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Historia 43943 — capítulo 29

Ron y Hermione fueron elegidos prefectos. La semana anterior al comienzo de clases, los chicos se lo pasaron haciendo los deberes que no habían hecho en todo el verano. Lily los ayudó con los de Pociones y Sirius con los de Defensa.

El primero de septiembre fueron todos juntos a la plataforma nueve y tres cuartos. Les aconsejaron a los chicos tener mucho cuidado con lo que ponían por escrito.

Los chicos se despidieron de sus padres y fueron a buscar compartimento en el tren. Harry y Ginny encontraron uno para ellos solos. Se sentaron uno al lado del otro, tomados de la mano. La pelirroja miraba de vez en cuando a su novio y le sonreía o se daban un beso. Iban conversando tranquilamente, la cabeza de Ginny estaba apoyada en el pecho de Harry.

  • Te amo - le dijo el chico y le besó la frente.

  • Y yo a ti, Harry - respondió Ginny devolviéndole el beso.

Los dos chicos pasaron juntos todo el viaje hasta la estación de Hogsmeade. Cuando se bajaron subieron al mismo carruaje que Leen, Lucy, Neville y Luna Lovegood. Ron y Hermione iban en otro.

Llegaron al castillo, observaron la selección y luego les presentaron a Umbridge como la nueva profesora de Defensa.

La semana no comenzó muy bien, el primer día de clases Harry se ligó un castigo con Dolores Umbridge. Los chicos estaban sorprendidos por la ausencia de Hagrid, pero no podían preguntarle a nadie por escrito.

Cuando salía de su segunda clase del lunes, un grupo de estudiantes de Ravenclaw acorralaron a Ayleen para preguntarle cuánto de verdad había en lo que su hermano dijo que había ocurrido a fines del año anterior. La chica, enojada les lanzó una maldición a dos de ellos, pero Snape estaba allí cerca y la castigó.

  • El viernes por la tarde en mi oficina, Potter. - le dijo el profesor y se alejó del lugar.

Ayleen bajó enojada a cenar, allí se encontró con Angelina, que estaba enojada con Harry por haber permitido que lo castigaran ese día, que ella pensaba hacer la prueba del guardián con todo el equipo. Leen se sobresaltó, ella también estaba castigada ese día.

  • Habla para que te cambie de día el castigo - le decía a Harry, Angelina.

  • No creo que Snape me cambie el día de un castigo - dijo Leen.

  • ¿No me digas que también a ti te castigaron el viernes a la tarde?

  • Está bien, si no quieres no te lo digo. - respondió Leen.

  • Pasaré la prueba al sábado, pero no dejen que los castiguen ese día, por favor.

Lily acababa de llegar a Grimauld Place. Faltaba poco para la reunión de la Orden. Ya estaban allí Sirius, Molly y Arthur, Remus y Tonks y Alice y Frank. Mundungus llegó en ese momento.

  • Hola - saludó - ¿Sabían que Harry Potter está organizando un grupo secreta de defensa?

Sirius río mientras Lily pensaba lo que acababa de oír.

  • Va a lograr que lo terminen expulsando. - dijo un poco enojada.

  • ¡Qué poca confianza en tu hijo, pelirroja! - le dijo Sirius - A mí me parece genial.

  • Mmm, no sé. Me gusta un poco la idea, pero también me preocupa que lo descubran.

Ron había sido elegido guardián del equipo de Quidditch. El primer partido se aproximaba y tenían que acomodar los horarios para hacer los deberes, estudiar, el ED, y los entrenamientos.

El día del primer partido, Harry se levantó y encontró que Ron ya estaba despierto y con su túnica de Quidditch. Él también se cambió y se dirigieron juntos al Gran Salón. En la mesa de Gryffindor encontraron a todo el resto del equipo. Ron se negó a probar bocado durante el desayuno.

Finalmente comenzó el partido.

Harry vio con el rabillo del ojo cómo Ron salía como un rayo hacia los aros de gol. Harry subió un poco más y esquivó la primera bludger; luego dio una amplia vuelta por el terreno de juego mirando a su alrededor en busca de un destello dorado; en el otro extremo del estadio, Draco Malfoy estaba haciendo exactamente lo mismo.

-Y es Johnson, Johnson con la quaffle, cómo juega esta chica, llevo años diciéndolo, pero ella sigue sin querer salir conmigo...

-¡JORDAN! -gritó la profesora McGonagall.

-Sólo era un comentario gracioso, profesora, para añadir un poco de interés... Ahora ha esquivado a Warrington, ha superado a Montague, ¡ay!, la bludger de Crabbe ha golpeado a Johnson por detrás... Montague atrapa la quaffle, Montague sube de nuevo por el campo y... Una buena bludger de George Weasley le ha dado de lleno en la cabeza a Montague, que suelta la quaffle, la atrapa Ayleen Potter de Gryffindor, le hace un pase hacia atrás a Alicia Spinnet, y Spinnet sale disparada...

Los comentarios de Lee Jordan resonaban por el estadio y Harry aguzaba el oído para escucharlos pese al viento que silbaba en sus oídos y el barullo del público, que gritaba, abucheaba y cantaba sin descanso. Los de Slytherin cantaban una canción en contra de Ron. Ayleen hizo tres tantos, pero los de Slytherin también habían anotado algunos.

Ron se dejó marcar dos tantos más, y Harry empezó a buscar la snitch con desesperación, casi con pánico. Ojalá pudiera atraparla pronto y poner así fin al partido.

-... Ayleen Potter de Gryffindor dribla a Pucey, elude a Montague, buen viraje, Leen, y le lanza la quaffle a Johnson, Angelina Johnson con la quaffle, ha superado a Warrington, va hacia la portería, vamos, Angelina, ¡GRYFFINDOR HA MARCADO! Cuarenta a treinta en el marcador, cuarenta a treinta para Slytherin, y Pucey con la quaffle...

Pero Harry la había visto por fin: la diminuta snitch dorada estaba suspendida a unos palmos del suelo en el extremo del campo de Slytherin.

Bajó en picada...

Sin embargo, en cuestión de segundos Malfoy descendió como un rayo hacia la izquierda de Harry; Draco era una figura borrosa, verde y plateada, que volaba pegada a su escoba...

La snitch bordeó el pie de uno de los postes de gol y salió disparada hacia el extremo opuesto de las gradas; aquel cambio de dirección favorecía a Malfoy, que estaba más cerca; Harry giró su Saeta de Fuego y a partir de ese momento él y Malfoy fueron a la par...

Volando a unos palmos del suelo, Harry soltó la mano derecha de la escoba y la estiró hacia la snitch... A su derecha, Malfoy también extendió el brazo, estirándolo al máximo, intentando alcanzar la bola...

Sólo duró un par de desesperantes, angustiosos y vertiginosos segundos: los dedos de Harry se cerraron alrededor de la diminuta bola alada; Malfoy le arañó el dorso de la mano sin éxito; Harry tiró de la escoba hacia arriba, aprisionando la rebelde snitch en la mano, y los seguidores de Gryffindor gritaron de satisfacción...

Estaban salvados. Ya no importaba que Ron se hubiera dejado marcar aquellos tantos, nadie lo recordaría porque Gryffindor había ganado. Pero entonces...

¡PUM!

Una bludger golpeó con fuerza a Harry en la parte baja de la espalda, y cayó de la escoba. Afortunadamente, estaba a menos de dos metros del suelo porque había descendido mucho para atrapar la snitch, pero aun así se le cortó la respiración cuando aterrizó de espaldas en el helado campo. Enseguida oyó el estridente silbato de la señora Hooch, un rugido en las gradas formado por silbidos, gritos furiosos y abucheos, un ruido sordo y luego la desesperada voz de Angelina:

-¿Estás bien?

-Claro que estoy bien -contestó Harry muy serio; le cogió la mano y dejó que Angelina lo ayudara a levantarse. A su lado estaba Ayleen que también parecía asustada, pero se tranquilizó al ver que Harry estaba bien.

-Ha sido ese matón, Crabbe -dijo Angelina, furiosa-, te ha lanzado la bludger en cuanto ha visto que habías atrapado la snitch. Pero ¡Hemos ganado, Harry, hemos ganado!

Harry oyó un bufido detrás de él y se dio la vuelta sin soltar la snitch: Draco Malfoy había aterrizado cerca. Pese a que estaba pálido por el disgusto, todavía era capaz de mirar a Harry con aire despectivo.

-Le has salvado el pellejo a Weasley, ¿eh? -le dijo-. Nunca había visto un guardián más patoso... Pero claro, nació en un vertedero... ¿Te ha gustado la letra de mi canción, Potter?

Harry no contestó.

-¡Queríamos escribir un par de versos más! -gritó Malfoy mientras Katie y Alicia abrazaban a Harry-. Pero no se nos ocurría nada que rimara con gorda y fea... Queríamos cantarle también a su madre, ¿sabes?

-Hay que ser desgraciado... -dijo Angelina mirando a Malfoy con desprecio.

-Tampoco pudimos incluir «pobre perdedor» para referirnos a su padre, claro...

Entonces Fred y George oyeron lo que estaba diciendo Malfoy. Le estaban estrechando la mano a Harry y, de pronto, se pusieron muy rígidos y se volvieron para mirar a Malfoy.

-¡No le hagáis caso! -exclamó Angelina sujetando a Fred por el brazo-. No le hagas caso, Fred, deja que grite todo lo que quiera. Lo que ocurre es que no sabe perder, el muy creído...

-Pero a ti te caen muy bien los Weasley, ¿verdad, Potter? -continuó Malfoy con una sonrisa burlona-. Hasta pasas las vacaciones en su casa, ¿no es cierto? No entiendo cómo soportas el hedor. A lo mejor -añadió Malfoy lanzando a Harry una mirada de asco antes de darse la vuelta- es que todavía te acuerdas de cómo apestaba la casa de tu padre, Potter, el también era un traidor a la sangre,y la pocilga de los Weasley te lo recuerda...

Harry salió corriendo hacia donde estaba Malfoy sin escuchar los gritos de Ayleen que le decía que lo dejara que se pudriera.

  • Mira quién grita, la mocosita cuyo padre jamás se enteró que existía, estúpido accidente. - dijo Malfoy, antes de recibir un puñetazo de Harry.

  • Por favor ahora no vayas tú a seguir esta pelea. - le pidió Angelina a Leen mientras le sujetaba el hombro.

Pero la chica no estaba pensando en eso, sino que se había quedado helada pensando en las palabras de Malfoy. Salió del campo de Quiddicth de muy mal humor caminando sola.