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Historia 44565 — capítulo 2

Levemente…

A pesar de todo el tiempo que se sintió abandonado por todos, Harry se sentía más reconfortado desde que había llegado al Número 12 de Grimmauld Place.

Sin importar lo tenebrosa que fuese la mansión de los Black -¡y vaya si era tenebrosa!- ciertas cosas podían hacerla realmente cálida algunas veces.

Las cenas donde todos se reunían alrededor de la mesa, como si de una gran familia se tratase, era una de esas cosas. Una de sus favoritas, de hecho.

Aquella noche estaban festejando el retorno de Lupin de una de sus misiones secretas. La señora Weasley se esforzó más de lo usual orara prepararle una cena de bienvenida, reclutando a Ron y a Ginny para dicha labor, y pidiéndole a Harry y Hermione que animaran el ambiente junto a Tonks.

Sirius, que estaba emocionado con el regreso de Lunático, arrastró a su amigo junto al grupo para que disfrutara del espectáculo metamórfico de su "pequeña" prima.

-¿Qué tal la nariz del profesor Lupin y los ojos de Sirius?--preguntó Hermione con una sonrisa, sentada junto a Tonks.

-¡Oye!--ladró Sirius, sin la menor consideración por los oídos de su ahijado, que estaba sentado a su lado y tuvo que taparse las orejas con las manos--Lunático, ¿cómo es que tú consigues ser el "profesor Lupin" mientras yo soy simplemente Sirius?

Y todos prorrumpieron en carcajadas ante la mirada perpleja de Sirius, quien fue inmediatamente ignorado ante la transformación de Tonks.

Aquella escena fue lo último que quedó grabado en la mente de Harry, antes de que una luz captase la atención de todos sus sentidos.

Sucedió en una fracción de segundo…

Uno de esos intercambios casuales de miradas que cualquiera pasa desapercibido. Pero no Harry. No si es ella.

Fue como regresar a la tierra de los sueños sin moverse de donde estaba, lejos de cualquier pesadilla, lejos de cualquier tipo de perturbación. Sólo sonrisas, alegría, bromas y esos ojos que habían aparecido para reconfortar a Harry en su inconsciencia.

Ahora, estando consciente, el efecto era infinitamente más profundo. Un estado de euforia le invadió por completo, dejándolo inmóvil y sin control ante la intensidad de la sensación que le embargaba.

Todo su cuerpo gritaba ¡Hermione!, todo su cuerpo tensado a la espera de algo de Hermione.

Y la espera finalizó más pronto de lo que anticipaba, con una corriente eléctrica que inició en su mano izquierda y se extendió como pólvora por el resto de su cuerpo.

El contacto le hizo saltar en el asiento, volviendo a la realidad.

-¡Oh, lo siento, Harry!

Cuál sería su sorpresa al encontrarse de nuevo -esta vez frente a frente- con esos ojos castaños y ese algo más que tanto ansiaba.

En medio de su sopor, Hermione había decidido sentarse a su lado para que Ginny volviese a ocupar su asiento de siempre junto a Tonks y al momento de tomar asiento, la mano de la castaña se encontró con la de Harry levemente.

Un ligero roce de manos.

Un accidente glorioso.

Y algo más en el corazón de Harry.

Cont…