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No Temas — capítulo 12
Pasaban las semanas y Hermione seguía sintiéndose igual, sin embargo cada vez que hablaba de embarazo con Snape, comenzaba a sentirse somnolienta y los típicos síntomas de llevar un bebé en su vientre. Él tenía que estar haciendo algo en su cuerpo o quizá...Nada de lo que pensaba tenía sentido, pero él estaba conectado a todo lo que allí acontencía. Algo le había hecho a la pobre Winky que ya no era la misma. Solo era una especie de máquina servicial.Estaba echada en la cama, como un trapo. Severus insistía en que ella descansara y se quedó allí acostada. No quería escucharlo. Podía sentir el aroma a colillas de cigarro. Estaba sentado en el sofá. Escribía algo y fumaba mientras lo hacía.¿Por qué ella no podía ver a sus amigos? Se levantó y se disponía a preguntárselo, cuando él la interceptó con una sonrisa contrahecha. - ¿Se te ofrece algo, Hermione?- le preguntó y ella se mordió el labio. Sonrió y sus disparejos dientes, le dijeron que algo estaba mal en todo ese asunto.Severus aparte de fumar, no solía verse así. ¿Era idea suya o tenía menos años de lo que parecía? ¿Es que ya se estaba volviendo loca? Meditó la pregunta y cómo formularla. Seguramente le saldría con una respuesta inteligente y terminaría confundiéndola más de lo que ya lo estaba.Tenía que ser más inteligente que él y no podía rendirse hasta obtener la verdad. Quizá lo incomodaría tanto, que terminaría diciéndole la verdad. Nada perdí con probar.- ¿Por qué no puedo hablar personalmente con Ginny Weasley?- ¿Qué? ¿Ya no responde tus cartas? Le preguntaré- dijo, mientras caminaba hacia el salón- Nadie ignorará las cartas de mi esposa.Antes de que terminara en el salón, Hermione había sostenido uno de sus brazos. Severus se detuvo de inmediato y se dio la vuelta para mirarla. Por otra curiosa razón, Severus Snape se sentía distinto.Sus dedos sentían todo... suave... ¿por qué?- ¿Quieres verla personalmente?- Sí. No es lo mismo que hablar por cartas, así que quiero volver a ver a mis amigos. Y si no me dejas salir.... mataré a este bebé y no comeré más.- No... tú no puedes hacer algo como eso, Hermione. Tu instinto protector, no te dejaría acabar con una criatura inocente.Desgraciadamente, él tenía razón en ese sentido. Hermione inspiró, mientras Severus sonreía y apartaba los cigarrillos de Hermione. Ella podía lograrlo, asustarlo. Si insistía en no comer nada, quizá él lo comprendería. Entendería que ella no estaba jugando y que exigía saber la verdad de toda esa loca vida en la que estaba sumida. Ansiaba desesperadamente, salir de ese lugar y él no estaba cooperando. Entonces tendría que ser por las malas. Regresó a la habitación y se dejó caer en la cama.Si él se creía listo, ella le enseñaría que dos podrían jugar el mismo juego. A la hora del almuerzo, Winky como siempre entraba en la habitación familiar. Le preguntaba si deseaba comer allí o en el salón. Pero lo que sucedería, ella no se lo esperaba.- Dile al profesor Snape, que no probaré ni un solo bocado hasta que me deje hablar con Ginny Weasley. Vete... vete ya y díselo.Winky regresó un par de veces y ella le dio la misma respuesta. Al atardecer, Severus en persona le hacía la misma pregunta. Pero ella le daba la contesta que le había dado antes. No comería hasta que pudiera ver a su mejor amiga. O a cualquiera de ellos en su defecto. Severus se recostó de la puerta y la miró con una sonrisa suave. ¿Nunca se acobardaba ante las amenazas?- ¿Quieres ver a Ginny Weasley? No me gustaría que salieras. En tu estado tienes que descansar. Pero si te vas a comportar como una pequeña niña y no comerás, entonces te voy a dar lo que quieres. Probaré con el soborno.Hermione no contestó y Severus se apartó de la puerta en la que estaba recostado. Con otra sonrisa, la miró y se acercó a ella. Le acarició el rostro y Hermione se apartó con desdén que él ignoró como siempre.- Verás a Ginny, si eso quieres. Le diré que venga. Lo más pronto que pueda.pero eso no tenía sentido alguno para ella, él podía volver a engañarla.- No. Se lo escribiré yo misma.- Muy bien, como desees. Ahora sé una buena niña y levánte. La cena se enfriará y no me gusta cenar solo. ¿Por qué no nos acompañas a Winky y a mí?- Winky ya te hace muy buena compñía. Ambos actúan como idiotas.- Esos cambios de humor ya se están vislumbrando. Creo que el embarazo va muy bien, me prece. Aunque sé poco de esas cosas.- Sí, muy poco. Primero porque no sabe que no estoy embarazada.- Te hace falta comer, ya no sabes qué estas diciendo.