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UNA NAVIDAD INOLVIDABLE — capítulo 1

Ambos estaban recostados en el sofá de su apartamento, ella con su cabeza recostada en las piernas de él. Viendo la nieve caer, se sentía el aire navideño.

El árbol se encontraba en una esquina del apartamento, adornos navideños por aquí y por allá.

-no estoy muy seguro de querer ir a esa cena-le comento él mientras le acariciaba el cabello, suave como la seda.

-Draco mi amor-dijo levantando un poco la cabeza para verlo a los ojos-hemos hablado esto muchas veces y siempre terminamos en lo mismo, peleando, por favor, hoy no quiero pelear, es navidad.

-oh vamos Hermione-reprocho levantándose del sillón dejando la cabeza de Hermione con cuidado-yo tampoco quiero pelear, es solo que no entiendo para que tenemos que ir a esa cena con los Potter, tu sabes que todavía nos cuesta mucho estar en una sala, sin tener la necesidad de discutir.

-Draco por favor para-dijo levantándose y agarrándolo por la cintura para que parara de caminar como león enjaulado-de acuerdo, ganaste, pero de ti depende que la cena este lista cuando yo vuelva de casa de Harry…tranquilo-dijo viendo como iba a protestar-solo voy a dejar mis regalos y a disculparme por no asistir, de acuerdo…bien -dijo viendo como el rubio asentía con una sonrisa en la cara-me voy a cambiar-dijo dándole un beso-eso si, vístete formal-viéndolo con una sonrisa picara en la cara y dirigiéndose a la habitación para vestirse.

15 MINUTOS DESPUÉS.

Hermione salía de la habitación con un vestido plateado un centímetro por debajo de las rodillas y con un pequeño escote adelante.

-Draco ¿Dónde estas cariño?-pregunto mientras se ponía los zapatos de tacón color negro.

-EN LA COCINA-grito el oji gris, que se encontraba con una libreta y pluma en la mano revisando la alacena, viendo que necesitaba para la cena que prepararía para esta noche.

-bien Draco ya me voy-dijo Hermione entrando y acomodándose la gabardina negra ya que afuera se veía muy frio y mas nevando-ven dame un beso-le dijo viendo lo embobado que había quedado después de verla, con ese vestido que estaba seguro le arrancaría no mas terminado el postre, aunque estaba mas que seguro que ni a eso llegarían.

-te ves…preciosa-dijo dándole un beso apasionado, mas apasionado de lo normal.

-gracias-le respondió separándose un poco sintiendo la inmensa pasión con la que la beso su novio y sabiendo que durando un poco mas y se le olvidaría hasta el nombre, como cada vez que hacia el amor con Draco-bueno me voy-dándole un corto beso en la boca para después dirigirse al árbol de navidad y coger los regalos de sus amigos y demás personas.

Apenas puso un pie fuera del apartamento, sintió una fuerte oleada de viento, ese día si que estaba frio.

Camino hasta un callejón para poder desaparecerse, era en esos momentos en los que deseaba no tener ese maldito hechizo que prohíbe desaparecerse dentro de la casa.

Tuvo esa sensación de ser jalado por un gancho del ombligo y después toco tierra firme. Frente a ella se encontraba una acogedora casa, con muchos adornos y luces navideñas, y que tenía en la puerta una insignia que decía "FAMILIA POTTER".

Toco suevamente a la puerta y una agitada pelirroja le abrió.

-Herms…mmm…llegaste un poco temprano pero bueno no importa…FELIZ NAVIDAD-grito mientras la abrazaba pero separándose al instante-y donde esta el hurón desteñido-dijo arrugando el entrecejo y saliendo un poco de la casa.

-DRACO y no vino, mira Ginny, lo que pasa es que él todavía no se ambienta a nosotros, bueno a Harry y Ron específicamente así que decidí bueno decidimos no venir este año a la cena, yo…solo vine a dejar mis regalos y desearles feliz navidad.

-oh Herms…-comento triste la pelirroja-esta bien te entiendo, pero promete que si vendrás mañana.

-lo prometo-dijo levantando la mano de derecha y con una sonrisa-y ahora, ¿puedo pasar a saludar a Harry?

-claro, claro pasa amiga-dijo abriendo paso-deja y te ayudo con eso-viendo los regalos que traía la castaña en las manos.

-Mione que dicha que llegas-dijo Harry abrazándola efusivamente.

-lo siento Harry pero no vengo para quedarme.

-¿Cómo?-dijo Harry un poco confundido.

-si, mira que Ginny te lo explique porque no tengo mucho tiempo, pero mañana si vengo.

-mmm…de acuerdo-dijo todavía con cara de confusión.

-bien, me saludas a todos de mi parte por favor-pidió.

-claro Herms.

-bien…este…Harry ¿me prestas la chimenea?-pregunto un poco dudosa.

-eso no tienes ni que preguntarlo-respondió el morocho-toma los polvos flu-ofreciendole un bote lleno.

-gracias Harry-dijo tomando un poco y abrazándolo-nos vemos mañana Ginny-grito, recibiendo como respuesta un ADIÓS HERMIONE-bien me voy… ¡Feliz Navidad!-dijo sonriéndole a su amigo y entrando a la chimenea.


Una vez que Hermione se fue, Draco se puso a preparar la cena, él era un gran cocinero, preparo la comida favorita de su novia, langosta en salsa marinada y de postre pie de limon.

Había pasado media hora desde que Hermione se había ido, por lo que se fue a vestir es capaz que ella llegaba y el todo fachoso.

Se puso un traje muggle, sabia lo que le gustaba a Hermione verlo así vestido, tan formal. Traje negro, camisa blanca y corbata verde, para que combinara con el vestido de ella, zapatos de vestir negros, bien limpiecitos.

Una vez vestido se dirigió al baño, agarro un poco de fijador para el pelo y se peino.

Después se dirigió a la mesa y puso unas velas en el centro, saco el vino del refrigerador y lo puso también en la mesa, saco los platos y los acomodo.

-Veamos que me falta-repasaba en voz alta-el vino…ya, las velas…ya, oh cierto e hizo aparecer unas rosas blancas, las favoritas de su gatita, ese era su apodo.

En ese momento Hermione apareció por la chimenea.

-DRACO-lo llamo mientras dejaba la gabardina en el sillón-DRACO-lo volvió a llamar, mientras caminaba hacia la cocina.

-aquí estoy-susurro Draco mientras la abrazaba por detrás y le besaba el cuello

-Draco-brinco Hermione-casi me matas de un susto-volviéndose, para quedar de frente, muy cerca.

-lo siento-dijo con una sonrisa mostrando sus perfectos dientes y pasándole la rosa blanca por la cara, primero la frente, luego la nariz y finalmente los labios, esto hizo que Hermione cerrara los ojos y disfrutara de la caricia-te amo-dijo Dracorosando sus labios con los de ella y cerrando los ojos también para profundizar mas el beso.

Hermione tuvo la sensación de que ese fue un beso especial, Draco siempre fue un gran experto en ese ámbito, y siempre la hacia subir al cielo, pero este beso, fue diferente, con mas amor del que se tenían.

-yo también te amo-le pudo responder una vez que se separaron por la falta de aire y aun con los ojos cerrados.

Draco empezó un camino de besos desde la mandíbula, pasando por la oreja parte sensible de Hermione, hasta llegar al cuello, donde se entretuvo unos segundos.

-bien-dijo separándose, ya que si seguía estaba más que seguro de que no llegaría ni a sentarse para degustar de la cena-vamos a cenar-la condujo de la mano hasta la mesa, donde saco la silla como todo buen caballero para después dirigirse a la cocina por la cena.

Hermione estaba maravillada, la mesa, alumbrada únicamente por dos velas rojas y pétalos de rosa blancos esparcido por la mesa.

Una vez servido, se sentó frente a ella y empezaron a comer, en silencio, no había necesidad de palabras ya que con solo las miradas que se daban, se daban a entender el gran amor que sentían.

-esto esta delicioso-hablo después de uno minutos Hermione.

-gracias gatita-respondió, haciendo que la castaña se sonrojara levemente.

Una vez terminada la cena, siguió el postre, un delicioso pie de limón.

-Draco podrías dejar de verme, sabes que me pones nerviosa-hablo Hermione un poco sonrojada por la mirada que le mandaba Draco desde el otro extremo de la pequeña mesa.

-es que eres hermosa-dijo poniéndose de pie y acercándose a ella-Hermione…mi amor…-dijo ahora con un tono mas serio y con una pizca de nerviosismo-tu sabes que te amo, que gracias a ti he vivido los mejores años de mi vida, porque si, estos dos años juntos me has enseñado muchas cosas pero la principal, es que me enseñaste a amar, gracias a ti conocí el amor, aprendí a amar-hizo una pausa mientras se arrodillaba frente a ella y sacaba una pequeña cajita del bolsillo-Hermione..Gatita… ¿quieres casarte conmigo?-abriendo la cajita y dejando a la vista un anillo de plata con un gran diamante.

Hermione se encontraba en shock, jamás se imagino que Draco le fuera a proponer matrimonio tan pronto, lagrimas de felicidad caían por su rostro.

-si-dijo con voz chillona por la emoción y las lagrimas-si me quiero casar contigo-y lo beso con tanto amor, felicidad y talvez un poco de fuerza, lo que provoco que ambos cayeran al piso.

-me haces la mujer mas feliz del mundo…te amo tanto mi amor.

-yo también te amo-fue todo lo que dijo Draco, para después fundirse en beso, que poco a poco fue provocando que la ropa estorbara.

Después de unos minutos, se encontraban solo en ropa interior que no duro mucho tiempo puesta tampoco.

Cayó rendido en su pecho con pequeñas gotitas de sudor en la frente, pero con una gran sonrisa y los ojos brillando de felicidad.

-¿Hermione?

-si Draco

-¡Feliz Navidad!-dijo viendo queel reloj que colgaba de la pared, marcaba las 12 en punto, lo único que recibió como respuesta fue un feliz navidadcon voz dormida por parte de ella, se levanto con ella en brazos y se encamino al cuarto.

Definitivamente esta navidad seria inolvidable, y talvez para la próxima navidad, no sea su novia, sino su esposa.

Con una sonrisa en el rostro la abrazo por la cintura y cayo en brazos de Morfeo.

…FIN…