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Historia 46547 — capítulo 1
Había un par de enamorados observando desde una playa como el sol se escondía.
El chico, de gafas redondas, cabello negro y alborotado, ojos verdes hermosos, y una cicatriz con forma de rayo se escondía en su frente tras un mechón de pelo.
La chica, con una cabellera castaña, ojos miel y brillantes… en pocas palabras, la chica era de un físico bonito, se veía de aspecto dulce.
Ambos estaban tirados sobre la arena observando el atardecer; ella se encontraba recostada sobre el pecho del chico mientras él le acariciaba el cabello.
Ellos habían empezado a salir hace poco, tras la ruptura de ella con su anterior novio y bueno, es muy posible que no haya quedado bien con su ex… o eso supongo yo.
—Ummm, Hermione, hay una pregunta que me está matando — le decía el chico algo nervioso.
—Pues dime, ¿Cuál es esa pregunta, Harry? — le dijo ella muy tranquila.
—¿Por qué terminaste con Ron? — preguntó el ya esperando una respuesta muy agresiva.
—Creí que era obvio… — le dijo ella nuevamente tranquila, a lo qué el se relajó.
—¿En serio? Pues no me he dado cuenta, ¿Te gustaría contarme? — preguntó nuevamente Harry viéndose muy iluso, y Hermione soltó una risita.
—Por un chico — le contestó ella acercándose tentadoramente a los labios de su novio.
—Pues debe ser un chico con mucha suerte — dijo el y la comenzó a besar con tanto amor que parecía que se le iba a salir el corazón, en realidad a ambos. Per el beso debía terminar algún momento.
—¿Ya te diste cuenta? — le preguntó Hermione y el rió.
—No realmente, creo que no entendí muy bien. — dijo Harry travieso para que Hermione lo volviera a besar nuevamente…el cometido del chico de cabello alborotado se cumplió —Pero hace más o menos una semana seguías con él, ¿No te dolió la ruptura? Es decir, ha pasado muy poco tiempo y estás conmigo.
—Pues, me dolió, por que lo perdí como amigo y ciertamente lo quiero mucho pero yo amaba a otro chico. Era peor que estuviera con el si no lo amaba, ¿No crees? — le contestaba Hermione asombrada de que estuviera hablando tan tranquilamente de su ex con su actual.
—Deberíamos volver, tus padres pueden molestarse… hablando de ellos, ¿Saben que venimos a México solo a ver el atardecer en Cancún? ¿Y ya saben que estamos saliendo?
—No, a las dos preguntas, ellos creen que fui a La Madriguera a ver a Ron, pero de todas formas les dije que si podías hospedarte unos días en mi casa. — dijo ella sonrojándose ligeramente, al igual que el.
—Pero si igual yo puedo volver con los Dursley, no quiero darte molestias.
—No rezongues, que no es ninguna molestia — le reprendió ella entre enfadada y divertida.
Se tomaron de las manos y se aparecieron en casa de los padres de ella. Entraron y allí estaban los padres de Hermione parados en el vestíbulo con los brazos cruzados.
—¿Por qué tan tarde, jovencita? — le regañó su padre, Dylan Granger era un señor de 43 años de aspecto joven, era de cabello castaño oscuro, tenía unos ojos miel (los de Hermione), era delgado, muy bien vestido, en fin, el señor Granger era un señor muy guapo.
—Son las nueve — dijo ella extrañada, después de todo ya tenía 22 años.
—Acordamos al cuarto para las nueve — le recordó su madre, Jean Granger era la versión de Hermione en mayor, la diferencia estaba en los ojos, la señora Granger los tenía de un azul claro, y en cuanto a su atuendo, se veía que Jean Granger tenía un muy buen gusto para vestir y al igual que su esposo, la señora era muy guapa.
—Solo son quince minutos — se defendió ella comenzando a enojarse.
—Fue mi culpa, señores, tuve que hacer una compra y me tardé — mintió Harry para defender a su chica, aunque los Sres. Granger no supieran que era su chica.
—Oh, entonces está bien, no hay problema. Hermione, lleva a su cuarto a Harry. — ordenó la madre de Hermione y ésta obedeció, mientras pensaba "señores bipolares", al fin llegaron a la puerta que iba a ser la habitación de Harry y la chica la abrió — Esta es tu habitación, espero que te guste y estés cómodo en ella.
—Claro que me gusta, es muchísimas veces mejor de la de Privet Drive. Gracias, am… Hermione — corrigió al darse cuenta que los padres de ella venían subiendo las escaleras, pues iba a decir "amor".
—Que bien que te haya gustado, Hermione se esmeró mucho por que te gustara, ¿no es así, hija? —dijo el Sr. Granger, pero ella no contestó por que de repente sintió unas náuseas horribles, unas que ya había sentido antes pero que no les había tomado importancia.
—¿Estás bien, cielo? — preguntó la Sra. Granger.
—¿Yo? Sí de maravilla, estem… umm… necesito ir al baño, con permiso — entonces caminó muy tranquila, hasta dar vuelta en un pasillo y donde supo que ya no podían verla, entonces si corrió.
Al llegar al baño de su habitación se encerró y como las náuseas fueron más poderosas que ella, comenzó a vomitar. Asqueada, se lavó los dientes y se puso el pijama para meterse a la cama y no saber más de nada ni de nadie.
¿Qué le habrá hecho daño? Algo debió de haber comido en mal estado, pero estuvo todo el día con Harry y comieron lo mismo, entonces el también tendría esos malestares.
Se quedó pensando y se quedó dormida, se sentía muy cansada, tenía mucho sueño, probablemente de tanto haber nadado en el mar con Harry.
Al día siguiente se despertó muy tarde, cuando bajó se imaginó que ya todos habían desayunado por que estaban lavando los platos sucios en el fregadero y olía a tocino, lo cual le causó mucho asco, un asco desconocido, pues a Hermione le encantaba el tocino.
—Disculpa, ¿no has visto a Harry?, el invitado, un chico con gafas — le tuvo que explicar a una de las chicas que limpiaba la casa al ver su cara de desconcierto.
—Oh, el, si, está en su habitación — respondió la mucama.
—Gracias, Ellen. — respondió ella y se dio la vuelta para subir las escaleras.
—¡Espere! Debería desayunar, señorita — le decía la joven.
—Estoy bien así, gracias de todas formas. ¿Y cuantas veces te lo he dicho? Sólo llámame Hermione — Y con una sonrisa se dirigió al cuarto de Harry, tocó la puerta.
—Pase — respondió la voz de el desde adentro y Hermione entró — Vaya, vaya, ¿pero a quién tenemos aquí? ¡A la bella durmiente!
—Harry… — le reprendió.
—Está bien, está bien, a MI bella durmiente — entonces se acercó para besarla pero ella lo detuvo.
—¿Y mis padres? — preguntó, tenía que hablar con su madre.
—Pues, ya se fueron al consultorio. — dijo él en un tono serio, pues se había sentido de que le haya impedido besarla.
—¿A sí? ¿Pues que horas son? — preguntó Hermione aún sin darse cuenta de que lo había herido.
—Son las doce y media y gracias por no dejar que te bese, tal vez deba pedirle ese favor a otra chica y mira que aquí hay tres mucamas muy bonitas ¿Cómo se llama la mucama rubia de los ojos azules? — Harry hablaba en un tono bastante sentido y Hermione estaba con la boca abierta.
—Se llama Charlotte, está casada y tiene un hijo, tonto. — entonces hecha una furia por los celos se dispuso a salir, pero Harry la tomó del brazo, le dio la vuelta y la besó.
—Ay, tontita, como te amo — le dijo Harry abrazándola con mucha ternura cuando el beso hubo terminado
—Ay si, como te amo, pero de todas formas Charlotte, Ellen y Grace están más bonitas que yo. — le decía una Hermione roja de los celos y coraje.
—¿Ahora vas a estar enojada conmigo todo el día? — le preguntó Harry.
—Dudo que te importe. — le contestó ella con frialdad.
—¿Por qué ese humor tan cambiante? ¿Por qué te enojas así?
—¡Yo creo que cualquier chica se enojaría si su novio le dijera en la cara que se fija en alguien más!
—¡Tranquila, Hermione!¿Pero qué te pasa?Y si de estar sentidos se trata, yo estoy muy triste porque anoche no viniste ni siquiera a decirme buenas noches.
—¿Y tú fuiste conmigo? — le repuso Hermione.
—No, pero… — comenzó el pero fue interrumpido por Hermione.
—Sin peros. — le interrumpió ella con una sonrisa.
—¡Lo ves! ¡Ahora estás feliz de nuevo! Que cambiante. Oye, cambiando de tema y hablando de anoche, ¿Qué te pasó? — preguntó Harry preocupado.
—No lo sé, es de lo que quiero hablar con mi madre y yo… — entonces a ella se le nubló la vista y se comenzó a marear.
—¿Estás bien? Hermione, me estás preocupando. — dijo Harry muy preocupado, pero entonces Hermione perdió las fuerzas y se desmayó, y antes de que topara con el suelo, Harry la tomó en brazos y salió de la habitacióncargándola. — ¡Ayuda, por favor! ¡Ayúdenme!
—¿Pero qué pasó con la Sta. Granger? — preguntó Charlotte, que estaba por allí.
—No lo sé, estábamos hablando y de repente se desmayó.
—Sígame, joven, por favor — Entonces el chico, con Hermione en brazos, siguió a Charlotte y salieron de la casa por la puerta principal, seguido, la chica llamó a un taxi, le abrió la puerta del asiento trasero del auto a Harry y le dijo al chofer:
—Al hospital más cercano, de prisa.— entonces el coche arrancó y Harry recostó a Hermione en el asiento de manera que la cabeza de Hermione quedó en sus piernas.
Harry estaba muy preocupado cuando llegaron al hospital por que, aunque Hermione ya había despertado, se le veía muy débil y no era normal que estuviera con esos malestares.
Estuvo internada en el hospital dos días, en lo que le hacían exámenes. Habría sido más rápido, pero los padres de Hermione querían que le hicieran un chequeo general a todo.
El segundo día en el hospital llegó un doctor y le dio una carpeta con los resultados de sus exámenes.
—Señorita, está usted en las mejores condiciones, puede dejar el hospital cuando se sienta lista — le confirmó el doctor (se encontraban en un hospital muggle)
—Me siento lista ahora — confirmó ella.
—En un momento le damos el alta — acto seguido, el doctor deja sola a Hermione que abre la carpeta y casi se vuelve a desmayar de la impresión: ella estaba, ella estaba...
¿¡Embarazada!?
¿Y bien? ¿Qué les pareció? lo escribí en un momento de tensión.... era hacer la tarea de historia o esto y me fui por la segunda opción, hehe.
Ustedes deciden si la sigo o no.
¡Nos vemos en los comentarios! ¡no me dejen plantada!
Besos.
aimee_granger