Si yo fuese ministro — capítulo 3
Estaba acostado en una enorme cama, ministerial, pensando. Había algo que le faltaba, algo que aún debía hacer. Necesitaba satisfacer un viejo deseo. Se levantó y colocándose su camisa, salió de la nada, a levantar a sus secretarios de estado.
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Pero señor, aún son las cuatro de la mañana.
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No importa, tengo un nuevo decreto que hacer. ¡Es ahora!
El secretario asintió con suavidad y saliendo de su habitación, fue en busca de un poco de pergamino y tinta.
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¡Día internacional de...Odiamos a Potter!
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¿Lo odiamos?- preguntó.
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¡Yo sí lo odio!- le gritó Snape y el secretario tuvo que asentir. Firmaba el nuevo decreto, donde todos odiaban a Harry Potter.
Harry Potter, paseaba tranquilamente por la calle. Mientras paseaba, recibía tomatazos, pedradas y papeles sucios. Al alzar la cabeza, había un enorme cartel que decía algo como: "Hoy, odiamos a Potter" "¿Y tú? "¿No has odiado a Potter aún?" "¿Qué esperas?" "ódialo ya"