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Historia 46115 — capítulo 1
-¡¿Qué pasa?!-le grita.
Él le da la espalda, los ojos de ella destilan llamas vivas; Los de él, simplemente están húmedos ¿Por qué nunca obedece?
-Aléjate de mi -responde suavemente. Se vira para mirarla:- No quiero que me quieras.
Es todo lo que tiene que decirle, él la ama, se ha enamorado perdidamente, como un idiota, un imbécil que acaba de apostar su vida entera, le entregó su paz ¡Es un Mortífago!... Solo por ella, solo porque desea cuidarla y protegerla; Que se aleje y sea feliz, lo olvide. Mas sabe que en el fondo, él no la olvidará.
¿Cómo podría olvidarla? Aquellas noches sin luna que destilaban fuego, sus cuerpos desnudos fundiéndose en uno solo, la sangre corriendo a una velocidad más que frenética, el deseo recorriéndole el cuerpo y desbordándose por su boca mientras comía de su sexo.
-Tu ser es puro…-intenta decirle.
-No más, tu lo corrompiste.
Él gruñe, grita, se detiene los cabellos con ambas manos, estirándolos, apartándolos de su frente ¡Ya lo sabe! Ella ahora es… Solo los restos de lo que él ha dejado, tal vez la suma de lo que ha formado. Jamás se entretuvo, a ver si lo amaban, daba su corazón a préstamo y luego sin rencores dejaba que se alejen si les daba la gana.
Ella lo abraza, pega su rostro a la espalda del chico, lo rodea con sus brazos y susurra:
-Por amor, por afición, sin motivo, por locura… Por lo que quieras. Seas lo que seas, vallas a donde vallas; Yo te seguiré.