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Historia 45353 — capítulo 10
Aclaración:no voy a mencionar quien es el personaje actuado.Que cada lector imagine a su gusto,y así pueda crear su propia historia dentro de la mía.
Fabrizio protagonizaba todas las noches su unipersonal en uno de los teatros más importantes de la ciudad.
Amaba a su personaje,y había tratado dentro de sus posibilidades de ataviarse con la estética adecuada a él,y de representar su esencia lo mejor posible.
No se trataba de que la sala no se llenara en cada función.Afortunadamente los espectadores concurrían a descubrir que nueva faceta,le había dado a aquel ícono,el famoso director Ricardo Saenz.
El problema radicaba en ciertas críticas,acertadas,en cuanto a que aquel personaje era evocado sin demasiada pasión.
Que el actor Fabrizio Mancinni no lograba hacer estremecer.Que si bien técnicamente su labor era perfecta,no lograba adentrarse en las emociones del público.
Nadie mejor que el propio Fabrizio para saber tan indiscutible verdad.Y nadie tan apesadumbrado por ello.
Le faltaba cierto fuego interior que nadie hubiera podido transmitir,aún en la clase más perfecta de arte dramático.Una chispa interna y movilizante.Algo o alguien que lo inspirara.
Tenía una novia perfecta y preciosa como joya.Laura era una maravilla,desde su larguísimo cabello color miel,y su sonrisa cinematográfica,hasta su porte de modelo refinada.
Pero no era ella la causa de los desvelos de Fabrizio,sino Lucía,Lucy,para todos,la esposa de Ricardo.
La veía cada día,y el día que por alguna razón no acompañaba a su marido al teatro,se decepionaba por completo,sin que los besos apasionados de Laura lograran sacarlo de su frialdad.
Para colmo sabía que en el matrimonio de su director,ya no quedaba demasiada magia por explorar,dibujada en cierto aburrimiento cortés percibido en las actitudes de una siempre elevada Lucy.
Fabrizio ansiaba algún contacto con sus palabras cada noche,y bastaba uno que otro saludo cordial y un sincero deseo de buen desempeño,para que su personaje recobrara la llama sagrada.Llama que se apagaba al otro día si su dama especial decidía no aparecer.
Una noche,después de una débil función,una noche rara,una noche sin Laura y sin Ricardo,Fabrizio se dirigió a cenar al restaurante en el cual usualmente comía.
Lucy,tan sola como él,degustaba un plato con una copa de buen vino,sin siquiera haberse dado cuenta de que él la observaba.
Fabrizio esperó que sus ojos lo hallaran,y la saludó con la mano.
Lucy sonrió,tan cordial como siempre,y quizás menos lejana que en otras ocasiones,mientras lo invitaba a sentarse a su mesa.
Fabrizio concurrió de inmediato al llamado bendito,y se sorprendió ante el silencio de ella,que continuaba comiendo,tan ensimismada como siempre.
-Dime que piensas de nuestro amigo.Me sale algo débil.-le dijo pra hacerla volver a tierra firme.
Lucy lo miró fijamente,haciendo que él notara la belleza de sus ojos enmarcados por larguísimas pestañas.
-Él es pasión.Tiene un ardor interno.Ama y vive con intensidad.Es imperfecto y sublime a la vez.Reconozco que te sea difícil,pero te diré en verdad que me impresionas cuando te vistes con su ropa.Si tan solo pudieras...-dijo Lucy interrumpida por Fabrizio.
-Darle más drama,más pasión.No hay pasión en mi cotidianeidad y no puedo inventarla.
-Entiendo-pronunció Lucy,recordando su gastado matrimonio.¿Y esa belleza que te acompaña,no puede sacar tu fuerza?-continuó mientras bebía de su copa de una manera tal,que Fabrizio sintió una incomodidad repentina.
-Es obvio que no.Pobre y hermosa Laura.Demasiado perfecta,como todo en mi vida,en la cual parece no haber espacio para lo visceral.-se lamentó Fabrizio a la par que recibía su cena,sin demasiado apetito,intimidado por el raro resplandor de Lucy.
-Me encantas.-le soltó él, olvidándose del su marido,de su novia,del recato,y del hecho de ser correcto;solo se lo dijo.
Lucy sonrió sin enojarse.
-Tu también me encantas,no es una novedad.Sé que te alegras al verme,y yo me alegro cuando te veo actuar.Solo que hace rato aprendí la diferencia entre lo que se quiere y lo que se debe.
-En cuanto a la vida tienes razón.Ambos estamos en sendas opuestas.Pero en lo que dura una noche...¿quién podría limitarnos?.
-Una noche...-murmuró Lucy-La intensa brevedad y luego la despedida.Que texto tan interesante para representar.Quieres que sea tu actríz por una noche,-dijo sonriendo de una manera que hizo estremecer a Fabrizio.
-Algo así,y te juro que si lo que me he imaginado es tan cierto como creo que es...mi personaje estará a la altura de la gloria.
-Me estás sobrevaluando...-dijo Lucy hablando más bajo aún en una seducción creciente.
-No lo creo-agregó Fabrizio acariciándole suavemente la mano en la que reposaba su anillo de bodas.
Se diluyó la noche.
De sábanas,de seda,de muchos versos en oídos ansiosos,de besos reprimidos y liberados,de una cuenta regresiva que anunciaba el final de algo bello.
Primera,única y última noche.
Majestuoso,corporal,creador de sensaciones del espíritu,maestro de actores.
Así fueron las renovadas líneas de la crítica,colmadas de elogios a un renacido Fabrizio.
Y luego,en cada presentación,mientras el aplauso del público le llenaba el alma,miraba a Lucy sentada en la primera fila,y la enfocaba con sus ojos húmedos de emoción,haciéndole saber,sin decir una sola palabra,que cada nuevo desafío era para ella;que su pasión siempre le pertenecería,y que era la dueña absoluta de su agradecimiento,aunque jamás pudiera tenerla como aquella noche.