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Historia 44658 — capítulo 1
Tu piel lleva las grietas del suelo del desierto.
El dolor se devela en cada marca.
Recuerdas al amor...
Quizás como a la luz de una luciérnaga apagándose en la noche...
En un verano distante.
Tu cuerpo es como aquellas rocas de la orilla,
desgastadas por el golpe constante de las olas...
de un mar que siempre vuelve...
Y te lastima.
Tus ojos no atesoran,
el naranja intenso de un ocaso...
Que inspira poemas y conmueve,
esperando por el reino plateado de la luna.
Mas aquí traigo mis manos de algodón...
para ofrendarlas a tu piedra,
como un dulce sacrificio.
Y voverla terciopelo en cada roce...
Para sanarte.