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Historia 47652 — capítulo 20
CAPITULO XIX
"ZELIG"
(POV DEMETRI)
- ¿Qué es exactamente lo que quieres? - Preguntó el brujo, mirando con aquellos ojos celestes hacia algún libro de hechizos
- Creí que tú sabrías que hacer - Respondí secamente, mientras veía desconfiado todos los cachivaches que poseía.
Sabía que algunas personas me dirían que exageraba, pero sabía perfectamente que, si de brujos se trataba, incluso un lápiz podría matarme si se lo propusiera. No exageraba ni era cosa de risa. Aquella era la cruda realidad.
Aunque claro, como lo había dicho, los brujos tardaban un poco en hacer sus hechizos, pero eran aún más poderosos que los Vampiros.
- ¿Cómo fue que Summ… Dídima terminó siendo mitad licántropo? - Pregunté, olvidando casi por completo que el brujo no la conocía por Summer, si no por Dídima.
PAF…
El libro cayó al suelo, haciendo un estrepitoso sonido.
- ¿Mitad licántropo? - Preguntó, un poco conmocionado
Asentí mientras el brujo intentaba controlar su respiración.
- ¿Qué tiene de malo? - Pregunté
- Es inmortal - Aseguró él, mientras me veía de reojo - Pero nunca podrá ser convertida en uno de los suyos…
- ¿Aquello es algún problema? - Pregunté, recordando que la sangre de Summer, aunque oliera exactamente igual que la de un humano, nunca me había atraído.
- Los Vampiros no tienen siempre un buen control, y ambos lo sabemos - El brujo parecía preocupado
- ¿Por qué te preocupas por ella demasiado? - Quise saber, ya que parecía demasiado preocupado, como si fuera parte de su familia, o algo parecido.
- Es mi hermana - Susurró él, mientras se sentaba, sin levantar el libro que se había caído de la sorpresa
- ¿Dídima es tu hermana? - Mi boca estuvo obligada a repetirlo - ¿Eres hermano de Aro?
- El hermano que nunca quiso - Afirmó el brujo - Siempre me ha odiado. Pero Dídima no. Era su hermano favorito, por lo que le perdoné el ser Vampiro - Él sonrió - Su renacimiento siempre ha estado planeado.
- ¿O sea que Marco nunca…? - Pregunté, intentando saber si Marco era el que lo había planeado. El brujo negó con la cabeza.
Los ojos de éste eran celestes. Suponía que los de Dídima siempre habían sido grises. ¿Qué color de ojos habría tenido Aro? ¿Celestes o Grises?
- Me preocupo mucho por ella - El brujo parecía hablar más para sí mismo - Y no dejo de pensar… ¿Estará a salvo?
- No creo que los Vulturi le hagan daño - Murmuré - Deben de tener el suficiente autocontrol…
- Pero Dídima se sabe defender - El brujo parecía pensar mucho en aquello - Ella no se deja de nadie. Siempre critica a todos, y les dice idiotas si hacen algo malo. Incluso se lo dice a Aro - Se dirigió a mí - Pero claro, no debes de saber mucho de los Vulturi, ¿Cierto?
- Sé más de lo que tú crees - Le respondí - Mi nombre era Demetri Vulturi
- ¿Era? - Preguntó con curiosidad
- Marco me echó, porque…
- Entiendo. Porque Dídima te amaba
- No sé si lo hacía - Respondí - Pero yo la amo con locura
- No querer tener competencia. Eso es típico de los Vulturi.
- Lo sé
Ambos nos quedamos callados. Pero a mí no me gustaba aquél silencio.
- ¿Por qué te has preocupado tanto por ello? - Pregunté - Digo, su carácter
- Porque Dídima solía ganarse a muchos enemigos. Con un solo Vampiro que se haga su enemiga… Y si se entera de que ella no puede ser inmortal con la ponzoña vampírica y, en cambio, termine por…
No tuvo que terminar la frase para que supiera cómo iba a terminar.
- Jane - Mis labios rozaron aquella palabra como si tuviera que escupir veneno. Ella la podría matar si se enteraba aquello. Hasta donde los Vulturi sabían, jamás se habían topado con una chica mitad licántropo.
- ¿La pequeña bruja? - Preguntó el brujo, haciendo una excelente imitación de los dos ancianos del clan de Rumania.
Asentí.
- Ella odia a Summer... Dídima, quiero decir, porque…
- Porque han discutido - Intentó adivinar el brujo
- No. Porque ella me ama. Y la rechacé.
- Bueno. Por lo menos, si mi adorada hermana muere, ahora sé a quién tengo que matar. No era que antes no lo supiera, claro está. Pero ahora podré matarlo sin la interrupción y la odiosa sangre que me une al culpable - Me sonrió con malicia.
- ¿Qué quieres decir? - Quise saber
- Nada, nada
Después de un rato, mientras el brujo volvía a tomar su grueso volumen y lo ojeaba, se me ocurrió algo que no había previsto.
- ¿Cuál es tu nombre?
- Zelig - Respondió, como si no le diera importancia
- Zelig - Repetí - ¿Cómo es que vamos a lograr que Marco se aleje de Summer? - Dije, olvidándome completamente del nombre de Dídima. Esperaba que Zeilg me entendiera.
- Obsérvame y verás - Se limitó a responder.