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Historia 44013 — capítulo 1

Kate se preparaba para la fiesta de su amiga, que tendría lugar en el parque. Su hermana era una absoluta malvada, no tenía corazón, y hacía lo posible por destruir a Kate.

-Hola, cariño- dijo con voz susurrante Paul, sobresaltando a la muchacha, que contaba con veintiséis años de edad. En tres meses era su cumpleaños.

-Hola.

-¿No sabes qué ponerte?

-Sí. Este vestido- dijo Kate, y le mostró un vestido color celeste claro escotado.

-Te queda de maravillas...

-Gracias. ¿Sigue mi hermana en la cárcel?

-Claro que sí. Tiene guardias de día y de noche- dijo nervioso Paul, y Kate lo miró a los ojos.

-¿Qué te pasa?

-Nada.

-Estás nervioso. Siempre que hablamos de mi hermana, Catherine, te pones así- dijo Kate-. Habla de una vez, Paul.

-No pasa nada, cariño, créeme- dijo Paul.

-Está bien, te creo.

-Te amo- dijo Paul, aunque era totalmente mentira. Él estaba confabulado con Catherine.

Kate lo besó, y se preparó totalmente para la fiesta. Dejó a su hijita al cuidado de la niñera, y fueron al parque, con una sonrisa en el rostro.

-¡Hola, Katie! ¡Hola, Paul!- saludó alegremente Yamille, la amiga de Kate.

-¡Hola, Yamille!

-¿Cómo te encuentras del resfrío?

-Bien, gracias, amiga... Bueno, hay gente que quiero presentarte- dijo Yamille, mirando a unas muchachas. Entre ellas, bien disfrazada, estaba Catherine, que se hacía pasar por una prima lejana de Yamille. Yamille no sabía que la hermana de su amiga estaba allí, era inocente-. La rubia se llama Frankell Roubrank. Es rusa, y es mi prima lejana... ¿Te acuerdas de ella?

-Oh, sí- dijo asintiendo con la cabeza la joven. Paul hizo una rápida seña a Catherine, que significaba que en veinte minutos tendría que actuar y escapar de nuevo a la cárcel.

-Frankell... Ah, Margaret Brenleesh- dijo Yamille, señalando con la cabeza a una morena alta de cabello enrulado-. Sobrina de mi madre, o sea, mi prima.

-Ah, la recuerdo... ¿Es la que siempre te robaba tu mesada?

-Sí, esa misma. Alysson Jackson, una amiga de la infancia; Frank Beulbourne, ex novio de mi hermana; Alice Breey...

Charlaron durante rato, hasta que Catherine miró su reloj, y miró de forma significativa a Paul. Ambos asintieron, y la muchacha se levantó.

-¿Es cierto que hay una fuente de agua verde?- preguntó Paul. Todos menos él, Kate y Catherine fueron corriendo a verla mejor, y Catherine asintió secamente con la cabeza. Paul se colocó detrás de su novia, tomó una botella de vino y se la partió en la cabeza. Catherine sacó de su cartera una jeringa llena de un líquido púrpura, y se la inyectó en el brazo a su hermana.

Paul se puso a gritar como un loco, mientras que Catherine fue a buscar a Yamille, para que llamara a un médico.


Cuando Kate despertó, le dolía tremendamente la cabeza, y estaba en un hospital, totalmente blanco.

-¿Paul...?- susurró, mirando una silueta.

-Hola, gracias al cielo, querida...

-¿Qué... qué pasó...?

-Te desmayaste.

-Me duele mucho la cabeza, Paul...

-Gracias a mí.

Kate observó a Paul, y no dio crédito a sus oídos.

-¿Qué?

-Gracias a mí te duele la cabeza. Y a Cathie, claro.

-Cathie... ¿Catherine?- se alarmó Kate. Vio a la falsa Frankell, y empezó a chillar como una loca-. ¡AYUDA! ¡AYUDA!

-¡Cállate, estúpida, cállate!- susurró Catherine, acercándose a su hermana, y le dio una sonora bofetada-. ¡Cállate antes de que seas una estúpida demente, cállate!

-¡No soy ninguna demente!

-¡Pero lo serás si no te callas!

-¡AYUDA! ¡AYÚDENME...!

Catherine apretó el brazo de su hermana, y ésta quedó dormida.

-¿Qué le hiciste?- susurró Paul, fascinado.

-La sustancia de demencia que le inyecté a Kate empezará a hacer efecto cuando despierte... Exactamente, dentro de cinco minutos. Si no quieres tener asuntitos con la policía, te recomiendo que salgas del país.

-¿Y Christine? ¿Y mi hija?

-Que te vallas- repitió Catherine-. De la mocosa me encargo yo.

-¿La matarás?

-No. Yo no mato niños. La criaré como a una hija, y si alguna vez Kate sale del psiquiátrico, le haré creer que es una desquiciada que quiere matarla, y si Christine en ese momento es mayor de edad, le diré que se vaya del país, a reunirse con su padre.

-Gracias.

-Vete antes de que me arrepienta de mi bondad- dijo con sarcasmo Catherine, besó en la mejilla a su cuñado, miró con maldad a su hermana, dormida, y se fue.

-Adios, Katie- dijo Paul, le dio un beso en la frente a su novia, y se fue también.

A los cinco minutos exactos, Kate despertó, con la cara llena de sudor. Miró para todos lados, angustiada.

-¡Ayúdenme, me quiere matar!- gemía, mirando algo que nadie más podía ver, como un fantasma.

Los enfermeros llegaron, y le dieron un sedante, pero tardó en hacer efecto, dicho de otro modo, no le hizo efecto por la sustancia de demencia.

-¡Me quiere matar, ayúdenme! ¡Ese señor me quiere matar, por favor!

Pasó así tres días, y decidieron internarla en un hospital psiquiátrico, el peor.

-¡No! ¡Yo no estoy loca! ¡No me envíen a ese sitio!- sollozaba Kate, intentando zafarse de la camisa de fuerza de los enfermeros del psiquiátrico, que luchaban con todas sus fuerzas-. ¡Tengo una hija, tengo que cuidarla, por favor, por favor!

-¡Cállate de una ves, chica!

-¡Pero yo no estoy loca! ¡No quiero ir allí!- gimió Kate, gateando por el pasillo, mientras que las lágrimas corrían por sus mejillas-. ¡Ya basta, déjenme en paz, no estoy loca!

-¡Que te calles!

-¡No estoy demente, basta, basta!

Finalmente la sujetaron bien fuerte, le pusieron la camisa de fuerza, y la metieron en la camioneta, rumbo al Asilo... Sería una difícil vida allí dentro... Dejen comentarios, plz!! Que les parece esta historia? Dejen sugerencias!!