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Historia 44908 — capítulo 3
[N/A: Una pequeña recomendación, coloquen de fondo la canción "Gomenasai", de Tatu, mientras leen este capítulo. La letra tiene sentido, si la aplican a la situación, pero lo digo más por el ritmo; si la escuchas mientras lees, le da un ambiente más melancólico. Bien, los dejo… ;)]
¿Qué rayos pasó? Pensé que todo estaba bien. Pensé que no le importaba. Me había dicho que no era la gran cosa, que me ayudaría a superarlo, que podía contar con él… ¿Qué salió mal?
Suspiro. Me doy la vuelta y empiezo a caminar, lentamente, con algún rumbo desconocido (hasta para mí), lejos de allí. Lejos del lugar donde Albus uso, por primera vez, la palabra "psicópata" como un insulto… No. No creo que fuera insultante… despectivo, tal vez, pero no insultante.
Ay, Albus, no recuerdo haberte visto tan enojado antes… No quiero saber cómo te pondrías si te enteraras de la verdad…
Suspiro nuevamente. De repente, empiezan a pesarme los brazos y, la verdad, no me sorprende: llevo dos horas cargando estos libros ¿dos? Sí, dos, según el reloj de Jena D'noir, a quien pregunto por la hora… *Dos horas. ¡Wow, camino más lento de lo que pensé!*Siento pesados los brazos, nuevamente. Saco mi varita y, con una agitada, los envío a mi habitación. A su debido tiempo iré tras ellos.
¿Por qué? ¿Por qué, entre todas las personas, tenía que ser, precisamente, él…?
Meto las manos, vacías ya, en los bolsillos de mi pantalón y sigo vagando por entre los corredores del viejo castillo…Está todo muy silencioso. No escucho la suave melodía que escuché hace dos semanas en los terrenos. Ya todos deben estar cenando. Yo no voy. No tengo hambre. De hecho, casi nunca tengo hambre y solo como por costumbre… Aunque, debo admitir (no sin cierta vergüenza), que últimamente también lo hago por el placer de ver a Albus comiendo… Sus mejillas se sonrojan cuando toma algo dulce y siempre se llena la cara con migajas de pan… Sonrío, mientras recuerdo la expresión que pone Albus cada vez que lo limpio. Son detalles estúpidos e insignificantes en los que nadie se fija… Nadie, excepto yo.
Sin darme cuenta, ya estoy en el vestíbulo de la entrada, ante las grandes puertas de roble. Miro la luna por una ventana.
Me dan ganas de salir y lo hago, voy a la cabaña de Hagrid. Afuera hace más frío del que pensé. Encojo los hombros y me acomodo la bufanda, para conseguir calor y sigo caminando. Llego a la vieja cabaña, está cerrada, Hagrid debe estar cenando o en algún otro lado. Saco un pañuelo, que tiene grabadas las letras L.M. (herencia de mi abuelo) y lo dejo caer, delicadamente, sobre la pequeña escalerita que separa el hogar del gigante del pasto. Me siento sobre él. Miro en dirección al Bosque Prohibido.
Me dan ganas de adentrarme en la espesura de los árboles y no regresar hasta mañana, pero no lo hago: mi nivel de locura no alcanza tanto. "Vamos, no seas aguafiestas. ¡Será divertido!" Sí, seguramente eso diría Albus y dibujaría en su rostro aquella sonrisa, a la vez pícara e inocente, que no sabe que adoro…
Suspiro. Albus… ¿Me volverá a hablar? Tiene que hacerlo, respondo mecánicamente sin detenerme a pensar cuáles son mis probabilidades.
-¡Tiene que hacerlo! -digo en voz alta (¿hablando con nadie?) Mi voz suena ronca, francamente no me extraña… Llevo, al menos, dos horas y media vagando desde que consulté la hora con Jena. Esta vez mi respuesta suena como una exigencia… No. Una exigencia tendría fuerza. Es más… como un ruego. Unruego sabrá-Merlín-a-quién, para que me perdone. No quería meterme con Rose, Al sabe que, después de él, ella es la persona de su familia con quien mejor me llevo.
¿No puede, simplemente, darse cuenta de que lo hago por molestarlo? ¿Qué otro motivo podría tener, sino ver esa carita (que, a mí, se me antoja sexy) que pone cuando se enoja? Maldición. ¿Por qué tiene que hacerme las cosas tan complicadas?
-Albus… Albus… Albus… -me deleito diciendo su nombre en voz alta e imaginando su rostro…
Sus enormes ojos verdes, su perfecta tez blanca… Albus, Albus, Albus… Lo tierno que se ve cuando se limpia los lentes y lo sexy que luce sin ellos*… Albus…* Con la camiseta pegada al pecho*… Albus…*Sudado, corriendo hacia mí… Albus…
Ô_ÔWTF?*
¿Qué es esto? ...¡Por Merlín! ¡Es la primera vez que "esto"** sucede afuera de mi habitación!
Maldito Albus, te odio. ¬¬
No puedo controlar las carcajadas que mis propios pensamientos me producen y entro en un estado de éxtasis tal que empiezo a considerar seriamente el empezar a gritar a los cuatro vientos "¡Albus Severus Potter, te amo!" Pero, por suerte, mi nivel de locura no alcanza tanto. Eso, por su puesto, dejando de lado la dignidad Malfoy
Ay, Albus…
Suspiro. Miro a la luna: ya no está, hay nubes en su lugar. Sonrío y me levanto. Suficiente merodeo por hoy.
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Se abre la puerta y detrás la figura de un muchacho rubio se dibuja, sin hacer el más mínimo ruido. La cierra y, con un Lumosde su varita, logra llegar a la cama correcta. Ni siquiera se cambia, a penas se tumba, cae dormido. No pudo ver que, en la cama de al lado un chico esperaba su regreso. Tampoco supo, ni se enteró jamás, de que Albus, al no notar su presencia en la cena, había regresado temprano a la Sala Común de Slytherin. Ni sabía, que ese mismo muchacho había estado todo ese tiempo esperando, con sus enormes ojos verdes abiertos, fijos en el techo de la habitación, a que Scorpius regresara. Ni mucho menos sospechó, cuando despertó al día siguiente con el pijama puesto, que había sido Albus quien lo había desvestido y arropado [N/A: Pero, ¿a quién le importa la arropada? Concentrémonos en lo importante: ¡La desnudada! *-*xD] sin que él (Scorpius), lo supiera…
*Lo siento, no pude encontrar una expresión en español que describiera esa sensación… y "What the fuck?" se ajusta perfectamente. Uñ_ñ
** No soy tan pervertida, como para mencionarlo. ><xDD… Ay, sean un poquito malpensados y utilicen su imaginación. n_nxDestá bien, lo diré… al ir imaginando a Albus de aquellas formas que él considera sexys… pues, lógicamente, se le paró. ><xD D