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Historia 47652 — capítulo 18

CAPITULO XVII

"ENCUENTRO"

(POV DEMETRI)

Habían pasado solo dos meses desde que dejé de ver a Summer. La extrañaba tanto…

Mi gran logro hasta aquél momento, era que había sobornado a otro brujo, con tal de que me dijera donde se encontraba el odioso que había puesto a Dídima en el cuerpo de Summer.

En aquellos momentos me dirigía hacia aquél lugar.

Me encontraba en un país muy abandonado, donde la población era escaza, así como los lujos de las grandes ciudades. Por aquella razón me sentí demasiado feliz al encontrar al brujo muy pronto: En aquellos lugares las personas son muy desconfiadas, pero, con mi don, encontré a un par de conocidos (Hadas, Gnomos…), por lo que ellos me revelaron (No sin cierto trabajo, ya que me costó un poco ganarme su confianza, decirles que no me encontraba en alguna misión con los Vulturi, ya que esas criaturas no confían en Aro, Marco o Cayo) el paradero de un brujo, que me podría ayudar.

Parecía invierno a decir verdad, ya que el lugar se encontraba lleno de nieve de pies a cabeza.

Caminé hacia una choza de madera, donde lo más seguro era que un humano normal, si hubiera vivido ahí, hubiera muerto de frío. Aunque claro, no podría ser buen juez para determinarlo, ya que mi temperatura era muy baja…

Toqué a la choza tres veces, esperando que no me dejara en la puerta para simplemente derribarla.

Alguien me abrió rápidamente.

Los brujos solían ser personas normales, como era el caso de éste, aunque claro, como los Vampiros, eran inmortales, pero la diferencia, era que los Brujos podían decidirlo. Éste aparentaba más o menos unos diecinueve años, la edad en la que me convirtieron. Era más alto que yo, aunque sabía que no debía de intimidarme por aquello, ya que los Brujos, con sus hechizos, podrían matar a un Vampiro, pero tardaban, y dudaba que éste pudiera tener algo para hacerme el mínimo daño.

Sus rasgos eran finos, aunque no exagerados. Tenía la mandíbula cuadrada y sus cejas parecían estar en el promedio. Su rostro era perfecto, aunque a simple vista humano.

Cualquier persona normal, si nos hubiera visto a los dos juntos, habría adivinado que había algo con nosotros, ya que él, que era perfecto, no tenía ninguna de nuestras características.

Si era pálido, aunque no llegaba a la exageración. Tampoco tenía los ojos de color extravagante, como Rojo bordo o Dorado, si no que los tenia celestes, como una persona normal.

Su cabello era extravagante: Tenía los cabellos acomodados en púas, que parecían acomodadas perfectamente, como si se hubiera tardado horas para hacer que su cabello pareciera tan perfectamente espinado por sus cabellos.

Tenía extraños tatuajes que se le veían entre los pedazos de piel que quedaban expuestos. Sí, su ropaje también era extravagante, aunque lo más extravagante era que vestía como si estuviera en Verano y no en plena nieve, ya que no era invierno.

Sus ropas eran simples: Una camisa con cuello corto y unos pantalones cortos de mezclilla.

- Vampiro - Murmuró - No creí haberte invitado…

- Mi nombre es Demetri V… - Lo dejé en Demetri. No quería que el brujo se enterara que era un Vulturi ¿Qué pasaría si Marco lo hubiese planeado desde siempre?

- ¿Solo Demetri? - Preguntó mientras asentía - ¿A qué se debe el motivo de tu visita? - Preguntó, con un tono cortante, como si quisiera que me marchara de ahí lo más pronto posible

- Vengo a preguntarte por Dídima Vulturi - Aquél nombre izo que el Brujo desconfiara.

Sí, le debía de haber dicho con calma, pero la cara del Brujo me decía que me marchara, por lo que no debía de tener calma.

- ¿Para qué quieres saber? - ¡Ni siquiera lo negaba!

- ¡Entró en el cuerpo de la Razón de mi Existencia!

- No pudo haber entrado - Se dijo extrañado el Brujo, más para él que para mí - Ella debió haber nacido así… De todas maneras ¿Por qué viniste conmigo?

- ¡Te lo he dicho!

- Claro. Ahora lo recuerdo. Los Vampiros son muy…

- ¡Déjala salir! - Le dije mientras le zarandeaba

- Estás loco - Me dijo mientras veía dentro de su casa. No le dejaría entrar hasta que me ayudara

- ¿Se puede hacer algo por ella?

- Sé porque preguntas eso… - Aquello me dejó paralizado. ¿Lo sabía? - Es por Marco ¿Verdad?

- No te equivocas

- Quizá te pueda ayudar… Solo si tienes para… pagar

- Te daré todo lo que quieras - Le prometí mientras le bajaba.

La única que me importaba en aquellos momentos, era Summer. Y que no se enamorara de Marco. Esas eran las cosas que más me importaban…