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Historia 45344 — capítulo 2
Sé que no me amas, lo sé. Lo veo en tu mirada gris. Tu mirada gris. El gris es mi color favorito ¿sabes? Este color siempre representa tristeza, soledad, quizá me quede bien, estoy triste, porque tu mirada no me pertenece, estoy sola, porque aunque estoy todo el tiempo contigo, disfruto contigo, te masajeo, te acaricio, te apoyas en mi, nos reímos juntos, aunque estoy siempre contigo, me faltas, estoy lejos de ti, no eres mío, yo no soy tuya. Te necesito, Draco, pero no es una necesidad erótica, ni una necesidad física, no, es una necesidad imposible de explicar, una necesidad que va más allá de lo abstracto y lo concreto, va más allá del entendimiento del hombre, va mas allá de todos, es una necesidad mágica.¡OH, Draco! He sido una bruja desde que nací pero sólo conozco la magia desde aquel día en el que el Sombrero Seleccionador dijo "¡Slytherin!" y entonces supe que estaría siempre contigo, TU Y YO. Tu y Yo, tres palabras, cinco letras, tres sílabas. Cinco letras, tres sílabas, como Te amo, que increíble coincidencia, perfecta casualidad. Tú y Yo, Draco. No Pansy y Draco, sino, TU Y YO, Draco Malfoy y Pansy Parkinson, suena perfecto. Una pareja ideal. Mi mundo seria ideal si estuviera contigo, Draco. ¿Recuerdas aquella noche, el 15 de marzo del año pasado, a las 19:47, en el pasillo rumbo a las mazmorras, el día de nuestro primer beso?, OH, Draco, qué bien me sentí, creí en los sueños, creí en un tipo de magia que nunca imaginé que existiría, una magia tan brillante y hermosa como tus esplendidos ojos grises.
Draco, te amo, no quiero ser melosa, no quiero ser molesta, sólo quiero que lo sepas, quiero gritártelo, miles y miles de veces, gritártelo tan fuerte que se me acabe la voz. Porque seria lo primero que Pansy Parkinson diría, aunque haya hablado miles de veces antes.
Pero sé que contigo no tengo oportunidad, hemos empezado como amigos y así terminaremos, ese beso fue producto de un delirio, de un error, de un error mío. Muchos me dicen que soy una cualquiera, quizá lo sea, pero tengo mis razones, eres mucho para mi, Draco, y solo me miras, no me ves, me oyes, no me escuchas, no represento nada para ti. Y no lo puedo soportar. Busco en los otros lo que tú puedes darme, pero ellos no lo tienen, puedo hacer que alguien caiga a mis pies, pero me dije que no lo haría contigo. Usaría a todo Hogwarts, pero no a ti, tú te enamorarías de mi, no de "Pansy Parkinson" sino de mí, de la prisionera de Pansy Parkinson. Sabría que tú serias capaz de rescatarme. Y ese fue mi error, tuve esperanzas, esperanzas que se convirtieron en ilusiones e ilusiones que se convirtieron en utopías y utopías que se convirtieron en recuerdos. Recuerdos que me parten el corazón.
La noche del 15 de marzo me tomé el atrevimiento de tener esperanzas otra vez, desplegué mis encantos contigo y mis esperanzas no se convirtieron en ilusiones, se convirtieron en un beso, en el primer beso contigo y el primer beso que sentí como un beso y no como un choque estrepitoso de dos pares de labios. Un beso único. Único porque fue perfecto, pero también porque no se volvería a repetir, del 15 de marzo, sólo recuerdo aquellos 30 segundos, ni siquiera me acuerdo de que hicimos después. 30 perfectos segundos que duraron una vida y que seguirán en mí, viniendo en forma de recuerdo cada vez que vea tus brillantes ojos grises.