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Historia 43962 — capítulo 3
Al otro dia de haber sido castigada, me diriji con menos entusiasmo al colegio, si en el orfanato mi vida habia sido dura aqui era el mismisimo infierno, jamas habia imaginado que estuviera viviendo esto, es acaso que estaba pagando algun pecado o algun error.
rn Despues de medio dia de clases y enormemente custodiada, lo volvi a ver, esta vez no estaba solo, lo acompañaban tres chicos mas y tres mujeres, todos exageradamente hermosos, pero tambien misterirosos, cuando los mire me di cuenta de que todos tenian su vista fija en nosotros, no de ira o enojo si no de curiosidad, y el aquel chico de cabello negro y piel traslucida solo memiraba a mi, y yo disimuladamente lo miraba a el.
rn Era como si toda la gente de nuestro al rededor se hubiera esfumado y solo quedaramos nosotros dos, mi cuerpo empezaba a sentir un calor mientras el suyo era como un tempano, es como si por medio de esa mirada el quisiera decirme o preguntarme algo, y aunque queria romper ese encanto embriagador de sus ojos para que mis compañeros no se dieran cuenta, no podia simplemente algo me insitaba a seguir.
rn Y de pronto como si el me hubiese leido la mente, retiro su mirada, y yo sonrei mordiendome un labio, mire hacia mis guaruras y parecia que ellos no se hubiesen dado cuenta de nada, como si en lugar de haber sido minutos solo fueron segundos, y eso hizo que me confundiera.
rn
rn No podia definir que sentia mi mente y mi cuerpo, siempre habia pensado que al convertirme en lo que soy jamas sentiria nada, ya que seria como un muerto, carente de todo sentimiento, pero en estos momentos era cuando lo dudaba, cuando la miraba a ella, eran nuevos en el colegio y sin embargo ya era la mas deseada pero tambien la mas altanera, grosera y tonta niña rica, lo que a mi y a mis hermanos nos llamaba la curiosidad era de donde provenian.
rn Queriamos saber alguna respuesta pero no sabiamos de que manera investigarlo por loq ue decidimos que yo haria todo para acercarme a ella sin llamar la atencion de sus protectores, por lo tanto no me podia dar el lujo de sentir algo por ella sobre todo cuando ella era tan fria.
Cuando estabamos en la penultima clase pedi permiso para ir al baño, y obvio me dejaron pero como en estas cosas solo puedo ir yo mis compañeros se tenian que quedar lo cual me gustaba porque podria disrfrutar de un momento de libertad, y lo aprovechaba.
Me encontraba tomando el aire a la orilla de la alberca cuando una voz me solbresalto haciendo que cayera dentro
-Opss, lo siento creo que te asuste- dijo aquel muchacho que me gustaba de forma picara y haciendose el inocente.
Yo que aun me encontraba en el agua (que por cierto estaba helada), no hice mas que contestar lo primero que me paso por la mente.
-e-eres un- un idiota- dije tartamudeando por el frio
Sonrio y dijo-Lo siento en verdad, ven te ayudo a salir- me estiro la mano y yo la tome
De un solo movimiento me jalo, y por la fuerza de lo mismo caimos los dos al piso, de hecho yo estaba encima de el, empapandolo.
-Mmmm si esta es tu forma de aserme pagar mi error lo estas logrando, estas helada- contesto sarcasticamente.
Me levante y me diriji a una de las bancas que estaban ahi y tome una toalla, suspire y comence a quitarme la ropa.
-Hey hey espera aun no te conozco y ya estamos entrando en intimidades- rio el.
-Ja sueñas, pense que ya te habias ido, pero veo que no, a si que por que no empiezas y caminas- conteste enojada, segui quitandome la ropa hasta quedar en viquini, ya que la ropa estaba super helada.
Y nuevamente de pronto senti un tacto frio en mi espalda, que hizo que me petrificara en mi lugar sin poderme mover ya que sabia que estaba tocando el y tambien porque volvia a producir esa sensacion de fuego por todo mi cuerpo.
-Que te paso?, quien puede tratarte de esta manera?- pregunto con una voz llena de curiosidad y un toque de ira.
Mas enojada que antes le conteste que que le importaba tome mi ropa la toalla y entre de nuevo al instituto dejandolo plantado en el piso.
Yo lloraba porque me daba cuenta que mi pasado jamas me hiba a abandonar, que fuera a donde fuera las cicatrizes harian evidente que era y quien era yo.