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Historia 46117 — capítulo 1
"La tercera vez"
Al principio, me gustaba pensar que fue tu culpa. Que el frío de la noche me orilló a buscar calor, con el buen pretexto de no congelarme, ante tu continua y gélida indiferencia, dándome la espalda. O cada mañana, sin si quiera el beso en la mejilla con el que solías despertarme algunas veces. En primavera o en otoño, no importa la estación, siempre hubo frío… A pesar de mi esfuerzo, no pude descongelarte.
Después, ya no pensaba que era tu culpa, ni si quiera me ocupaba de recordarte cuando mi cuerpo perdía sus recatos y escrúpulos bajo manos desconocidas, que sin embargo, me eran más familiares que las tuyas; así es, pude conocer su tacto, más de lo que seguro conozco el tuyo. A pesar de todo, creía no engañarte, ya que sólo te engañaría si lo dejaba entrar en mi corazón, antes que en mi cuerpo… O esa fue la nueva excusa que encontraba, así pues, con tan débil escudo, proseguí con las aventuras de mi carne.
Para terminar, con el tercer amante que era por lo menos diez años menor que yo, ya no buscaba pretextos, ni deseaba saciar mis caprichos. Sólo necesito tener una sonrisa al día siguiente, para no mirarte con odio y fantasear como te arranco la vida lentamente con mis propias manos. Estar contigo ya no es un infierno, ahora aunque no lo sepas, resulta lejanamente placentero, a pesar de tu nula cooperación en mi placer.
¡Oh querido! Si antes te era infiel por despecho, ahora es sólo por placer.