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Historia 45461 — capítulo 1
Bueno, aquí estoy. Han pasado dos días desde que cathy murió. Su funeral fue ayer. Como cosa rara, no fui. No soportaría verla de nuevo, sabiendo que fui yo quien le causo el daño… el instituto…bueno, no es muy interesante, y me aburro, porque ya he pasado por estos cursos muchas veces. Prefiero pensar. Y escribir, pues una de mis facultades es la de escribir sin mirar.Y recordar. A propósito, algo raro paso anoche. Raro pero muy hermoso. Estaba escribiendo por Messenger, y la ventana de mi apartamento estaba abierta, a pesar de que hacia frio. Me molesta estar encerrado, y la luna estaba llena en un cielo sin estrellas ni nubes. Pare un momento, y comenze a mirarla. En ese momento, alguien, una chica, toco a la puerta.Me puse una camisa, y abri la puerta.
Supe que era una chica por el olor de su pelo, y el perfume que llevaba. Cuando abri la puerta, la chica me miro con una sonrisa, pero no dijo nada. No fue el típico silencio incomodo. Los ojos de esa chica…tratare de describirlos: cerca de la pupila eran de color negro muy intenso, que se mezclaba con un gris claro, que luego se volvia un de azul parecido al de un cristal, y luego azul muy claro. No me pude fijar en nada mas. No pude ni mirar su pelo, su pecho, sus piernas, su boca, nada. No es que no pudiera mover los ojos, es que simplemente, no quería. Era muy hermoso. En lo que si pude fijarme fue en que era mas baja que yo, porque tuve que bajar la cabeza, aunque calculo que debía de tener mi edad, mas o menos…
Ella no dijo nada, y solo nos miramos durante unos minutos. Luego sonrio, me señalo la puerta (entreabierta) de enfrente, volvió a sonreir, y se alejo. Cuando cerro la puerta, me di cuenta de que tenia cara de retrasado, y volvi a meterme en mi apartamento. Y cuando por fin logre analizar lo que acababa de pasar, me asuste. No por el hecho de que sus ojos fueran tan…bueno, ustedes entienden, aunque es algo en que pensar. No, fue porque no note su aroma, sino solo el perfume, y su champu. No note el olor característico de la piel humana, del sudor, de la boca. Y no me había dado cuenta. Tambaleante, me volvi a sentar. Me despedi de mis amigos, y mire al cielo. Y, oh sorpresa, la luna se había movido. No un poco, sino el equivalente a cuatro horas. ¿Que había sido…?
Creo que ya dije que escribo casi sin pensar. Probémoslo.
El señor Leet acaba de entrar a la clase. No es por eso por lo que hago esto. Lo hago porque una menuda figura, acompañada de un mas alta, acaba de entrar a la clase. Solo por el contexto, ya habran deducido quien es esa persona.
Si. Es la señorita cuyos ojos me detuvieron anoche. Ahora si la veo, y estoy…bueno, podría decirse que estoy escurriendo la baba. El pelo, de color plateado, no como de canas, sino de color metalico, le cae en cascada hasta la mitad de la espalda. Es palida, de color mármol, y como ya me dije, no muy alta. Y a su lado hay un chico, parece ser de mi altura, de pelo negro, ojos grises-azules, palido como el algodon, alto, y escuchen bien, de pelo AZUL. El tono es igual al mio. Al parecer no soy el único que se ha dado cuenta, porque mas de uno esta girando la cabeza, con los ojos como platos, comparándonos.
-…y denles la bienvenida a Evangeline Harker y a Elion Oston. Esperamos quetodos les den una gran bienvenida.
La chica se sonroja, y el chico ni se inmuta. Es obvio que no son parientes (habría que ser idiota), pero hay algo raro en ellos…en los dos.
De repente, Evangeline alza la vista, como buscando algo, con vana esperanza. Y cuando sus ojos pasan sobre mi, sus ojos se abren como un par de estrellas, y su sonrisa me deslumbra. Sin darme cuenta, me he sonrojado, aunque francamente no soy el único. En un radio de tres sillas a la redonda, todos los chicos se han sonrojado. Pero se que ella me esta mirando a mi. Simplemente lo se.
Y como si lo hubiera notado, el chico se vuelve y me mira.
Oh, dios mio. Si los ojos de ella son tan hermosos, los de el son…francamente…no se podría decir repulsivos, pero si repelen. Son negros, pero la luz arranca destellos de colores de ellos. Y me esta mirando con…¿odio? No me quedo parado, y le devuelvo la mirada, imprimiendo suficiente ira en ella para ocultar la curiosidad y la perplejidad. Tengo ira por montones. Después de todo, he matado a 4 personas, a las que amaba. Me odio lo suficiente.
La chica se sienta frente a mi. Elion se sienta a mi lado. Ya no me mira, pero parece complacido. Al lado de ella se sienta Fran, un chico que esta, literalmente, en un lago de baba. Se me ocurre una idea, y mientras el profesor Leet comienza con el tema de los franceses revolucionarios, arranco un pedazo de hoja, escribo en el papelito, y se lo pongo en el hombro.
-hola, Evangeline.
Por un segundo, ella retiene la nota. Luego se la vuelve a poner en el hombro.
-hola, Aidan. Te agradezco que estes aquí. Pensé que no te había gustado, y no serias mi amigo.
La respuesta me coje de sorpresa. ¿Cómo sabe mi nombre? ¿Cómo pudo pensar que no estaría aquí, si ni siquiera sabía donde estudiaba? ¿Cómo sabia que no me había gustado (mentira grande como una casa), o que no seria su amigo? Me apresuro y le contesto.
Nota: puedo escribir con las dos manos al tiempo, por lo que escribo esto y la nota al tiempo. Es una de mis habilidades de hechizero, de otra manera no podría llevar acabo ciertos hechizos…
-¿como sabes mi nombre, Evangeline? ¿y porque creiste que no seria tu amigo, que no lo soy aun, o que no me gustaste, cosa que no paso?
Solo tardo tres segundos en responder. Y la respuesta me choco un poco. En realidad, demasiado seria casi algo infimo. Mis dedos se apretaron hasta que el esfero revento. El había jurado que me dejaría solo si no volvia por allí. Que no me molestaría. Y yo no pude tener la culpa de esto.Manchado de tinta, con las vistas de Elion y Fran en mi, leo las palabras que harán que mi verdadero tormento comienze:
-me lo dijo tu hermano, con el cuerpo de Era en sus brazos.
Por un segundo, me quede paralizado. ¿Mi hermano? Por razónes que ya dije, me sorprendió de manera tan intensa que fuera el precisamente. Y además, ¿Cómo que con el cuerpo de Era en sus brazos? ¿Qué le había pasado? Y, además, no entendía que tenia que ver mi hermano con Evangeline. ¿Cómo la había conocido el, y ella como había sabido de su existencia? No era fácil seguirle la pista a un vampiro normal, que era el caso de mi hermano, y aun menos a uno tan raro como yo. Somos muy cuidadosos en cuanto a rastros, y no somos muy…bueno, no somos muy amigables.
El caso deferente a la regla era yo, por mis multiples (y desgraciados) contactos con los humanos. Y aun asi, no se podía saber, tan solo con esa informacion donde se encontraba el vampiro. Después de enterrar a Arno, me mude, no a otra ciudad sino a otro país. no aguantaba estar donde habían muerto mis dos personas amadas, y además, últimamente, las fiestas del piso de abajo no me habían dejado trabajar por las noches. No es que yo duerma, sino que adoro el silencio. Es tranquilo, es pacifico, no es molesto. Al contrario que la mayoría de mis compañeros de piso. Y me mude al decimosexto piso de un edificio casi deshabitado por esa razón.
Todo eso paso por mi mente en ese momento.
-¿de donde conoces a mi hermano?- escribi, apretando quizás demasiado el lápiz que acababa de sacar de mi bolsillo, y la punta salió volando cuando termine la interrogación.
Hice una bolita con el papel, y se lo lanze por encima del hombro, de manera que rebotara contra su mesa y callera en su regazo. Ella lo desenvolvió, y recorrió con su dedo la marca dejada por el lápiz, que había arrugado el papel. La note sonreir.
A mi lado, Elion estaba cada vez mas tenso, y me miraba con el ceño fruncido, y las manos en puños, mientras se limpiaba la tinta de la cara y el pecho de su blanca camisa con un pañuelo. Ni siquiera parpadeaba. Me pregunte si seria su novio. Su actitud no era presisamente de de un par de desconocidos que llegan el mismo dia a un nuevo colegio. Curiosamente, el pensamiento no me alegro mucho en realidad, porque mi humor ya estaba arrastrándose en el piso.
Haciendo el mismo gesto que había hecho yo al lanzar la notita, ella me lanzo de nuevo el papel. Sonreí. Esta chica, pasando por alto el hecho acontecido la noche anterior, estaba resultando fascinante. De repente se me ocurrió una idea.
Desenvolví el papelito, y mientras buscaba otro esfero en el bolsillo de mi chaqueta, lei:
-fui su victima. O casi.
No llegue a destrozar el nuevo esfero, pero un poco de la tela que separaba los dos compartimentos de mi bolsillo se desgarro, y mis manos se engarfiaron.
De repente, Elion, me cogió por los hombros. No trate de sacudirlo, porque su contacto fue el que me hizo volver a la realidad. No me miraba a mi, sin embargo. Miraba a Evangeline. No con rabia, sino con algo de exasperación, y había un toque de humor en sus repelentes y hermosos ojos. Lo mire por un momento, y luego me enderece, pues casi me había caído de la silla. Elion me solto, y se inclino sobre mi. Me susurro:
-Tenle…un poco de paciencia, Aidan.
Respire hondo, reprimiendo el impulso de interrogarlo. Que raro estaba resultando este dia.
Recogi el esfero del fondo de mi bolsillo, y escribi:
-entonces, ¿Por qué estas viva? ¿Y como que casi? Mi hermano no deja a sus victimas con vida.
A estas alturas, ya me parecía obvio que esta chica estaba mas bien informada sobre el mundo de las sombras y la noche, por lo que decidi prescindir de todo tipo de restricción.
Esta vez pose el papel con cuidado sobre su hombro.
Lo cogió, y lo leyó. En un abrir y cerrar de ojos,me lo devolvió.
Crei que nada mas que dijera ella lograría tocarme una fibra sensible. ¿Qué mas puede haber después de que te revelen que tu hermano demonio, con la vampira que tu rechazaste y de la que el estaba enamorado, no yo, en brazos, y que además juro olvidarte, te mande un mensaje por medio de una chica humana (veía su pulso y respiración, si era humana) que no olia a humana, por cierto, y que parecía mas una especie de ninfa?
Como de costumbre, casi pego un salto. Esto si no me lo esperaba.
-lo siento, no quería molestarte. Es que te necesito. Tu hermano te necesita, pero personalmente, necesito de ti.