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Historia 46580 — capítulo 3
Hoy es martes por la tarde y, como cada martes tengo que ir a guitarra... hoy tenia unas ganas enormes.
Lucinda ya me esraba esperando con los palillos de la bateria (asi es como llamaba yo a las baquetas...) y yo bajé a toda prisa con la guitarra.
-Cleo, cada vez tienes más ojeras... se nota que te has escapado de tu casa para ir de fiesta... -me recibio.
-Tan mal aspecto tengo? -la dije preocupada.
-Si te pusieras algo en los ojos para destacar esos ojos verdes...
-Vale Lu, me estas rayando!
-Cleo, llegamos tarde... -se rio- como quieres que me comporte?
Mire el reloj había tiempo de sobra...
-Has vuelto a picar. jejejeje...
-Lu! hice bien en ponerte el apodo diabolica! -lacontesté, riendo con ella- eres lo peor...
Corrimos hasta nuestra academia de música, no llegamos tarde (gracias a mi buena suerte), pero estuvimos a punto...
Esa tarde paso como una tarde normal, de un dia normal, de un semana normal... volando.
En el instituto no me trataban bien, todos se reian de mi y de mis altas calificaciones... de todo: era odiada por la sociedad sin saber por que...
Cuando llego el miercoles al instituto, todos los de mi clase estaban más callados de lo normal y rodeaban a alguien en un circulo, fui a mirar, a saber que idiotez han hecho ahora! Pero me di cuenta que alguien estaba discutiendo.
Vi a dos chicos, uno ya lo había visto ayer, el que desaparecio y el otro... era muy muy muy pero que muy guapo, tanto como el otro, solo que este era completamente distinto, tenia unos ojos azules cristalinos y su pelo, un poco largo rizado y rubio, brillaba agradecido al sol, tambien era un poco palido... pero era lo más parecido a un angel que habia visto en mi vida.
El rubio, nada más pensar en lo parecido que era a un angel me miro y me sonrrio con su sonrrisa celestial, el del pelo negro tambien me sonrrio con una sonrrisa que te llevaria a lo más profundo de sus oscuros deseos... Habian dejado de discutir... y esos pibonazos me estaban sonrriendo...
Todos mis compañeras me miraron atonitas y los chicos les miraron un gesto de fatidio. Luego la profesora entró y nos presentó a nestros nuevos compañeros. Aguel (el que se parecia a un angel) y Daniel (el guapo que me daba mala espina), les pusieros a mi lado, yo en medio de las miradas asesinas que se lanzaban en mitad de la clase...