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Historia 47692 — capítulo 2

Es una horrenda noche de tormenta, el viento resopla fuertemente y golpea contra la ventana de Hermione. Los rayos parecen partir el cielo y la piscina es el blanco perfecto para que caigan. Hermione está despierta, pues hay alguien que la tiene así, pero no cualquiera, sino el desgraciado, idiota, miserable y retorcido de Malfoy. ¿Por qué? ¿Por qué él? Se pregunta todo el tiempo… ¿Acaso… es un capricho de mi inconsciente? Él no se merece que piense en él. No se atreve a nombrarlo. Mira el reloj… las ocho de la mañana.

-¡Maldición! - Maldice por lo bajo la castaña - ¡Te odio maldito Malfoy! Continúa mientras se refriega los ojos.

Mira hacia la ventana, aún el cielo está nublado, pero la tormenta de la noche pasó.

-Hoy es la fiesta en la disco nueva… ¡Y no dormí nada! Exclama Hermione mientras trata de dormir.

Escucha que tocan la puerta, es su padre.

-¿Hija? ¿Puedo pasar? - Hace una pausa- Necesito hablar contigo.

-Pasa. Ordena mientras se sienta, se acomoda el cabello y bosteza al mismo tiempo.

  • Hola Hermione.

-Hola papá. Siéntate. Aconseja mientras palpa la cama con la mano.

-Pareces cansada… ¿Dormiste bien? Pregunta su padre preocupado.

-En realidad no he podido dormir. Pero tú no te preocupes, estoy bien.

-De acuerdo - Su padre le besa la frente - Necesito informarte algo. La palabra informarte suele estar en el diccionario de los empresarios.

-Suéltalo. Responde la castaña apurándolo disimuladamente. Claro que, como es su padre, no lo nota.

-¿Recuerdas a mi amigo, el que está conmigo en este negocio? Preguntó.

Listo, se irá por un tiempo. Pensé.

Asentí.

-Bueno, su hijo vendrá a pasar el verano aquí… sus padres, decidieron alejarlo de todo un tiempo.

Qué no sea un nene mimado de mamá por favor. Pensé.

  • Entonces, como aquí hay espacio de sobra, dejé que viniera. Hay algo que debes saber. Yo y sus padres nos iremos por todo el verano a Europa, para arreglar unos asuntos de la empresa.

-Pensé que podías solucionar las cosas en un santiamén. Comenta la castaña disimulando su tristeza.

-Antes querida. Como esto es demasiado importante, debemos presentarnos. Pero tú tranquila, pues habrá una fiesta… A la cual están invitados los dos. Pronto les llegará la invitación y mandaré el avión a recogerlos.

Algo bueno hay de todo esto.

-¿Qué edad tiene? Espero que al menos sepa ir al baño solo. Comenta chistosa.

-¡Hermione! Tiene 17, igual que tú.

Esto se pone interesante… espero que me saque de la cabeza al hipócrita, absurdo de Malfoy.

-¿Estás de acuerdo? Pregunta como si ella tuviera la última palabra.

-Lo importante es que estés tú de acuerdo papá. Contesta la castaña.

-Si, claro que estoy de acuerdo. Además, Antonia se tomará licencia, pues está con una neumonía severa.

-Papá… tranquilo, ya se cuidarme sola.

¿Mi padre vive adentro de una caja o qué? Ya sé la respuesta, vive adentro de su oficina.

-Me tengo que ir hija, el avión me está esperando.

-OK, cuídate mucho… A, y por favor, visita la Torre Eiffel por mi.

-Tranquila cariño, seguro que cuando vayan a la fiesta pueden ir a visitarla juntos.

Seguro que si, pensé.

-El chico llegará a la noche, trátalo bien.

Se paraliza el mundo.

-¿Esta noche? Pregunta descolocada.

-Si, esta noche… Se que tienes fiesta con tus amigos, pero necesito que lo recibas bien.

Malditas vacaciones piensa Hermione, la primera fiesta a la que siempre hay que asistir, no puedo.

-¡Papá! Protesta mientras su padre besa su frente.

-Adiós… que lo pases bien. Dice mientras se aproxima a la puerta.

Ella se levanta, pero su padre sale antes de que le pueda dirigir la palabra. Intenta girar el picaporte, pero su padre desde afuera se lo impide.

-Tranquila Hermione, contrólate. Espero que se lleven bien, ¿De acuerdo?

La castaña estaba enojada, no responde.

-Por favor Hermione… hazlo por mí… por favor.

La castaña accede.

-De acuerdo, solo por ti… Pero ni pienses que seremos amigos.

-No pido eso, pido tolerancia. Adiós. Responde en un tono de victoria.

Hermione se dirigió a su guardarropa. Se pone unos jeans, una remera lisa blanca, un sweater azul y unas botas haciendo juego con este. Se recoge el pelo con una flor del mismo color y sale de su habitación. Baja a la cocina, donde desayuna lo que Antonia le preparó antes de irse: Medialunas con café con leche y un jugo natural de naranja. (Su favorito). Al terminar de comer, ve una tarjeta escrita por Antonia, diciéndole que vendrá durante las tardes para limpiar la piscina y acomodar la casa. Que no quiere dejarla sola, pero que espera no tener que ordenar mucho.

La castaña ríe.

Sale al patio a ver lo que la tormenta dejó. Suena su teléfono móvil.

-¿Hola? Pregunta al atender.

-Hola Hermy, soy Kristen.

-Ah, hola - Hace un gesto de desagrado - ¿Qué tal todo por ahí?

-Bien, quería decirte que mañana nos juntamos en tu casa, luego del mediodía… ¿Te acuerdas?

-Cierto…

-¿Qué tal tú? Pregunta Kristen.

-Acá en el jardín, mirando lo que la tormenta de anoche dejó. Dice mientras pone cara de aburrimiento.

-OK, nos vemos Hermy. Corta rápidamente Kristen.

-Nos vemos.

Pone el teléfono al lado de ella, que está sentada en el borde de la piscina, sintiendo la brisa del viento chocar contra su pelo y ver como el agua se corre en dirección hacia donde va este. Se queda un rato y sin darse cuenta, empieza a sentir más calor y más… y más… Un momento… está haciendo calor. Toca el agua, estaba perfectamente limpia.

-¡A nadar se ha dicho! Dice la castaña mientras se pone de pie.

Sube a su habitación, se pone la bikini azul, toma unas toallas, lentes de sol y baja.

Entra a la piscina, se nota que loseta disfrutando. Pasada una hora, el cielo se oscurece. Ella sale de la piscina, pues el agua comienza a enfriarse. Se pone la bata, toma sus cosas y comienza a ver al cielo.

-¡Maldición! - Toma sus cosas otra vez - Saldrá la tormenta otra vez.

No estaba equivocada, eso es lo que iba a pasar. De repente siente como gotas la van salpicando hasta que entra a la casa. Entra, se ducha y se va a dormir, no tiene hambre, solo sueño. Gracias a este chico nuevo, ella se olvida de Malfoy y duerme. Duerme profundamente durante toda la tarde, hasta que se levanta a las siete de la tarde, más confundida que nunca. Se levanta y escucha un trueno que parece romper el cielo, la tormenta parece que quiere seguir. Se tira a la cama otra vez, deseando dormir, pero mira su reloj… ¡LAS SIETE! El chico llegaría en una hora. Se va a duchar y se pone la ropa limpia. Baja a la cocina, seguramente vendría con hambre, debía llevarse bien. Cocina unos bifes con algo de puré, arvejas y albóndigas, receta famosa de su madre.

Pone la mesa y espera que llegue el huésped.

-¡Idiota! Grita enfurecido Malfoy, luego de discutiera con su chofer.

Se baja y su paraguas se rompe.

-¡Maldición! Que vacaciones de mierda… serán las peores de mi vida. Empieza a caminar, sabe donde es y sabe que tendrá mucho que recorrer. Los rayos comienzan a relampaguear, la lluvia aumenta y él camina.

-Mierda… esto es una basura. Tendré que soportar a la niña mimada Barbie, que no parará de histeriquear cuando me vea así.

Llega a la puerta y toca el timbre.

Hermione escucha.

-Ya llegó, en fin, trata de disfrutar. Espero que sea un caballero, no un nene mimado de mamá. Encuentra un paraguas y sale.

Al salir ve una cabeza blanca conocida, pero como está lejos no puede divisar quien es.

Al acercarse ve a Malfoy, todo mojado con la misma expresión de sorpresa que ella. Se escucha un trueno otra vez, realmente en cielo iba a partirse.

-¿Malfoy?

-¿Granger?

-Parece que si.

-Bueno… no te quedes mirándome, abre la puerta. Ambos se sienten incómodos.

Pasa y llegan a la puerta de entrada.

-Entra por favor.

Draco entra y mira todo, era un lugar mucho más grande que el suyo y mucho más prestigioso que Washington.

-¿Cómo es que conoce tu padre al mío?

-No tengo idea… jamás pensé que tú serías esa chica.

-Tampoco yo… ¿Desde donde vienes? Se interesa Hermione.

-Washington.

-¿Vives aquí? En el mundo de los Muggles… ¿Quién lo diría? Viviendo y compartiendo el mundo con los "muggles repugnantes". Dice la castaña en forma despectiva.

-Cállate Granger.

-Jamás te atrevas a callarme Malfoy - Dice amenazante la castaña mientras se le acerca señalando con un dedo - No te atrevas.

-No me asustas Griffyndor. Dice inmóvil el rubio.

-No pienso asustarte aún Malfoy, pero no te atrevas jamás a callarme, pues no funcionará.

-Lo sé, sigues hablando. Dice la serpiente de mal modo.

Hermione recuerda lo que le dijo a su padre en la mañana, debían llevarse bien, entonces no respondió.

-¿Acaso cocinas? Pregunta Draco cuando entra a la cocina siguiendo a la castaña.

  • Si, no soy una ignorante como tú. Dice mientras lleva los platos a la mesa.

-¿Alguien dijo que no supiera? Provocó Malfoy.

-Entonces mañana haces la cena tú. Dice la castaña enojada mientras coloca los platos, pero uno en cada punta.

-¿Dónde dormiré? - Pregunta de mal modo Malfoy - Por si no lo notaste sabelotodo, estoy mojado.

-Sígueme. Mientras van subiendo la escalera, Malfoy pelea con su valija.

-Mierda… Dice por lo bajo.

-Creí que eras un caballero y te limitarías a no insultar delante de una dama… pero me equivoqué. Provoca Hermione.

-¿Una dama? Yo no veo ninguna. La castaña se muerde la lengua y Draco esboza una sonrisa de victoria, al verla subir mira lo que hay debajo de ella, su trasero. Malfoy sacude su cabeza. "Es Granger" Se dice para si mismo… pero realmente diferente.

  • Aquí es tu habitación… No molestes,pues está al lado de la mía.

Esboza una sonrisa de maldad.

La castaña abre la puerta y entran. El rubio deja sus cosas ahí, saca unas ropas y las pone sobre la cama.

-Aquí esta el baño Malfoy, tienes todo lo necesario ahí.

Mira encantado aunque revisa el armario, por las dudas.

-¿Acaso no confías en mi Malfoy? Pregunta Hermione, que sabía que el rubio revisaría el armario.

-No, la verdad no Granger. Dice la serpiente cuando cierra la puerta del armario.

-Bueno, entonces iré a calentar la comida… seguro ya se enfrió.

-Ve, bajo en unos minutos.

Malfoy se queda mirando todo. Abre la ducha, se desviste y entra.

-¡Esta si que es agua de verdad! No como la puta lluvia que me empapó. Dice molesto el rubio.

Se termina de bañar y sale.

Baja al comedor y ve que Hermione sale del baño.

Hermione no se siente muy… va al baño y…

-¡Mierda! Maldice en voz baja, esta en su período.

Sale y ve a Malfoy apoyado en la pared esperándola sonriendo maliciosamente.

-Come Malfoy.

Dice mientras se sientan a comer.

Draco nota que Hermione está con frío, pero a su vez sudando.

No se preocupa en preguntar.

Al terminar de comer Hermione levanta los platos algo mareada. Draco la sigue, pues se da cuenta de que algo no está bien.

Pone los platos en el lavavajillas, lo pone a funcionar y se cae.

Draco se ríe, pero luego se da cuenta de que no está bien, pues no se levanta.

-Granger, levántate, no me reiré más.

Ella no responde.

-¡Granger! Draco se acerca a ella y al sacude suavemente. Al tocarla se da cuenta de que está volando de fiebre.

La lleva a su cuarto y la deja sobre la cama.

-Abriré la ducha, pero no te mueves. Es inútil, ella no me escucha y pierdo tiempo. Piensa en voz alta el rubio.

Abre la ducha, la levanta y la mete con él adentro debajo de la ducha.

Hermione no responde, sigue sin bajarle la fiebre.

-Quédate quieta. Te traeré hielos.

Ella no responde. El rubio baja a la cocina y saca todos los hielos que encuentra. Sube a toda velocidad y se los pone por todo el cuerpo.

Pasados unos minutos, Hermione se recupera pero solo de la fiebre, su cuerpo hace un cambio tremendo, ahora tiene frío, esta con hipotermia.

-¡Mierda! Maldice mientras la saca de la ducha.

La sienta en el baño y abre la canilla de agua caliente y la pone debajo.

-¡No! Exclama la castaña con todo lo que le dan sus fuerzas.

-¿Qué pasa? Dice mientras la tiene en sus brazos.

-No… me pongas… ahí… cuando se… me vaya… el frío… me voy a quemar. Explica la castaña casi sin voz.

-¿Qué hago entonces? Pregunta la serpiente.

-Llévame a la cama - El rubio hace una expresión de rareza pero divertida al mismo tiempo - No como quisieras Draco. Aclara Hermione.

Draco se ríe.

-¿Dónde tienes algo seco? Pregunta Draco.

-Yo voy.

-No, quédate aquí, quieta, que yo te traeré.

-En el armario. Dice Hermy mientras se sostiene como puede. Draco buscar en camisón de la castaña y se lo da para que se lo ponga.

-Date vuelta. Ordena ella mientras intenta ponérselo, pero ella se cae, pues no puede mantenerse parada.

-Te ayudaré.

-No.

-Confía en mí, no voy a tocarte.

-Promételo.

-Lo prometo… Si que eres difícil Granger. Dice al final Draco.

Ella se quita el sweater, la remera el rubio disimula su embobamiento. Pero si que lo esta disfrutando.

-Ayúdame a desprendérmelo. Dice la castaña ignorando que Draco es unos centímetros más alto que ella.

Draco le desprende el brassier y ella se pone el camisón. Draco mira solo un poco.

Después de todo no lo prometí no mirarla. Piensa el rubio.

Ella se pone el camisón y se acuesta. Toma el chocolate caliente y se duerme. Draco se queda allí, mirándola mientras duerme. Se acomoda en un sillón y el cansancio lo vence. Se quedan profundamente dormidos.