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Historia 47300 — capítulo 61
Siete meses después.
Los meses transcurrieron a una velocidad impresionante.
Hacia un mes que el año escolar en Hogwarts había culminado. Muchos se graduaron con honores, entre ellos los Premios Anuales de ese curso, quienes demostraron un excelente participación en todos sus deberes.
Al poco tiempo los Premios Anuales dieron a conocer al mundo mágico, su relación. Muchas reacciones hubieron, algunas personas aceptaron sonriente esta relación, mientras otras murmuraban a las espaldas de los chicos y otra simplemente no decían nada. Pero como siempre algunas personas que están cerca de los chicos no estaban muy contentos con su relación; sobre todo un pelirrojo, del cual poco se sabia. El chico simplemente había desaparecido para los Ex -Premios Anuales. Sin embargo este repentino distanciamiento le hacia daño a la castaña.
Una castaña se encontraba sentada en una gran cama. Desde hace solo dos meses era la Señora Malfoy. Habían logrado casarse tan pronto, gracias a la ayuda de su ahora suegros. Quienes además le habían obsequiado una gran mansión a la pareja como un "humilde" regalo de bodas.
La chica sonrió al recordar su casamiento.
Estaba ya enfundada en su vestido de novia, totalmente blanco.
-Como desearía que mis padres estuvieran vivos-murmuro para si.
Terminaba de dar los últimos toques a su maquillaje, ya que la señora Malfoy se había encargado de ayudarla a colocarse el lujoso vestido.
-Ya es hora-susurro una voz, comunicándole que era hora de salir de aquel pequeño vestíbulo que existía en aquel lugar.
Con paso lento pero decidido abrió la puerta dirigiéndose hacia donde ese encontraba el amor de su vida.
Cuando salió observo a toda la gente que la observaba, personas que no conocía se encontraban presentes, imaginaba que tenían algo que ver con los Malfoys. Continuo su escaneo del lugar y un poco adelante observo a Ginny quien la observaba orgullosa y admirada.
De repente una voz hizo que volteara al instante.
-Te ves hermosa
La chica abrió los ojos como platos.
-¿Qué haces aquí Harry?-se suponía que el chico no iria a la boda, ya que aun no tragaba al rubio y quería ser solidario con Ronald. Pero desecho todas las excusas y decidió ir a entregar a su mejor amiga.
-Soy tu mejor amigo-susurro- ¿Qué esperabas?-pregunto sonriendo.
-Gracias-sonrió la castaña.
Su felicidad hubiera sido completa si cierto pelirrojo hubiera estado dispuesto a perdonarla.
Harry le ofreció su brazo a la castaña. Esta lo tomo sonriente y miro al frente para que su mirada se conectara.
A sus ojos el rubio pareció un ángel, a pesar de que su traje era negro, se veía tremendamente guapo. En cierta forma aquel chico era su ángel, su ángel negro, del cual se enamoro perdidamente.
-Mas te vale no hacerla sufrir-susurro el moreno al rubio- o tendrás que atenerte a las consecuencias-acoto mientras le entregaba la mano de Hermione a Draco.
-Solo la hare feliz, Potter-susurro sonriente el rubio.
El moreno se dirigió hasta donde estaba su pelirroja novia.
-Te ves preciosa-susurro el blondo al oído de la castaña.
La chica sonrió.
-Gracias, ya me lo habían dicho-dijo de manera arrogante.
Los chicos posaron su mirada al frente, y observaron al hombre que estaba enfrente de ellos.
Era un hombre bajito, los años se notaban en su arrugado rostro, debía tener no menos de setenta años.
-¡Bienvenidos!-exclamo-En esta hora hemos venido a presenciar la unión entre el señor Draco Malfoy y la Señorita Hermione Granger-comento-he de comentarle s a los presentes que el amor es la fuerza mas poderosa del mundo, él no conoce limites y mucho menos niveles sociales, para el amor todos somos iguales, y aunque no queramos que él llegue, siempre llega-acoto-por ese sentimiento tan puro es que todos estamos hoy en este lugar, el amor a unido a estas dos almas-continuo-las ha unido de la manera mas simple. Porque ese es su manera de actuar, el trabaja con simpleza, pero su unión es tan poderosa, como todos los magos aquí presentes o incluso mucho mas. Su unión es sumamente fuerte, nada puede romperle, a no ser que los propios amantes decidan romperla-agrego-Bien pero ahora pasemos a lo más importante.
Los jóvenes se miraron intensamente.
-Hermione Jane Granger ¿Aceptas ser la esposa de Draco Lucius Malfoy?-pregunto el hombre.
-Si-sonrió la castaña-acepto-acoto mirando con intensidad al blondo.
El hombre se giro hacia Draco.
-Draco Lucius Malfoy ¿Aceptas ser el esposo de Hermione Jane Granger?-pregunto.
-Si, acepto-contesto el rubio.
-Entonces…los declaro Marido y Mujer-dijo-puede besar a la novia-acoto.
El rubio acoto la distancia entre la castaña y él, rozo con lentitud sus labios, para luego poseerlo de manera tierna.
Luego de aquello todos los presentes aplaudieron sonoramente.
La fiesta fue algo sencilla, más que todo por exigencia de la castaña.
Pero la chica se puso a analizar que era lo que había sucedido en esos meses, además de su casamiento.
Pvo. Hermione.
Siete meses, es el tiempo que había transcurrido desde que decidí aceptar mi relación con Draco ante todo el mundo. Siete meses sin hablar con Ron; pero siempre que lo buscaba en Hogwarts, él se me escapaba y he de mencionar que era poco lo que podía correr gracias a mi embarazo, hace mucho tiempo que no se de su vida, se que esta vivo porque a cada instante le pregunto a Ginny por él. Hace solo un mes que culmine mi séptimo año en Hogwarts, al igual que Draco y mis amigos. Ese fue el ultimo dia que pude ver a Ronald, lo extraño y es que no puedo evitarlo era mi mejor amigo. Pero nunca quiso perdonarme.
-¿Amor?-me llamo Draco, desde la planta baja de la mansión.
-¿Qué sucede?-pregunte con voz fuerte.
-Han llegado Potter y Weasley-me aviso.
Yo sonreí notablemente, adoraba esa costumbre de llamar a mis amigos por el apellido, a pesar de que los mismos le habían pedido amablemente que no lo hiciera. Aun recuerdo su respuesta "No puedo evitarlo".
Me levante con lentitud de la cama. Pero algo sucedió, al levantarme note que…
-Estoy mojada-susurre cuando observe mi pantalón-¿Sera que…?-me pregunte mientras miraba el calendario. Era martes. Y según el medimago mi parto seria el domingo. De pronto sentí un dolor en mi espalda y al instante supe que era las conocidas contracciones-respira Hermione-me dije a mi misma, mientras inhalaba y exhalaba, tal y como el medimago me había indicado que hiciera para cuando llegara el momento-¡Draco!-grite a todo pulmón.
Me imagino que corrió al subir las escaleras, ya que en pocos minutos estaba frente a mi, jadeando notablemente.
-¿Qué sucede Hermione?-pregunto con preocupación.
-Dra…Draco Ya es hora-dije con dificultad las contracciones no me dejaban hablar casi.
-¿Hora? ¿De que?-me pregunto confundido.
Muchas veces adore su cara de ignorancia y confusióncuando le hablaba de cosas Muggles. Pero en este momento LA ODIABA.
-¡Ya es hora!-exclame-¡Ya viene!-grite.
-¿Quién viene?-pregunto-Ya Potter y Weasley han llegado-su ignorancia se hacia presente de nuevo.
Amaba con todo mi ser a ese hombre, `pero en este momento comenzaba a odiarlo.
-¡El bebe!-grite fuera de mi, el dolor comenzaba a matarme (literalmente)-¡Ya viene el bebe!
-¡El bebe!-exclamo-¡Potter, Weasley!-grito a todo pulmón.
Pvo. Narrador.
Draco no sabia que hacer.
Harry y Ginny llegaron a la habitación a los pocos minutos.
-¿Qué sucede?-preguntaron con preocupación.
El rubio no era capaz de articular palabra alguna.
-¡Ya viene elbebe!-grito la castaña.
-¡Por Merlín!-exclamo la pelirroja—Pues…¿Qué esperan? ¡Vámonos!-exclamo mientras ayudaba a la castaña a bajar las escaleras., mientras el moreno arrastraba al blondo, ya que el chico no podía moverse.
Llegaron al frente del coche de Harry y se subieron rápidamente a él. El rubio fue adentrado al coche gracias a Harry.
Pvo. Draco
Tanto había esperado este momento, que ahora simplemente no sabia que hacer. Estábamos en el carro de Potter. Yo no hablaba ni siquiera podía mover mi cuerpo, estaba en un estado de shock. ¡Iba a nacer mi hijo (a)y yo no podía realizar movimiento alguno!
Creo que llegue gracias a la ayuda de Potter al hospital. Pero aun así no podía moverme por mi mismo.
-¿Señor Malfoy?-la voz de una enfermera permito que volviera en si y pudiera actuar en la realidad.
-Si-respondí.
-Le preguntaba si desea asistir al parto-me informo la joven chica,
-Por supuesto-respondí al instante.
-Sígame-susurro antes de comenzar a caminar por un pasillo.
Al final de aquel pasillo se encontraba una gran puerta. La enfermera me invito a pasar hasta aquella habitación desconocida para mí.
Y ahí estaba ella. Hermione, mi Hermione, sudaba notablemente y varios doctores (y enfermeras) la asistían.
Me coloque a un lado de ella y tome con fuerza su mano.
-Llegas tarde-me reclamo mientras me miraba fijamente y con el seño fruncido.
-Lo lamento-susurre apenado.
Y de repente…todo comenzó.
Hermione comenzó a respirar rápidamente.
-¡Ya viene!-grito uno de los doctores.
-Señorita debe comenzar a pujar-le indico una enfermera.
Hermione comenzó a pujar, mientras sostenía con fuerza mi mano.
-Más fuerte señorita-dijo un doctor.
-Vamos Hermione-le susurre emocionándome al instante.
Ella pujo con más fuerza.
Podría decir que gasto todas sus energías.
A los pocos minutos, un llanto irrumpió en la habitación.
-Es una niña-susurro uno de los doctores presentes, el cual cargaba a la bebe-Una preciosa niña-acoto mientras se la entregaba a Hermione.
La bebe estaba bañada en sangre, pero aun asi era realmente hermosa. La mire detenidamente un bese su pequeña frente.
-Hija-susurre mientras ella calmaba su llanto.
Me gire a ver a Hermione, estaba llorando. Acaricie su cabello y le di un beso en su frente.
-Es hermosa-susurre mientras ella asentía y trataba de calmar su llanto-Te amo-le dije antes de darle un beso en los labios.
-Y yo a ti-me contesto mi castaña mientras sonreía.
Nos miramos intensamente.
Los sentimientos que afloraban en aquel momento mi piel, son totalmente indescriptibles. Pero de algo estoy seguro. La felicidad me embargaba.
-¿Cómo la llamaremos?-le pregunte con curiosidad.
Ella sonrió.
-Giselle-susurro con cariño y amor, mientras miraba con ternura a la bebe-Giselle Malfoy-acoto mirándome.
Yo sonreí notablemente.
-Giselle Malfoy-repetí amando cada letra-Así se llamara-acote sin dejar de sonreír.
Bese de nuevo a Hermione, pero esta vez con más intensidad. Necesitaba indicarle que me había hecho el hombre más feliz del mundo.
-Ya nada nos separara-susurre volviéndola a besar.
Ella suspiro entre mis labios.
-Nada nos separara-susurro antes de besarme nuevamente.
Amaba aquella mujer con toda mi alma. Y pensar que toda este amor que siento ahora, antes era total y completo odio…aunque a veces me pregunto, si en realidad era odio, quizás era un sentimiento que lo escondía tras el odio para que no me descubriese…o simplemente me hago esta pregunta "¿Odio o qué?". En fin ahora que soy feliz…nada me importa, solo me importa se feliz junto a ella.
Fin.