Tituladas 16.2% · 32,298 de 199,415 descubiertas
Rescatado 61.5% · 57,949 de 94,296 páginas identificadas · 57,939/58,568 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 44834 · de

Historia 44834 — capítulo 1

Amaia tomó su enorme bolso, y bajó. Era una chica morena, con el cabello castaño oscuro por la cintura, llevaba una falda hindú color lila y una blusa blanca. Volvió la mirada hacia el reluciente auto rojo que acababa de abandonar y agitó la mano, saludando así a Idoia - su amiga -y al padre de ella.

Los ojos se le cerraban de cansancio. Regresaba a su casa luego de una fiesta de pijamas. Se habían divertido como nunca y habían hecho miles de cosas, desde jugar a la clásica guerra de almohadas, hasta bailar bajo una pequeña bola de espejos colgada en el techo de la habitación en la que "dormían". Pero la acción de "dormir", no se encontraba justamente entre esos miles de cosas.

Sin pensarlo, automáticamente, comenzó a caminar hacia su casa.

Ya había doblado la esquina, se encontraba en la vereda de la casa lindante a la suya, cuando lo vio.

El perro de su vecino se dirigía hacia ella. Ese perro le encantaba, ya que se parecía a lo que ella imaginaba como el animal en el que Sirius Black se convertía. Sonrió y se acercó a acariciarlo, lo que hacía habitualmente, ya que les llevaba las sobras de la comida a ese y los demás perros que andaban por la calle, porque el dueño - el vecino - no se hacía cargo de ellos.

Le agradaba recorrer su suave pelaje con la palma de la mano antes de dejarlos ir.

Observó cómo el can recorría la poca distancia que los separaba, pero su forma de hacerlo no era normal.

Parecía furioso, tanto como en las películas, y lucía desnutrido, como si nadie lo hubiera alimentado el último mes. Arremetió contra ella, sorpresivamente para Amaia, y hundió sus dientes en la falda lila, causando un redondo agujero en ella.

Amaia se apartó rápidamente, asustada y extrañada de que el perro se comportara así, pero los otros perros de la calle se habían acercado, y ahora no era uno, sino cinco perros de diferentes tamaños y colores que la rodeaban y ladraban en torno a ella.

Buscó con la mirada desesperadamente a alguien que pudiera ayudarla, pero no había nadie en la calle, y parecía que el vecino no se había dado cuenta de lo que ocurría.

Paralizada, la morena intentó concentrarse en sólo dos cosas, las más importantes para ella en ese momento, la primera era no tener miedo o por lo menos en todo caso no demostrarlo, porque había oído que los perros olían el miedo y eso causaba que mordieran a la persona en cuestión , y la segunda y última, avanzar hacia su casa, donde estaría a salvo.

Los perros arremetían contra ella, casi impidiéndole avanzar, cuando sintió un ladrido aún más fuerte que los otros, y un lacerante dolor en la pierna derecha.

Fue un perro. Una mordida. Una falda atravesada por los afilados dientes de un furioso perro siberiano. Una herida. Un grito ahogado por el susto y un dolor. Un hilo de sangre goteando por una pierna. Un minuto.

Sólo en un minuto, pero ese minuto, ese insignificante minuto en toda una vida, era muy importante.

Amaia se desplomó en el suelo, incapaz de sostenerse con su pierna herida, y antes de desmayarse sintió un aroma conocido. Su madreacudía en su ayuda, aunque eso sólo evitaría que los perros la destrozaran, porque su vida ya estaba arruinada.

Todo había pasado en un minuto, sólo un minuto, pero Amaia ya no podría vivir igual que antes.

Si, si, si, esto es muy exagerado, lo sé :B; No me interesa, a mi me gusta cómo me quedó xD

Les cuento de dónde salió esto: Resulta que anteayer me mordió un perro xD No era un siberiano, era un perro feo de la calle ññ, el perro de mi vecino x).

No se preocupen, me mordió apenas, y ni me duele :B; pero me inspiré anoche, y en la cama, escribí esto.

Espero que les haya gustado n.n.

Tienen todo el derecho de tirarme tomates y de decirme que soy una loca sin remedio - y lo acepto - pero todo eso, deben hacerlo en el salón de "Comentarios" x).

Nos veremos pronto.

Cecilia -