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Historia 47652 — capítulo 14
CAPITULO XIV
"CULPA"
(POV SUMMER)
Desperté un poco confundida.
- ¿Te sientes mejor? - Preguntó una voz, que reconocí como la de Marco. Mis pensamientos se acomodaban lentamente, y pensé que Demetri era un cobarde. ¿Por qué me dejó sola, con aquél Vampiro que cree que soy su esposa muerta?
- Sí - Musité, aunque sabía que me oiría a la perfección. A decir verdad si me sentía bien. No sentía el dolor en mi brazo.
Abrí los ojos, intentando observar el motivo por el cual sentía mi brazo muy rígido.
Parecía completamente vendado, aunque Marco me lo sostenía. Supuse que era porque lo había intentado mover inconscientemente.
- Gracias - Murmuré un poco incómoda. Era la primera vez que me encontraba completamente sola con él. Aquello no me daba buena espina.
- Dídima - Sonrió él, mientras yo intentaba por todos los medios no hacer una gran mueca de disgusto.
Al ver que no reaccionaba como antes (Aunque si tenía mi mano buena apretada en un puño, pero dudaba que él la hubiera visto), Marco se acercó más a mí, intensificando el sentimiento de incomodidad.
Él apartó un mechón de mi cara, mientras veía su rostro. Parecía petrificada, ya que sabía exactamente lo que haría a continuación.
Su rostro era perfecto, no lo podía negar. Pero no podía descifrar si era hermoso como el de Demetri. Solo sabía que sus facciones eran perfectas.
Intenté pensar en la cara que pondría Demetri al vernos así. Quizá lograría apartarme de Marco.
Pero no lo pude hacer.
Nuestros labios apenas se rozaron, y sentí una gran satisfacción, a pesar de que no debía sentirla. Era mi primer beso, con un vampiro que tenía miles de años más que yo. Y ese no era exactamente el problema: El problema era que me sentía culpable.
Sí, me sentía demasiado culpable por Demetri. Pero no podía negar que aquella sensación se sentía… bien.
El forzó a mis labios a despegarse, mientras con una mano me sujetaba el cuello. Aquél beso era lento, pero lleno de sentimiento.
Nuestros labios se movían en tan perfecta sincronía, que sentí por un momento que quizá si era Dídima, aunque no lo supiera.
Aquel beso era demasiado bueno como para separarme y terminar con él.
Descendió su mano hasta mi cintura, obligándome a apretarme contra él. El beso se intensificó, y sus labios bajaron hacia mi mandíbula y el comienzo de mi cuello.
Pero aquello era demasiado. Cerré mis ojos con fuerza, recordando el rostro de Demetri y logré separarme de él.
Me mordí mis labios. ¿Qué pensaría él?
Marco me miró con una sonrisa
- Sé que piensas en él - Amplió la sonrisa más - Pero yo me aseguraré de que te enamores de nuevo de mí, Dídima
Con eso último se marchó de mi habitación.
Ahora la culpa era demasiada como para no prestarle atención. Ésta me llenaba todos los rincones de mi mente. ¿Por qué? - Pensé melancólicamente - ¿Por qué Marco tenía que atraerme?
Aunque sabía que no era ni la décima parte de lo que me atraía Demetri, me sentía culpable.