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Historia 47975 — capítulo 1

Hermione miraba a su alrededor, mientras estaba sentada en una larga mesa. Un par de días atrás, recibió una carta de Hogwarts. Bien, ella ya no estudiaba, así que se sorprendió de ver algo semejante. No tenía hijos, no aún y estaba sola en su hogar. ¿A quién estaba dirigida?

Pues supo a quién, en cuanto la abrió. Albus Dumbledore escribía nuevamente, luego de tanto tiempo. Se preguntó si era algo muy importante, puesto que tenía tanto tiempo sin saber de Hogwarts y sus aspectos. Estudiantes y profesores. Curioso, pero ya sentía que estaba acostumbrada a Albus Dumbledore y sus extrañas reuniones. Simplemente una cuestión muy normal.

Pero que seguía poniéndole nerviosa, de una forma u otra. Realmente, ¿Qué iba a encontrar allí, que no conociera? Se preocupaba sin siquiera entender el motivo. Estaría Harry, Ron, Ginny. Todos sus ex compañeros.

¿Y los que no? Bueno, también estarían allí. ¿Importaba mucho? Quizá, pero la idea parecía ser, interactuar y divertirse. Compartir un momento, una reunión que quizá podía ser hasta corta.

Claro, tenía que convencerse de que lo disfrutaría. ¿Por qué habría que sufrir? Quizá solo necesitaba encontrar un buen vestido, un buen tema de conversación y simplemente sentarse junto a sus amigos.

Y eso estaba haciendo en ese preciso momento. Simplemente sentada en la mesa, mientras sus amigos y sus hijos, interactuaban. Bien, ella no tenía hijos ni nada parecido. Ni siquiera sobrinos.

Estaba sola...Y aburrida.

Pero, ¿Debía deprimirse por eso? Bueno, estaba sola...Mejor así que mal acompañada. De todas formas, no estaba muriéndose por una pareja y no estaba tampoco una ley que dijera "Todos casados". Simplemente estaba soltera por un tiempo. Ya podría decir, que tenía una pareja.

Mientras pensaba, observó a su alrededor y notó algo muy simpático. Un pequeño niño rubio, que corría alrededor de una mesa. Antes de continuar con su juego, un brazo sostuvo el suyo y el niño se detuvo. Hermione alzó su cabeza, para mirar al padre y realmente, no se sorprendió.

Draco Malfoy estaba allí también.

  • Deja de corretear, Scorpius.

  • ¡Pero papá, estoy muy aburrido!

  • Pues espera y luego nos iremos. Aunque no lo creas, yo también estoy muy aburrido.

  • Quiero ir con mamá.

  • Mamá está en Rusia, con sus padres. Y mamá no volverá sino dentro de unas semanas.

El pequeño asintió en silencio y se sentó junto a su padre, con un gesto de reproche. Con una especie de suspiro, Hermione comenzó a imaginarse a la madre de aquel jovencito. Si bien Draco en su pasado, había sido un imbécil con crecer, no se podía imaginar que estuviera casado y tuviese hijos. El pequeño se bajó de la silla donde estaba sentado y caminó alrededor de las mesas. Mientras caminaba, casualmente, tropezó con una de las sillas, en la mesa de Hermione. Ella sostuvo su brazo, para que no se cayera.

  • Lo siento- dijo y ella sonrió.

  • Descuida. ¿Te has golpeado muy duro?

  • No ¡Estoy perfectamente bien!

  • Me alegro...Espero que...

Antes de que pudiera hablar, Draco se había levantado y buscaba a su hijo. Scorpius le gritó, para que notase su presencia. En poco tiempo, Draco fue hasta aquella mesa y las miradas se encontraron. Muy casual, el encuentro.

  • ¿Qué ocurre aquí? Granger...

  • Estaba por caerse y simplemente, le ayudé.

  • Sí papá...Ella me ayudó.

  • Supongo que también te invitaron- dijo Draco- Pues eso es obvio, a no ser que te auto invitaras.

  • No me hace gracia, Draco- mencionó Hermione, mirando al pequeño Scorpius- Nunca creí verte con hijos.

  • Se llama Scorpius- dijo y el pequeño sonrió- ¿Y qué creías?

  • Bueno, que no eras...Capaz de...Atraer a una mujer.

  • Y tú, de atraer a un hombre

Hermione se mordió el labio y tuvo que asentir ante la idea. Bueno, pero al menos ella no era pedante y desagradable. Draco esbozó una sonrisa sarcástica y miró a su hijo.

  • Vamos Scorpius, comienzo a aburrirme en esto que...

  • Ah, Hermione, Draco...- Albus Dumbledore se acercaba y Hermione se preguntaba si tendrían algún tipo de problema- Veo que ya se reconocieron nuevamente. ¿Por qué no bailan un poco? Veo que no tienes pareja y tú tampoco, Draco.

  • ¿Bailar?- preguntó Draco con una mueca de disgusto- ¿Para qué...?

  • Vengan- dijo Albus, colocando sus manos sobre el hombre de cada uno- ¿Por qué no vienen a divertirse?

Los dejó en medio de la pista y ninguno se movió. Hermione suspiraba, mientras observaba al pequeño Scorpius, que estaba al final de la pista y charlaba con una pequeña niña, que debía tener su edad. Ambos se miraron sin decirse nada, mientras Dumbledore suspiraba y los animaba a bailar.

  • No voy a bailar contigo, Granger.

  • Ni yo contigo, Malfoy.

  • ¡Anímense!- dijo Dumbledore, juntándolos y Severus Snape, negó con la cabeza. Eso no iba a suceder ni en un millón de siglos. Contando que la vida de los magos, era realmente diferente a la vida muggle.

  • Si no es por ese anciano loco- dijo Draco en voz baja, obligándose a sostener la mano de Hermione- No haría esto.

  • Ni yo. ¿Crees que me gusta? Y no te atrevas a pisarme.

  • ¿Y quién crees que soy? ¿Potter o Weasley?

  • No me hace gracia, nuevamente. Draco...

  • No era un chiste.

  • Cállate y baila de una buena vez.