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Historia 44907 — capítulo 4
Punto de vista:señor Gibbs*
Nunca había visto a Jack tan alterado,y eso que lo había visto verdaderamente insoportable,pero nunca como en aquel momento.
No dejaba de decir "¿cómo la he perdido de vista?,¡si estaba a mi lado!,estas mujeres,mira como son de niñas,¿qué esperar de las mujeres maduras?Las dejan un momento solas y se pierden." y maldecía todo aquello que le venía a la boca y se olvidaba de su mente...aquella noche salieron de su boca las más terribles blasfemias,y yo ,no dejaba de hacerme cruces tratando de que la mala suerte no se nos echara encima.
Supe enseguida que mi capitán tenía algo en mente con aquella criatura que Dios nos había puesto de por medio.O eso o se había pasado con el ron.
Corríamos por las calles apestosas de Tortuga ,llenas de vagabundos,sin apenas iluminación.
Nunca nos habíamos adentrado más allá de la taberna del puerto,donde parecía estar la población al completo,y las calles se me antojaban siniestras.
Las calles estaban empredradas y no se oía ni un ruido,fuimos adentrandonos,tal vez llegaríamos a la plaza si seguiamos peinando las calles.
Jack se paró en seco y yo me estampé contra él.
Al final de la calle ,apenas iluminada encontramos un bulto.
Llegamos hasta él y nos quedamos helados:la joven polizón se hallaba inconsciente y con la espalda en sangre,tirada de cualquier manera,y de la boca se le escapaba un hilillo de sangre.
-Algún borracho se habrá ensañado con ella-comenté asustado.
Jack se acercó y le tomó el pulso.
-Volvamos a la Perla-dijo quedamente.
La cogió con dificultad,pues como ya he comentado,había bebido sus buenas 10 jarras de ron y se la echó al hombro evitando tocar su espalda.
Lo cual me recordó que habíamos llegado a Tortuga con intención de venderla.
-¿Qué te ha echo cambiar de opinión,capitán?
solo dijo cuatro palabras ,y me dejó en las mismas.
-Ella es el camino.