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Historia 43595 — capítulo 1
Era el día más frío de todo el año.
Era el 20 de diciembre. No había un solo animal en todo el lugar. Ni siquiera una miserable mosca volaba por la comida o se posaba en la ventana.
Sin duda, para Harry sería la Navidad más aburrida de toda su existencia.
James y Albus habían vuelto a casa hacía ya una semana y Lily estaba aburrida porque sus hermanos no hacían nada más que quedarse a mirar la nieve caer todo el día esperando que llegara el día en que volvieran a Hogwarts.
-Chicos, por favor salgan ya de la ventana. Aún falta una semana para que vuelvan a Hogwarts. Yo sé que la extrañan, yo también la extrañaba y muchísimo cuando volvía a casa para Navidad. - les decía Ginny una y otra vez -. Ya verán que cuando te diviertes el tiempo pasa más rápido.
- Mamá, no es que no queramos hacer nada. Es que no hay nada para hacer. - argumentaba James -. Nosotros nos aburrimos más que Lily.
Para James y Albus el tiempo pasaba cada vez más y más lento. Ellos contaban los días para volver al colegio. Ese era su lugar favorito en el mundo. Y si era por ellos, se quedarían allí toda la vida, no solo siete años.
Esa misma noche llegaron Victorie y Teddy, ellos también pasarían las navidades con los Potter.
Teddy y James pasaban el rato haciéndole bromas a Lily. Albus y Victorie comentaban libros y jugaban ajedrez mágico.
-Pero no puedes hacer eso - se quejaba Albus cuando Victorie tocaba una pieza y no la movía -. Pieza tocada es pieza movida, aunque no literalmente.
-Depende, si juegas conmigo esa regla no existe - le contradecía Victorie. - Te apuesto un Galleon a que Lily viene a delatar a tus hermanos en cinco minutos.
- Yo te apuesto dos a que viene gritando ahora mismo - Albus conocía a Lily mejor que nadie, el sabía que a su hermanita la estaban molestando y que iría corriendo a la cocina en menos de lo que se tarda en decir Quidditch - Ahí viene.
-¡MAMÁ! - gritaba Lily entre sollozos - James y Teddy están molestándome.
-Paga - murmuró Albus.
-Ganaste esta vez - susurró Victorie.
21 de diciembre.
Todos hacían lo que de costumbre. Ginny preparaba la comida del medio día. James y Teddy hacían bromas, pero ya no molestaban a Lily, porque Ginny los había regañado. Victorie estaba haciendo dibujos de vestidos y Lily dibujaba con ella. Albus y Harry estaban debatiendo Historia de la Magia, y Harry ganaba el debate.
22 de diciembre.
Victorie, Lily y Ginny arreglaban la casa para la llegada de Hermione, Ron, Rose y Hugo. Harry y James habían ido a Hogsmade la noche anterior a buscar artículos navideños con Teddy. Albus estaba pelando papas para la cena de Navidad.
23 de diciembre.
Harry, James y Teddy habían vuelto cargados de cosas. Albus había ido a ayudarlos. Hermione, Ron, Rose y Hugo llegaron esa madrugada. Victorie se puso a arreglar las habitaciones para los recién llegados. Lily buscaba la vajilla en una caja del depósito. Y Ginny preparaba el desayuno para todos.
Esa tarde todos estaban más tranquilos. Ginny tenía a alguien que le ayude en la cocina. Harry tenía a su mejor amigo para charlar con él. James y Teddy hacían lo de siempre. Lily y Hugo eran casi tan amigos como Harry y Ron. Y Albus y Rose eran compañeros de salón, así que hablaban sobre libros, aunque parecía un debate y Rose iba ganando.
Rose tenía la inteligencia de Hermione y le encantaba leer. Se había leído todos los libros del colegio antes de comenzar el año. Los profesores estaban orgullosos de ella.
24 de diciembre
Eran las siete de la tarde. Ginny y Hermione preparaban la cena. Harry y Ron colocaron una mesa larga en el jardín trasero. Lily y Victorie colocaban los platos. Albus y Rose estaban colgando unos faroles sin magia cerca de la mesa. James y Teddy seguían haciendo bromas y también chistes para que Ginny y Hermione no estuvieran tan serias. Hugo pelaba las papas que faltaban para la cena del día siguiente.
Cuando la cena estuvo lista, todos salieron afuera a cenar a la luz de los faroles. La comida de Ginny era la más rica que se hubiera podido comer, después de la de la señora Weasley. Cenaron entre risas, comentarios, bromas y chistes.
Cuando terminaron de comer, nadie se quiso levantar y continuaron charlando de temas varios.
De repente Rose vislumbró a un grupo de personas cuya piel se destacaba en la oscuridad por su blancura.
Una vez que se acercaron más los demás se dieron cuenta.
Tenían unos rostros hermosos, pieles pálidas, ojos dorados, y todos tenían un color diferente de cabello.
Una mujer que parecía ser la mayor, aunque su rostro reflejaba juventud en todas sus formas, tenía el cabello de un café claro que combinaba perfectamente con sus ojos dorados.
Había una muchachita de cabello broncíneo y ojos cafés que se parecía mucho a la mujer de cabello café oscuro y al hombre de cabello cobrizo. Probablemente era su hija.
Había una mujer rubia, que probablemente era la más hermosa de todos los que se encontraban allí.
Una mujer de cabello corto, con las puntas que saltaban en todas direcciones y negro como la noche, tenía un aspecto soñador. Ella iba de la mano con un muchacho rubio y parecía estar sufriendo.
Había un muchacho muy musculoso, rizos negros y hoyuelos profundos.
También un hombre que cargaba a la muchachita de cabello broncíneo en los hombros.
-
Vampiros
-
musitó Rose cuando se dio cuenta de lo que realmente eran.
-
Disculpen si los molestamos - dijo la de aspecto soñador -. Solo vinimos a ver si podemos pasar las navidades con ustedes este año.
-
No te preocupes, jovencita - articuló el de cabello broncíneo dirigiéndose a Rose -. No nos alimentamos de humanos.
-
Me llamo Alice - se presentó la de aspecto soñador -, y estos son mis hermanos: Edward, Bella, Rosalie, Emmett, Jasper y Renésmee
-
Yo soy Esme - se presentó la de cabello café claro -, soy su madre, y este es mi esposo Carlisle. Formamos la familia Cullen.
-
¿Seguros que no seremos su cena de Navidad? - inquirió Rose.
-
Rose - intervino Hermione -. Discúlpenla, le dan un poco de miedo.
-
Y a quien no - saltó James -, son vampiros.
-
Como ya les dijimos - susurró Carlisle -, nuestra dieta no se basa en humanos. No tienen porque temernos.
-
Son vampiros - gritó Ron, muerto de miedo.
-
Y ustedes magos - gruñó Emmett -. Pueden lanzarnos cualquier maldición que se les ocurra y nosotros no podremos defendernos.
Tranquilo, Emmett - intervino Jasper y de repente todos comenzaron a sentirse tranquilos.
-
Si no somos bienvenidos - musitó Esme -, lo entenderemos y nos marcharemos.
-
Claro que son bienvenidos - concedió Harry -, es solo que algunos no saben lo que es estar frente a frente con un vampiro.
-
¿Y tú si sabes? - preguntó Renésmee.
-
Sí, sí lo sé - respondió Harry.
-
Supongo que se quedarán hasta mañana ¿cierto? - inquirió Ginny.
-
No se preocupen por el espacio o las camas, nosotros no dormimos - la consoló Carlisle.
-¿Jamás? - preguntó Albus perplejo.
-
No del todo - contestó Edward -. Generalmente no dormimos y hacemos algo durante la noche y la madrugada. La única que necesita una cama aquí es Renésmee, ella no es una vampira, es semihumana.
-
Y según veo, ustedes dos - dijo Alice señalando a Teddy y James -, se van a llevar muy bien con Emmett.
-
¿Cómo lo sabes? - gruñó James.
Intuición de vampiro - musitó Rosalie antes que Alice hablara.
-
Mami - articuló Renésmee y todos pensaron que se dirigía a Esme.
-
¿Sí, corazón? - contestó Bella.
-
¿Qué hora es? - preguntó la niña con un bostezo.
-
Las once y cuarenta y cinco, mi amor - respondió Edward.
-
¿Es tan tarde ya? - se impresionó Hermione.
-
A la cama, los niños y adolescentes de ésta familia, ya - ordenó Ginny.
¿Incluyéndome? - preguntó Teddy.
-
Tú, no. Tú y Victorie se pueden quedar - concedió Harry.
-
Injusto
-
se quejó James.
-
Tú aún no eres mayor como para quedarte hasta más tarde - lo reprendió Ginny.
-
Niña, Renésmee, ven que te puedes dormir en el sofá o en mi cama - se prestó Hermione.
-
No es necesario - agradeció Bella.
-
El ex cuarto de Percy está libre, mamá - avisó Albus.
-
Tenemos una cama libre, se me había olvidado - confirmó Ginny.
Insistimos en que no es necesario - agradeció Edward con voz amable.
-
Papá, tengo mucho sueño - logró musitar Renésmee.
Acompáñeme, joven Cullen, que le muestro donde está el cuarto que nos sobra - pidió Harry.
-
No es necesario - volvió a agradecer Edward bajando a Renésmee de los hombros de Carlisle -. Ya se durmió.
-
Eres la semihumana más mimada de que he conocido y eso sin contar que eres la única, sobrina de mi alma - Alice acarició las mejillas de Renésmee y la niña que estaba profundamente dormida se estremeció.
Las doce de la noche llegaron volando y el fantasma del desván celebraba.
-
¡MAMÁ EL FANTASMA DEL TIO ABUELO BILLIUS ESTÁ CELEBRANDO NAVIDAD Y NO SE PUEDE DORMIR! - gritó Albus desde la ventana de su cuarto.
-
¡MAMÁ, DILE AL TIO ABUELO BILLIUS QUE SE CALLE, QUIERO DORMIR! - se quejó Lily.
-
¡MAMÁ, SI EL TIO ABUELO BILLIUS NO SE CALLA, VOY A VOLVER A MATARLO YO MISMO! - amenazó James.
-
¡PAPÁ, DILE AL TIO ABUELO BILLIUS QUE CIERRE EL PICO! - pidió Rose a voz de cuello.
-
¡MAMÁ, EL TIO ABUELO BILLIUS ESTÁ CELEBRANDO NAVIDAD Y NO ME DEJA DORMIR! - gritó Hugo.
-
Ya vuelvo, iré a callar al Tio Billius - avisó Ron y fue corriendo hacia la casa.
-
¡TÍO BILLIUS, HAZ EL FAVOR DE CALLARTE! Algunos en ésta casa queremos dormir
-
se oyó gritar a Ron en el desván.
- Será mejor que nos vayamos - comunicó Carlisle - Tenemos que ir de cacería, no podemos permitirnos estar tan sedientos.
-
Sus ojos - musitó Hermione, asustada por los ojos rojos de los ocho vampiros.
-
No tengan miedo - los tranquilizó Esme - Nuestra dieta no se basa en humanos. Sabemos controlarnos.
-
Si no se alimentan de sangre humana ¿de que lo hacen? - preguntó Harry.
-
Sangre de animal - contestó Bella.
-
Si no es mucha molestia - comenzó Edward - ¿podríamos dejar a Renésmee mientras vamos de cacería? Ella no caza como nosotros, Si cocinan bien comerá su comida, si no... bueno, ya verán que pasa si no...
-
Por supuesto que puede quedarse - concedió Harry.
-
No subestimen nuestra forma de cocinar - dijeron Hermione y Ginny a la vez.
-
De acuerdo, nos vamos, porque, como ya les dijimos, no podemos permitirnos estar tan sedientos - avisó Carlisle.
-
Nos veremos dentro de un rato, corazón - le dijo Bella a Renésmee.
- Volveremos dentro de mas o menos dos horas - musitó Esme.
-
Y si no volvemos, Renésmee sabe donde encontrarnos - comunicó Rosalie.
-
Creo que será mejor que llevemos también a Renésmee, ya está amaneciendo- sugiró Jasper.
-
Cielos, no me había dado cuenta - exclamó Bella -. Sí, Jasper, tienes toda la razón, mejor también nos llevamos a Renésmee, antes de que ocurra eso que no queremos que ocurra.
-
¿Qué es eso que no quieren que ocurra? - preguntó Ginny.
-
Si no ve a Jacob, un amigo de la familia, cuando se despierta se pone de… mal humor - respondió Edward.
-
Entonces, hasta la próxima navidad - se despidió Alice.
-
¿Cómo estas tan segura de que nos veremos la próxima navidad?- preguntó Victorie.
-
Intuición de vampiro - respondió Rosalie.
-
Hasta la próxima navidad - se despidió Harry y los Cullen dieron media vuelta y comenzaron a irse por el mismo camino por el que llegaron, mientras los demás saludaban con la mano.