Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 45353 · de

Historia 45353 — capítulo 19

Javier había terminado de imprimir el último capítulo de su novela.Se hallaba exhausto,pero completamente felíz por su tarea concluída,al cabo de varios meses dedicado a ella como una verdadera obsesión.

-¿Me permites leer el final?-le preguntó Federico,reparando en sus grandes ojeras,entendiendo a la vez aquella rara satisfacción de su mejor amigo.

-Léelo y opina con confianza-le dijo Javier tirando su cuerpo hacia atrás en la silla,y haciendo sonar sus dedos.

-Oye,desde aquí salen llamas...¿Cómo te has podido imaginar una mujer con estas tremendas características amatorias?-preguntó Federico visiblemente afectado por las palabras que habían ingresado a su mente.

-Ella es real.Miryam existe.Tiene vida-le aclaró Javier.Y no creas que me he vuelto loco.Esta dama es verdadera, y mañana,lunes siete de junio la veré.

Federico se sorprendió ante tamaña aseveración de su amigo.

-Te tenías bien guardado este asunto...Tienes una novia y aún no me la has presentado.¿Qué esperas para hacerlo?

Javier hizo una señal de negación con la cabeza,mientras servía para ambos dos copas de cerveza helada.

-No entiendes.Miryam ha trascendido mi novela.Es un personaje de mi autoría del cual me he enamorado,y hará exactamente lo que yo desee.Mañana la encontraré por primera vez en el museo,después de las dos de la tarde.Tú me cubrirás cuando tenga que abandonar el contingente de turistas.Tendrás que continuar guiándolos cuando yo tenga que seguirla.

Federico dirigió su mirada a Javier,como si estuviese realmente loco.

-Creo amigo que tus escritos te han afectado mucho.Si abandonas el contingente te echarán del museo.¡Cuida tu trabajo hombre!.Y ya deja de burlarte de mí.

-La dama del tatuaje de la rosa amarilla.Además de esa seña particular,la reconoceré por su acento,tan encantador y diferente de como hablamos aquí.

-Cállate ya Javier,y ven conmigo a realizar algo de deporte antes de que te quedes demente y petrificado junto a tu computadora,que te está enloqueciendo.

Javier sonrió como para darle el gusto a Federico,y dejó que aquel domingo transcurriera haciendo algo de football para liberar tensiones.

El lunes lo sorprendió impecablemente vestido,listo ya en su puesto de guía en el museo junto a su amigo,preparado para realizar su charla repetitiva y aprendida a la perfección,en cuanto a cada obra de arte o detalle histórico de aquel centro cultural.

Llevaba un bolso de cuero mediano colgado de su hombro,en el cual guardaba una de la copias de su novela.

Pasó así el mediodía y su calor.

-No ha venido tu dama...-le dijo Federico con tono de burla ,mientras doblaban por un pasillo,seguidos por un nuevo contingente de turistas.

De repente,una mujer hermosa,se unió raudamente al grupo de visitantes.

El reloj marcaba las dos.

Llevaba una blusa de gasa de color lila,sin mangas,por lo que sus brazos blancos quedaban al descubierto.

Allí en el izquierdo,muy cerca del hombro,descansaba el dibujo de un pimpollo de rosa amarilla.

-Aquí me cubres-dijo Javier yendo hacia ella como un desesperado,y tomándola de la mano para llevarla casi volando a través de los corredores de pisos lustrosos.

-No llames a seguridad,no te asustes,no soy un ladrón,no soy un secuestrador,no te haré daño.Solo permíteme hablar contigo.-le repetía una y otra vez como una secuencia perfecta de palabras.

La dama no se resistía.Por el contrario,solo se dejaba llevar sin inmutarse.

Así salieron fuera del museo.

Javier se detuvo al costado de la gran escalinata de la entrada,y allí por fin cesó la carrera.

Abrió su bolso de cuero,extrajo de allí la copia de su novela,y la depositó en las manos de aquella mujer.

-Toma,mírate.Aquí está el reflejo de tu vida.-Le dijo-Eres la viva materialización de mis deseos.El cuerpo de mi creación.Por favor...dime tu nombre-insistió casi suplicando.

-Me llamo Miryam-dijo ella haciendo que Javier casi se desmayara,embriagado por ese tono extranjero.

-Entiendo demasiado.Más de lo que cualquier ser humano podría imaginar.Son raras estas cuestiones de las conexiones espirituales.Pero existen...dijo entregándole a Javier un libro ya editado,con una bella portada y su nombre como autora.

EL GUÍA DEL MUSEO...

Decía el título con hermosas letras doradas.