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Historia 44673 — capítulo 8
A partir de ese día Tom y Hemily formaron sus nuevas vidas en ese lugar: Hemily hizo muchos amigos que le enseñaron a sobrevivir como una Mayhir (nombre de la tribu). Por otro lado, Tom dejó de prestar atención al nuevo mundo que los rodeaba y prefirió mirar durante horas los ojos de una chica de pelo oscuro y piel tan pálida como la nieve. Mirar esos ojos verdes era como ver las estrellas más brillantes y cercanas.
Los días pasaban rápido, y Tom solo prestaba atención a la muchacha de ojos verdes. a pesar de esos hermosos y desloumbrantes ojos, la chca tenía otras cualidades que le llamaban la atención a Tom: su cabello era negro y brillante, tan brillante que parecía suave. Sus labios tenían un color rosado muy delicado y su piel palida como la nieve hacía que Tom se quedara mudo al verla.
- Tom, ¿te sientes bien? - preguntaba Hemily preocupada por la ausencia de su hermano.
- ¿Eh? ¿yo? Bien -
- ¿Cómo estas? -
- Verde - Tom no tenía idea de lo que decía, ni siquiera le importaba, solo miraba esos ojos verdes.
- ¿Te gusta Laila? -
Tom se sobresaltó, no sabía como se llamaba, hace días que la miraba caminar por los pasillos del palacio y nunca había iniciado una conversación.
- No te preocupes te averiguare todo lo básico de ella - era su especialidad.
Al día siguiente Tom encontró una carta de su hermana que decía:
Laila Mandruvick: vive en el castillo con su madre, tiene tu misma edad y le gusta el chocolate.
Puedes conquistarla solo que hay un pequeño gran problema… hay otro chico, no grande. También le gusta Laila, esta todo el tiempo intentando impresionarla con sus saltos mortales y todo eso… pero no te envié esta carta para saber de un futuro enemigo mortal sino para que sepas de tu nueva novia.
Nos vemos en el almuerzo.
Cuando Tom llegó al patio donde se comía vio a Hemily sentada en la punta de un tronco largo. Rápidamente fue y se sentó a su lado.
- ¿Tienes mas información? - le pregunto Tom disimuladamente.
- Claro, la mas importante de todas - una vez que dijo eso se levantó para buscar mas carne, dejando a la vista de Tom la muchacha de los ojos verdes.
- Hola - dijo la chica cuando lo vio.
- Hola - dijo Tom sonrojado.
- Tu hermana me habló mucho de ti -
- ¿Ah sí? No creas lo que dice jeje -
- Dijo que eras gracioso -
- Bueeeeno no soy un payaso pero… -
- jajaja veo que tenía razón -
Tom se sentía tan nervioso que se reía cada dos segundos y de vez en cuando se estiraba la remera.
- Voy a caminar un rato, ¿quieres venir? - dijo Laila.
- ¿Yo? - preguntó Tom asombrado.
- Claro quien mas torpe - dijo Hemily escondida en un arbusto de atrás.
- Seguro - respondió Tom de un salto.
- Bien vamos -
- Háblame de ti -
- mmmm… Vivía con mi madre y mi padre en una linda casa hasta que vino la guerra. Papa murió y mama y yo nos refugiamos aquí -Laila lanzo un suspiro.
**- Lo…lo siento, no quería revivirte la angustia. Yo solo… perdón -**Tom bajo la cabeza, no quería ver los ojos tristes de Laila.
- No te preocupes, siempre pienso en esto. Ya estoy acostumbrada- le sonrió pacíficamente - ahora háblame de ti -
- Bueno no hay mucho que contar, es una historia muy aburrida. Te podrías dormir inesperadamente - dijo Tom sonriendo.
Laila rió.
Con el tiempo siguieron saliendo (como amigos). Laila se sentía menos triste con Tom a su lado, se sentía segura. Cada vez pasaba menos tiempo pensando en su pasado, ya que solo podía pensar en lo mucho que divirtió durante el día.
Durante las noches Tom se preguntaba como decirle lo que sentía por ella. Lo que no sabía era que Laila sentía lo mismo por el.
Se entendían tan bien que se empezaban a gustar y cada vez que querían expresarse se preguntaban lo mismo: ¿ me querrá seguir hablando?…