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Historia 46923 — capítulo 14
Mentirosos...
Falsos,artistas del engaño.Estafadores.Seres de temer.
Seducen con sus vacías palabras que se disfrazan de halagos.
Nos regalan sonrisas sin esencia,caricias que no trascienden,abrazos invernales.
Nos dibujan un mundo donde sus bocas reinan, inventando nuevas tramas,tan ficticias como sus corazones de roca.
Inconmovibles.
Reyes del decir correcto y estructurado,que pretende convencernos siempre de justo aquello que desean.
Y así,muchas veces,salen airosos pensando con orgullo acerca de qué bien han hecho,de cuánta habilidad han desplegado,y se jactan acerca de la técnica y la destreza invertida en su falacia.
Vendedores de utopías,de sentimientos tenues,débiles almas que ni siquiera de palabra saben lo que significa amar.
Que deben recurrir a un diccionario que los ilustre acerca de la definición de alegría.
Que miran sin ver,con ojos vacíos,que se han secado de lágrimas.
Lastiman y derraman tinieblas a su paso.
No conocen el valor de la verdad,que los quema como a demonios.
Porque la verdad es luz,y de su mano arriba también la paz,ataviada de todo sentimiento de nobleza.
Morirán sin degustar esa calma.
Preferirán su mundo sórdido de truco y huída.
Quieren,pero no aman.
Hablan,pero no dicen.
Actúan,pero no convencen.
Besan,pero no emocionan.
Viven...pero se mueren.
En cada ser que los descarta,en un hartazgo de tanto rol de escenario de bajeza.
En cada puerta de luz que se les cierra.
En cada amigo perdido.
En cada amor destrozado.
Mueren en cada mentira,y no conocen el arrepentimiento.
Y siguen allí,como fantasmas oscuros,hundiéndose cada vez más.
Bendita sea la verdad,que los encandile con su luminosa belleza,y los ponga al descubierto.
Para que ya no hagan daño.
Para que nadie vuelva a sufrir.