI DRACO!

-¡PERDONA ENTONCES! ¿QUÉ ESPERABAS DE MI? MEJOR NO RESPONDAS.

No se había dado cuenta cuando empezaron a gritar. Pero se quedó muda de improviso. Recordó que no estaban solos y no quería asustar a Scorpius.

-Draco. No podemos discutir así. Sentémonos y hablemos. No quiero asustar a Scorpius. Además somos personas adultas.

-Está bien. Quiero una explicación decente.-Le dijo mientras se sentaba tranquilamente. Cómo si nada hubiese pasado y la discusión de hace unos minutos no hubiese existido.

-Cuando te fuiste quedé destrozada. Todos excepto Ginny, Remus y Tonks me volvieron la espalda. Mis padres me apoyaron, pero cuando se enteraron que estaba embarazada comenzaron las preguntas, y cómo no quería responder me alejé de ellos. Y estaba básicamente sola.

-Estudié y trabajé, mientras a mi hijo lo cuidaba Tonks en los horarios que ella podía y yo cuidaba a Teddy y a Scorpius en los que yo podía y el resto del tiempo, los cuidaba Sirius, en su estudio de música. No hable con Harry y Ron durante mucho tiempo, me habían dolido muchos sus comentarios.

-¿No me odiaste en ese momento?

-No. No podía odiarte, tenía a la criatura más dulce a mi lado, y era parte de ti y de mí.

-¿Sirius sabía todo? ¿Tonks también?

-Vaya familia.-Lo vio sonreír

-¿Qué vamos a hacer ahora?

-No sé.-Su respuesta era honesta. Ni siquiera ella sabía que hacer. Por un lado estar cerca de él. Volvía a renacer sentimientos que creía haber enterrado, pero por otro tenía miedo por que el la volviese a dejar.

Se miraron en silencio. Lo primero era que conociera al niño.

-Dame un día para hablar con él. Ven mañana a almorzar con nosotros y hablamos los tres.

Prefería jugar en su terreno, por lo menos allí sabía qué hacer.

Draco se sentía inseguro parado en el umbral de la casa. Su futuro entero estaba en la casa donde estaba parado.

Si de algo estaba seguro era de que el pequeño era hijo suyo y de ella. Y tenía curiosidad, no rabia, no odio.

Cómo decirle que se sentía un cobarde y se había arrepentido cada día de los últimos 5 años. Ella lo hizo pasar, la casa era bonita y estaba ordenada, muy ordenada.

-Está algo desordenada, pero estaba recién ordenando. Siéntate, por favor.-¿Cómo sería ordenada?

Miró las fotos desde el sillón, eran muchas, habían muggles y mágicas. Se veían tan bien ellos dos juntos, no pudo evitar pensar que le hubiese gustado ser parte de ellas.

-¿Quieres tomar algo?-Le preguntó sin sentarse.

Él negó con la cabeza mientras la observaba fijamente. No sabía cómo decirle lo que pensaba sin herirla, ya lo había hecho antes y no quería causarle más dolor.

Estaba eligiendo las palabras cautelosamente. Cuando la miraba así era cuando no quería herirla, pero le costaba encontrar las palabras para suavizar la manera de decirle algo malo.

-¿Por qué?-Fue su única pregunta, la más corta y la única que pudo articular.

-Por temor. Si fuiste capaz de rechazar mis orígenes, también eras capaz de rechazar los de Scorpius. -Golpe bajo. Lo conocía bien… tal vez más que él.

-Lo siento Hermione. Sé que te hice daño. Pero no tenías derecho de decidir por mi. No sabes lo que duele enterarse de que tienes un hijo… y no lo has visto crecer, no has podido ni siquiera hablar con él. Y tú no me conoces lo suficiente para saber que pensaba hacer.-Se estaba enojando, pero a la vez debía decírselo. Le dolía que no le hubiese contado. Era su hijo también.

-No es cómo tú lo ves Draco. Entiende, no quería soportar, no podía soportar que negaras al bebé, me dolió que me abandonaras, pero que fueses capaz de tratar mal a mi hijo no lo podría haber soportado.

-¿Pero no te das cuenta de qué son mis sentimientos no los tuyos?-Estaba muy molesto, conocía sus errores, pero no era justo…no lo era.

-Actué dolida, eres tú el que no entiende… cómo tú lo hiciste fácil y arrancaste. ¡YO ME LA ESTABA JUGANDO POR TI DRACO!

-¡PERDONA ENTONCES! ¿QUÉ ESPERABAS DE MI? MEJOR NO RESPONDAS.

No se había dado cuenta cuando empezaron a gritar. Pero ella enmudeció de golpe. El pequeño estaba en la habitación.

-Draco. No podemos discutir así. Sentémonos y hablemos. No quiero asustar a Scorpius. Además somos personas adultas.

-Está bien. Quiero una explicación decente.-Le dijo mientras se sentaba tranquilamente. Cómo si nada hubiese pasado y la discusión de hace unos minutos no hubiese existido. Era una persona adulta y debía comportarse como tal.

-Cuando te fuiste quedé destrozada. Todos excepto Ginny, Remus y Tonks me volvieron la espalda. Mis padres me apoyaron, pero cuando se enteraron que estaba embarazada comenzaron las preguntas, y cómo no quería responder me alejé de ellos. Y estaba básicamente sola.

-Estudié y trabajé, mientras a mi hijo lo cuidaba Tonks en los horarios que ella podía y yo cuidaba a Teddy y a Scorpius en los que yo podía y el resto del tiempo, los cuidaba Sirius, en su estudio de música. No hable con Harry y Ron durante mucho tiempo, me habían dolido muchos sus comentarios.

-¿No me odiaste en ese momento?-Esa era la pregunta esencial

-No. No podía odiarte, tenía a la criatura más dulce a mi lado, y era parte de ti y de mí.-Con eso ya lo tenía en la palma de la mano.

-¿Sirius sabía todo? ¿Tonks también?-Malditos, debían habérselo dicho.

-Vaya familia.-Lo vio sonreír

-¿Qué vamos a hacer ahora?

-No sé.-Era su respuesta la que decidía todo. Y la iba a respetar aunque le doliese.

-Dame un día para hablar con él. Ven mañana a almorzar con nosotros y hablamos los tres.

Perfecto, para él era perfecto, conocería a su hijo.