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Historia 4731 — capítulo 19

18

Unas cuantas semanas después, Marianne se encontraba junto con Snape en la habitación:

-Pero no puedo hacer esa poción sola, la necesito ahora, ¡por favor debes ensañarme! ¡Estamos en marzo, casi abril y no se hacerla aún!-

-Te enseñaré después de mi clase, ¿De acuerdo?-

-No, Severus, por favor, ¡me quedaré en tu clase nada más para preguntarte sobre cómo hacer la poción!-

-Pero Alba...-

-Por favor..- Le suplicó.

-Está bien, pero te recomiendo que...-

-Genial, entonces vamos, además siempre quise ver cómo son tus clases, de seguro diferentes que las que teníamos nosotros ¿Te acuerdas de ese profesor?-

-¿Cómo olvidarlo?-

-¡Si supiera cómo terminamos!- Salieron de la habitación para ir a las mazmorras, Snape iba a enseñarle a Marianne cómo realizar la poción para los síntomas de vampiro. Aunque ella sabía que jamás iba a poder hacerla, quería estar un rato junto a él, y ver cómo eran las clases.

En el camino casi antes de llegar al salón, Marianne le tomó la mano a Snape distraída. Éste la quitó rápidamente viendo hacia atrás y a los lados.

-¿Por qué no puedo darte la mano?- Preguntó molesta.

-No es que no puedas, pero..-

-Ya se que no quieres que sepan que eres mi pareja, ¿Pero por qué no?-

-Sabes que éstas cosas se comentan y que en Hogwarts los rumores y...-

-Ya..no hace falta que me expliques nada..déjalo así..-

Entraron al salón y todos los alumnos callaron, Marianne sonrió a Draco y luego a Harry, Ron y Hermione.

Snape le señaló su escritorio y ella se sentó sorprendida ante el silencio de la clase. “¡Ojalá estuvieran así conmigo!”.

-Aquí está el libro- Dijo él entregándoselo. –Anota los ingredientes y lee cómo hacerla, luego...-

-Oye, no soy una alumna- Contestó riendo. Él hizo una mueca de sonrisa, luego volteó a la clase y comenzó a hablar.

Durante casi veinte minutos solamente se escuchó la explicación de Snape para realizar una poción, en ese momento una risita por parte de un Gryffindor interrumpió.

-Señor Weasley, ¿Podría prestarme su honorable atención?- Dijo fríamente. -Diez puntos menos para Gry...-

-¿Qué?- Preguntó Marianne desde el escritorio, incrédula. Toda la clase la miró y Snape volteó serio. –Solo se rió, no puedes quitarle puntos por eso- Continuó.

-¿Perdóname?- Dijo tras unos segundos de silencio. –Es mi clase, y nadie se distrae en mi..-

-¡Pero solamente rió!- Habló en tono alto levantándose del escritorio.

-¡En mi clase!- Snape se acercó a ella.

-¿Y qué? ¡Cómo si en mi clase nadie riera! ¡No puedes quitarle puntos por..-

-Si puedo, y lo hago- Marianne se acercó más, toda la clase estaba sorprendida y atenta a Snape.

-¡Si hubiera sido un Slytherin que riera no quitarías puntos!-

-¡Claro que sí quitaría puntos!-

-¡No, no lo harías por que eres igual a nuestro profesor!-

-¡Claro que no soy igual! ¡Yo soy SNAPE!- Dijo resaltando la última palabra.

-¿Y? ¡Que seas tú, no significa que puedas quitar todos los puntos que quieras a Gryffindor!-

-¡Que no le quites puntos a las casas que no respetan tu clase no significa que yo no lo haga!-

-¡Por que las otras casas respetan mi clase!-

-¡Tú misma dijiste que reían en tu clase!-

-¡Aj! ¿Sabes qué? Me voy- Sonrió por como Snape había reaccionado y tomó unos pergaminos que estaban en el escritorio. Lo miró, mientras que él seguía serio. -¿Qué? ¿Ahora me vas a ‘quitar puntos’ porque me ría?- Draco soltó una risita y Snape dijo aún mirándola:

-Cinco puntos menos para Slytherin-

-Que rudo eres- Rió Marianne. Snape, para sorpresa de todos, sonrió. –Me voy, gracias por la receta de la poción- Caminó hasta la puerta; cuando estaba por abrirla volvió hacia Snape casi corriendo y lo besó en la boca. –Nos vemos luego- Salió de la clase siendo observada por todos los alumnos boquiabiertos y por un Snape pasmado.

Se dirigió a la biblioteca por unos libros, llevaba mucho tiempo investigando para ayudar, pero no le había contado a Snape ni a nadie.

-¡Hola Malbi!- Saludó Meyra sentándose junto a ella en una de las mesas.

-Que tal Mey-

-¿Qué haces?-

-Nada, solamente leía- Dijo escondiendo un libro. -¿Has elegido los nom..?-

-¡Eso venía a contarte!- Gritó emocionada sin dejarla terminar de hablar. –Será todos o algunos de estos..Lupe-

-Que lindo-

-Beurini-

-También es lindo-

-Lourdes-

-Un nombre muggle, me gusta-

-Navery...-

-¿¡Le pondrás Navery!?- Preguntó Marianne.

-¡No!- Meyra rió a carcajadas. –Iba a decirte que Navery me contó que estabas un poco ‘enferma’-

-Si, esto del embarazo es nuevo para mi- Dijo sonriendo. –Al igual que a ti, pero me faltan solo dos meses, y ya me estoy poniendo nerviosa y...-

-¡Bah! ¡No digas tonterías! ¿Te suplantará Sirius?-

-Desde mañana, cómo estoy teniendo muchos malestares y no estoy muy bien que digamos...así que iba a enseñarle los libros de cada curso-

-No imagino a Sirius como ‘El profesor Black’- Marianne y Meyra rieron y justo en ese momento Sirius entró a la biblioteca.

-¡Estábamos hablando de ti justamente!-

-¿Si?- Dijo acercándose.

-Si, estaba diciendo que debo mostrarte los libros que usan los cursos que doy clase-

-¡Es cierto! ¿Son estos?- Preguntó asustado, señalando unos cuantos libros gruesos.

-No, no te preocupes, los tengo en mi habitación- Sirius suspiró aliviado.

-¿En dónde está Nav?-

-No lo se Mey, ¿Por qué?-

-Es que necesito preguntarle algo, bueno, voy a buscarla, adiós- Se levantó y desapareció de la biblioteca.

-¿Me muestras los libros?-

-Si, claro-

Marianne tomó tres de los libros gruesos y salió junto con Sirius. Tuvo que detenerse cuando Madam Pince le reprochó haber dejado algunos libros sobre la mesa. Volvió de mala gana y los acomodó en su lugar.

-Hola Draco- Saludó al Slytherin que estaba sentando con unos pergaminos.

-Hola- Le sonrió y luego se quedó observándola. Ella volteó para ver hacia atrás en busca de algo que llame la atención de Draco, pero al no encontrar nada le preguntó confundida:

-¿Tengo algo?-

-No, es que hace unos minutos termine la clase de pociones, ¿Qué poción querías realizar?- Marianne se quedó tiesa por un momento, no podía decirle que era la poción para los síntomas de vampiros, sería como decir que era una vampiresa, y además, se descubriría que ahora el nuevo peligro también eran los vampiros. Aunque talvez Draco sabría por su padre, pero aún así..

-Eh..no, nada, una poción para..eh...-

-¿Síntomas de vampiros?- Dijo él con tono de entendido.

-¿Qué? ¿Cómo..-

-Se te cayó esto- Estiró su mano y le entregó un pergamino con la receta de la poción.

Lo tomó y se quedó viendo a Draco.

-Eres muy listo, no cualquiera se hubiera dado cuenta que ésta poción es para eso-

-¿Te estás convirtiendo en vampiro?- Preguntó por lo bajo, en su voz se notaba curiosidad, y talvez...¿Preocupación?.

-No, son solo síntomas-

-¿Pero te ha mordido un vampiro?-

-Si..- Respondió dejándolo más confundido que antes.

-Pero entonces...tendrías que convertirte, excepto que estés...- Miró a Marianne sorprendido, ella cayó en la cuenta de lo que pensaba Draco. “Maldición, ¿Por que tenía que ser bueno en pociones?”. -¿Embarazada?- Frunció el ceño y se puso de pie mirándola. -¿Tú estás embarazada?-

-Eh...s..si..- “¡¿Porqué no puedo mentirle?!”. Él se quedó en silencio un momento, pero luego habló muy fuerte:

-¡Te conté muchas cosas de mi vida y tú no me con...!-

-¡Habla más bajo!-

-Se que no tenemos la misma edad, pero pensé que éramos...no lo se...tal vez suene tonto pero...que éramos...¿amigos? y..-

-Por favor, si lo somos, pero es que..-

-¡Marianne!- Escuchó a Sirius desde lejos. -¡Vamos no tengo todo el día!-

-¡Ya voy!- Le gritó a Sirius. -¿Me perdonas?- Le preguntó a Malfoy.

Pareció pensarlo, pero luego sonrió. –Claro, ¿Pero podemos hablar luego? Creo que Snape está enfadado, y contigo..-

-Si, por supuesto que hablaremos luego pero..¿enfadado conmigo?-

-No lo se, estuvo toda la clase de peor humor de lo que ésta siempre luego de que te fuiste..-

-Oh no..bueno, luego hablaré con él..ahora debo irme, adiós nos vemos luego..por favor, ¿No dirás nada de lo que..bueno..-

-No diré nada de tu embarazo si es lo que quieres decir-

-Gracias-

-De nada-

Marianne se dirigió junto con Sirius y Draco se sentó abriendo un libro.

-¿Qué hacías hablando con un Malfoy?- Preguntó enojado.

-¿Por qué esto se me hace tan familiar?- Respondió ella con otra pregunta. -¿Sabes que porque sea el hijo de Lucius no es igual a él?-

-¡Son idénticos!-

-De aspecto- Respondió fríamente a Sirius, quien dio por terminada la discusión. -¿Qué te pasó?-

-¿Eh?-

-Estas rojo, ¿Tienes fiebre?- Sirius se sonrojó más que antes, y Marianne frunció el ceño.

-Madam Pince me ha estado hablando, y adulado hasta más no poder y además me invitó a tomar algo en..-

-¡¿Qué?! ¡Rompecorazones eres, Sirius!- Le bromeó.

-Cállate, no iría ni por quinientos galeones- Luego sonrió y dijo: -Mejor dicho, no iría ni aunque Snape baile Tap frente a mi-

-Que gracioso- Sonrió sarcásticamente. –Aunque la imagen de Severus bailando tap en verdad es muy graciosa- Sirius rió a carcajadas. En ese momento Marianne chocó con Trelawny provocando que se le cayeran unos libros y pergaminos.

-Lo siento- Dijo reciamente. Se agachó y la ayudo a levantarlos.

-No hay cuidado- Contestó ella, pero sonriéndole. Marianne le entregó los pergaminos y se levantó.

-¡¡Hay!!- Gritó sintiendo una punzada en el estomago. Se agarró el estómago y se encorvó.

-¿Malbi? ¿Estás bien?- Preguntó Sirius.

-No- Respondió sinceramente. Luego se enderezó y quitó las manos del estómago. –Si, estoy bien, no fue nada- Él la miró preocupado.

-¿Segura?-

-¿Qué le sucede?- Preguntó curiosamente Trelawny.

-Nada- Respondió Marianne antes de que Sirius pueda decir algo. –Vamos-

-Si cree que puede ocultarlo por más tiempo está equivocada, y menos a mi ojo interior- Dijo Trelawny a Marianne.

-¿Qué?- Respondió de mala manera. –Entonces será mejor que lleve a ese ojo interior a un médico urgente-

-Que peculiar sentido del humor que posee, profesora Arodaños- Habló mordazmente.

-Si, ¿No es graciosísimo? Si nos disculpa, tenemos asuntos por resolver-

Sirius y Marianne voltearon y siguieron su camino, cuando Trelawny gritó enojada:

-¡Cuide el color de sus ojos profesora!-

Cuando volteó Trelawny ya había desaparecido.

-¿El color de mis ojos?- Preguntó a Sirius, quien observó los ojos de Marianne y se quedó con la boca abierta. -¿Qué tengo Sirius?- Le dijo preocupada.

-Tienes..un poco rojo en lugar de castaño..-

-¿¡Qué!? ¿¡Rojo!?- Se echó a correr y él la siguió.

Entraron rápidamente al primer baño que vieron, parecía que estaba en desuso así que Sirius también entró.

Marianne se miró en un espejo roto que había allí y pegó un grito.

-¡¡Es cierto!! ¡¡No están como siempre!!- Dijo horrorizada. -¿Sirius se nota mucho?-

-No, yo no me había dado cuenta, pero Trelawny si, será mejor que hagas algo al respecto antes que alguien lo note, o peor aún, que se vuelvan más rojos-

Se escuchó una risa desde dentro de unos baños rotos. Marianne y Sirius se echaron hacia atrás y se miraron.

-¿Quién está ahí?- Preguntó Marianne. Luego la risa se transformó en un sollozo.

-¿Qué sucede?- Habló Sirius.

Repentinamente pudo verse un cuerpo translúcido que atravesaba la puerta sin problema alguno.

-¡Un fantasma!- Gritaron los dos.

-¡Ésta fantasma tiene nombre!- Dijo enojada. Tenía una túnica, al parecer de Hogwarts, llevaba anteojos y era obesa. –Soy Myrtle-

-¡Ya se! ¡Eres Myrtle la llorona!-

-¡Sirius!- Marianne le pegó un codazo.

-¿Sirius? ¿Acaso escuché Sirius? ¿El asesino Black?- Preguntó ella incrédula acercándose. Marianne la miró con odio.

-¡Estúpida fantasma hablas sin saber! ¡Él no es un asesino, lee el profeta y entérate!-

Tomó a Sirius del brazo y salieron escuchando sollozar a Myrtle. ‘-¿¡Por qué nadie me quiere!? ¡Todos me maltratan! ¿¡Por quéeee!?-’.

-Tengo que preguntarle a Severus si sabe de esto, alguna poción..lo que sea..no puedo andar con los ojos rojos..-

-Está bien, nos vemos- Se despidió de Sirius y se encaminó a su habitación.

“¿Severus se habrá enfadado por lo que hice?” Se preguntaba nerviosa. Cuando llegó abrió la puerta y lo encontró caminando por la habitación con las manos detrás de la espalda.

-¿Severus?-

-¡Hasta que por fin vienes!- Le dijo cuando entró.

-Tengo que..-

-¿Por qué hiciste eso?- Preguntó interrumpiéndola.

-¿Eso qué?- “Si claro, como si no supiera de lo que ésta hablando”.

-¡Besarme frente a toda mi clase!- Gritó alterado.

-¡Por merlín! ¿Qué tanto te perjudica que sepan de lo nuestro? Además Sirius me remplazará y más de un alumno va a querer saber el porqué, y...¿Crees que a mi no me molesta no poder decir libremente que estoy embarazada, o que tengo pareja, o que...¡¡mi pareja eres tú!!?- Le contestó enojada. Snape la miró por un momento.

-Eh..no sabía que te sentías....-

-Ahora lo sabes- Cruzó los brazos y se quedó en silencio, dando golpecitos con el pie al piso impaciente, mirándolo.

-¿Qué?-

-¿No me vas a decir nada?-

Snape levantó una ceja y con un movimiento imprevisto tomó rápidamente a Marianne por la cintura quedando pegado a ella.

-¿Y qué tendría que decir?- Le susurró al oído, lo que le produjo un escalofrío a Marianne.

-¿Algo cómo “Perdóname”, talvez?- Respondió. Marianne agachó la cabeza mirando hacia abajo y Snape pegó su frente con la de ella, lo mismo que su nariz (Pobre Marianne).

-Lo siento- Le dijo y luego la besó. -¿Me perdonas?-

-Yo dije ‘Perdóname’, no ‘Lo siento’- Dijo bromeando. –Claro que te perdono-

Snape sonrió y luego le dijo: -¿Sabes qué?-

-¿Qué?-

-De ahora en más hago lo que tú quieras, si quieres ir por los pasillos abrazados, lo haremos, ¿Algo más?-

-Si, sabes, mis ojos..-

-Son los más hermosos que haya visto- Marianne se sonrojó, hacía tiempo que Snape no era así con ella, e incluso jamás había sido tan..¿dulce?.

-Gra..gracias...-

-Trelawny dijo que ésta noche hará mucho calor, ¿Vamos a caminar por los terrenos?-

-Pero...-

-¿No te gustaría caminar bajo la lluvia?- Preguntó riendo.

-Claro- Le sonrió. –Pero en la noche acompáñame a la biblioteca-

-De acuerdo-