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Historia 47347 — capítulo 1

Deseo vehemente y voluntario de posesión material…

"Llévame a tu palacio de oro, hazme todos los regalos que desees, pero jamás te amaré a ti, sino a  tu fortuna…" [Codicia de Arabia]

Historia: Origen.

Según los mitos más famosos, hace más o menos dos siglos en Arabia hubo una princesa llamada Codicia, era la mujer más hermosa de su reino, piel cobriza, ojos color miel, labios perfectos y cabello negro, podía parecer la mujer perfecta, pero tenía una terrible obsesión por las joyas, vestidos y zapatos más caros y ostentosos que se pudiera imaginar…

Tenía pretendientes en todo el mundo, pero… ella solo se casaba por el dinero que poseían tales pretendientes y luego, los acecinaba para asegurarse de que todo sea para ella, no obstante su expediente estaba casi limpio, porque, a pesar de matar gente, era virgen, algo difícil de creer para todos sus sirvientes y hermanas menores…

Un día como cualquier otro, Codicia, contaba su fortuna recién adquirida después de casarse y matar a Sir Arthur Coninjam, un inmigrante americano…  una de sus hermanas se acerco a ella…

  • Disculpa, Codicia, puedo hablar contigo…-pregunto la intimidada Irene.

  • Claro, pasa.-dijo en un tono amable.

  • Tú, te has casado muchas veces… Cómo atraes a un hombre?

  • Yo, no necesito hacer nada, Irene, yo soy irresistible para cualquiera… pero alguien como tu tampoco debería preocuparse por eso…

Irene miró confundida a su hermana y salió haciéndose preguntas para sí.

Codicia salió a dar un paseo por el mercado… pensando en comprar algunas joyas con el dinero de su difunto esposo americano…

Siempre buscaba nuevos pretendientes ricos luciendo sus hermosos y ostentosos vestidos que denotaban sus bellas curvas y contrastaban con su cobriza piel…

Un joven de hoyuelos marcados, ojos azules y vestido elegantemente se acercó a Codicia de forma pretenciosa…

  • Buenos días, señorita…-dijo el joven sin poder terminar.

-… Codicia, Codicia de Arabia.- respondió altaneramente.

  • Señorita Codicia… es usted hermosa, si me permite decir.

  • Se lo permito, no dejo que nadie mienta.-dijo ella.

  • Me preguntaba si… quisiera dar un paseo conmigo.

  • Encantada señor…

  • Caspian, Caspian de Inglaterra…- dijo él.

  • Señor Caspian…- dijo tomando la mano del joven.

Después de esa tarde se encontraron en el mismo lugar a la misma hora… cada día.

Una tarde como las otras…

  • Codicia, ¿Puedo preguntarte algo?- dijo Caspian.

  • Por supuesto querido.

  • ¿Te casarías conmigo?- preguntó el joven de rodillas enseñando un anillo de oro con una enorme esmeralda en el centro.

  • ¡Por supuesto!- dijo agarrando el estuche con el anillo.

Él se lo arrebató y encajó en el dedo de ella.

Los días pasaban… él estaba perdidamente enamorado de ella, más que cualquier otro de sus pretendientes, pero ella estaba enamorada de su fortuna…

Luego de la boda, se fueron de luna de miel…

Estaban en su primera noche en privado…

Ella había decidido matarlo esa noche y decir que había sido acecinado… entonces busco una fácil de hacerlo, apuñalándolo.

Se acerco pretenciosamente a él… pero, desprevenida, este arrancó su vestido torpemente…

  • ¡¿Qué, diablos, crees que haces?!- grito ella, amenazante.

  • Eres mi esposa ¿O no?

  • Si…pero… no por mucho más…-dijo sacando el cuchillo oculto en su corsé.

  • Pero… yo te amo… ¿Tu… no me amas? Te he dado todo lo que has querido incluso mi palacio de oro ¿Qué más quieres para hacer que me ames?- dijo confundido.

  • Llévame a tu palacio de oro, hazme todos los regalos que desees, pero jamás te amaré a ti, sino a  tu fortuna… nunca en mi vida he tenido un esposo al que amara… solo me caso por el dinero y luego me deshago de ellos… como lo haré contigo… y ya que estoy confesando, soy virgen, jamás tengo sexo con mis esposos…- dijo la joven acercándose a él para matarlo.

  • Si vas a matarme, por lo menos, concédeme un último deseo.-dijo él.

  • ¿Qué quieres?

  • Que cambies tu nombre…

  • ¿A cuál?

  • Avaricia.

Ella asintió y clavó el cuchillo en el corazón de Caspian…

Desde ese día la princesa fue llamada según el deseo de su esposo…


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