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Historia 43979 — capítulo 2

Finalmente la noche cubrió los cielos, envolviendo todo en su dulce y aterradora oscuridad. El informe estaba hecho, y estaba listo. <[email protected]> ¿Creían que mis informes eran hechos a mano? Para que sepan, poseo una palm con la cual escribo mis informes, no es algo tan difícil de deducir pensando en la gran cantidad de dinero que gano con mi trabajo. Finalmente estaba recostado en la habitación de mi hotel, por fin con la oportunidad de dar un respiro. No había necesitado la pistola, ningún vampiro había aparecido, tal como había predicho. La estufa estaba encendida, pero sentía que el calor me llenase. Me sentía lleno de intrigas ante la mujer que acababa de sentenciar a muerte por simple temor. ¿Cómo había visto lo que mi mente pensaba? No era una vampiresa, eso lo tenía seguro, carecía de todos los rasgos, tampoco era ninguna clase de licántropo, ni ningún ser sobre natural que alguna vez haya visto. Era algo diferente, pero no como yo, algo muy especial. Me levanté de la cómoda y gigante cama, para salir del hotel Hyat. Las calles estaban completamente aisladas del brillo de las estrellas, por eso no me gustaba Santiago. Era todo tan tosco y oscuro, las personas casi nunca confiaban en los demás, me gustaban los pueblos pequeños en que la gente vivía en paz y calma, ya que eran los pueblos en los que menos afronté el peso de la muerte. Seguramente con esto se pregunta, ¿Por qué trabaja con los Vulturi si odia la muerte? Apuestop a que lo primero que pensaron fue algo relacionado con dinero, lealtad, amenazas, entre otros tipos de razones clásicas, justicia, protección, etc... pero mi razón va a que yo quería descubrir quien era realmente y solo en su estela podía encontrar un esbozo de mi verdadera identidad, y aunque fuese un pequeño esbozo tenía que seguirlo. Todo lo demás era un simple suplemento, las muertes que causaban mis reportes en verdad me pesaban, sin embargo necesitaba sobrevivir, y necesitaba la confianza de los Vulturi. He usado mucho de la descripción de esta noche en explicar mi pasado y es principalmente, porque es necesario para entender el resto de mi historia y porque no sucedió mucho esa noche, pero lo poco que sucedió fue lo trascendental, algo que cambiaría todo, algo que nunca hubiese experado experimentar. En medio de la calle encontré un pergamino que llamó mi atención por motivos desconocidos. Al verlo me sentí atraído por él. Había una foto borrosa en él. Era un bebé. El pergamino era una antigua carta. <<Sé que existen los vampiros, seré perseguida por la eternidad, mas no pienso morir. Por mi bebé, yo viviré, aunque los años pasen y mi cuerpo comience a degradarse, Vampiros, no me atraparán, provaré que existen. Aunqe me encuentren, los eliminaré. Les dejo esta invitación: Traten de matarme, usen a su mejor agente, vean más allá de lo que cualquiera ve. Una pista para que el juego comience: >> La pista era una imagen:

<<El mejor agente, ¿Uh? Si esta mujer cree que no puedo encontrarla se equivocó>>. Desde el momento en que leí el pergamino supé que mi trabajo ya había comenzado. Ser el agente de los vulturi era algo que tenía internalizado, cualquier cosa que fuera un peligro (y esta era una de esas cosas) debía ser rastreada por mí, y si era necesario eliminarla por mis propias manos. ¿Por qué un humano cómo yo debe acarrear estos trabajos? Porque los Vulturi son los acosadores de la noche, y aunque gobiernen en el brillo de las estrellas, si su existencia quieren mantener oculta deben alejarse del brillante sol, del cual su piel los dejaría al descubierto. Era en el día, en que sus amenazas se encontraban. Por eso me habían entrenado. Era hora de ponerme a trabajar. Mis siguientes misiones eran: Volver al hotel, informar del pergamino a los vulturi, cargar la Kuroi Chi, y descifrar la pista. Mi relato de esta noche es corto, el próximo día, será un largo relato.