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Historia 44476 — capítulo 2
Pov. Charlotte
Detesto mentirle a mi hermano.
¿Qué rayos había hecho? Si mi hermano me vio, de seguro me mata en la sala común, si es que no lo hace antes. Debo estar loca ¿enamorarme de Potter? Por favor, eso es ridículo.
-Hermanita - dijo la voz de Draco a mis espaldas, no pude evitar soltar un grito ahogado, estaba demasiado concentrada - ¿Te asuste?
-No, Draco, por eso grité. Te veía venir desde que saliste de la mazmorra - dije con sarcasmo. En mi interior estaba rezando para que a él no se le ocurriera practicar Legeremacia en ese mismo instante.
-¿En que pensabas?
-En el acertijo de Aritmancia que aún no he resuelto - mentí tan descaradamente. Ese acertijo lo había resuelto el mismo día que nos lo dieron, para mí fue tan fácil.
-Mi hermana, Charlotte Malfoy, aún no resolvió el acertijo de Aritmancia. ¿Será que el fin del mundo se avecina? - ironizó y soltó una sonora carcajada.
-Es que se me olvidó - volví a mentir con mucho mas descaro que la primera vez.
-Algo me dice que…- ¿había comenzado a sospechar? Ay no, ese era mi fin -, necesitas una poción para la memoria - ese comentario me ofendió mucho más que el comentario de Potter.
-No me insultes de esa manera - grité, con furia - ¿De veras crees que soy tan idiota como Longbotton? Yo no necesito ese tipo de cosas, estaba demasiado ocupada con la preparación del Felix Felicis que se me olvido el acertijo. ¡NO NECESITO POCIONES Y MUCHO MENOS UNA RECORDADORA, DRACO MALFOY! - lo regañé a voz de cuello.
-Tranquila, Charlotte, de seguro no quiso ofenderte - musitó la voz de Zabinni cerca de mi oído.
-¿Qué le dijiste para que se pusiera así? - exclamó la voz de Pansy.
-Me dijo que necesitaba una poción para recordar - logré articular a pesar de mi enojo.
-Estás loco ¿verdad? ¿Cómo se te ocurre decirle a tu hermana una cosa así? ¿Cómo se te ocurre decirle a la chica más inteligente de Hogwarts, después de Granger, algo así? - gritó Theodore, quien también nos había escuchado.
-Ya déjenla, lo que dijo Draco la ofendió, y necesita recapacitar - me defendió Daphne Greengars.
-Me voy a la sala común - avisé soltándome de los brazos de Blaise.
-No puedes irte sin comer - se preocupó el idiota de mi hermano.
-Tú eres el menos indicado para decir eso, Draco - lo regañó Daphne.
-¿No puedo preocuparme por mi hermana? - preguntó.
-No, no después de lo que dijiste - lo recriminé -. Si me disculpan, me voy. Y por favor, necesito estar sola un momento, para concentrarme y terminar el acertijo de Aritmancia.
Me fui corriendo hacia las mazmorras de nuevo. Durante mi trayecto comencé a llorar sin razón, también volví a chocar con Potter y esta vez me aseguré de que nadie nos estuviera viendo y lo abracé.
Fue de manera instintiva, no intencional. Él también me abrazó susurrando: « ¿Qué tienes?» en mi oído repetidas veces. Luego sin previo aviso lo solté y me fui corriendo hasta la sala común, pero sin embargo, miré atrás antes de irme en la dirección a mi destino.
De tanto llorar, me quedé dormida. Falté a Transformaciones. Ya sabía que me esperaba un castigo con Mcgonagall.
Fui a la sala de profesores y allí estaba la profesora Mcgonagall esperándome con el profesor Dumbledore.
-Lamento muchísimo haber faltado a la clase, profesora - me disculpé.
-No se disculpe, señorita, no se disculpe - dijo la profesora.
-Pero si falté a clase…
-Sus compañeros se tomaron el atrevimiento de decirnos que se sentía mal y que por eso no asistiría a clase - me informó el director.
-Pero, de todas formas tendrá su castigo, dentro de una hora, en mi despacho - me avisó la profesora.
-Si, profesora, ahí estaré. Y como siempre, con anticipación - accedí.
-Extraño - comenzó Dumbledore - eres la primera persona que no se molesta por estar castigada, y es aún más extraño viniendo de un Malfoy.
-Profesor, soy un poco diferente a los de mi familia, cuando me castigan, si me lo merezco, acepto el castigo, si el caso es lo contrario, bueno… ya sabrá usted que hago - mascullé con aires de ministra de la Magia.