← Historia 48085 · de
Historia 48085 — capítulo 1
¡Eres un desastre hot!
Ya era de noche, debían ser alrededor de las doce según mi horario biológico. No podía dormir, hace unas dos horas que estaba en la cama moviéndome de un lado a otro, cambiando de posición tratando de conciliar el sueño, pero no podía. Tener esa sensación de querer dormir ya que tienes mucho sueño, pero aún así no puedes enserio que es muy frustrante.
Desde la cama podía percibir los tenues rayos de luz de la luna que pasaban por la ventana al lado de mi cama, llegaban a la habitación y la iluminaban débilmente.
Nuevamente trate de conciliar el sueño, pero lo único que logré es fijarme en cuan alto roncaba Lily, mi pelirroja compañera de habitación que se situaba a mi derecha. Pero al fin me decidí y me levanté cautelosamente de la cama, tratando de hacer el menor ruido posible para que mis compañeras no se despertaran. Me senté en la cama y me puse las zapatillas, me abrigué con el polerón que tenía más a mano y tomé la varita mágica que siempre la dejaba en la mesita de noche. Luego, me agache y busqué debajo de mi cama mi escoba voladora que siempre la guardaba a mano para este tipo de ocasiones en que me venían antojos muy impulsivos de andar en escoba. Luego de que estuve segura que no faltaba nada para salir, abrí con cuidado la ventana que estaba cerca de mí, tratando de que no chillara al hacerlo. Me pare en el borde, que por suerte no era tan alto y puse la escoba entre mis piernas, luego, salí volando lo más rápido y sin hacer ruido que pude.
Cuando me dí cuenta del aire frío de la noche refrescaba mi cara, en mí se apodero una sensación de libertad máxima.
Desde el aire pude percibir Hogwarts, en la noche y con un máximo de esplendor. Todo se veía muy tranquilo y las únicas luces que se percibían eran la del despacho de algunos profesores que probablemente aún debían de estar haciendo algunos trabajos.
No sabía donde exactamente ir, por lo que volé hasta la cabaña de Hagrid y me bajé ahí de la escoba. Luego comencé a caminar tranquilamente por las orillas del bosque prohibido. De repente escuchaba ciertos sonidos que hacían llamar la atención, pero al final siempre eran aves que salían volando de los árboles.
Caminé un rato y termine en el lago, que par mí sinceramente era el mejor lugar para pensar, descansar o cosas así. Me senté al lado de un sauce y me quedé un rato mirando el estrellado manto de cielo que se alzaba en la noche. Todo estaba muy silencioso, y era casi inquietante. Pero luego el silencio se rompió por el sonido de unas pisadas, lo que hizo que casi me diera un infarto. Me escondí detrás de un matorral y me quedé quieta esperando que las pisadas se alejaran.
Trate de mirar que podría ser lo que se acercaba a través de las ramas, pero no pude distinguir nada. No pasó nada hasta que de repente, un perro negro y muy grande saltó hacia mí y me balanceó hacia atrás. Dí un pequeño grito y traté de sacar mi varita que estaba en el bolsillo del polerón, pero el gran perro grande se aparto de mí y, al parecer, comenzó a juguetear y celebrar su reciente hazaña.
Me paré y pude mirar bien al perro, y no me costo nada saber exactamente de quién se trataba…luego de unos segundos se desató mi furia.
¡¡¿Black, cuál es tu maldito problema?!!, ¡mira el susto que pasé por tus estupideces! le grite mientras me abalanzaba sobre el perro negro, pero tuvo tiempo de esquivarme.
Suspiré fuerte, rodé los ojos y me cruce de brazos mirándolo con ira. Al segundo, el perro negro y grande que tenía frente a mí se convirtió Black. Él era compañero de clases y casa. En realidad hola-soy-bombón-Black nunca me había agradado del todo, pero tenía que soportarlo usualmente porque era el mejor amigo de James Potter, el novio de mi mejor amiga y mi casi hermano de la vida.
Seguí mirando con odio a Black en silencio y él ni se inmutaba, hasta que por fin logro abrir la bocota.
_Wow, Borges, no me mires así que ya tengo suficiente con los Sly_dijo mientras sacaba algo de debajo de su tunica, una capa la cuál yo conocía bastante.
.No puedo creer que James te tenga la suficiente confianza como para prestarte la capa invisible.
Estás celosa porque a tí no te la presta…
Me miró con una sonrisa burlona. Diablos, enserio odiaba a Black, con sus malditos ojos grises, su maldito cuerpo de dios griego y su maldito pelo negro.
Si quieres, podrías acompañarme hasta nuestra sala, ya que es muy tarde y no creo que una señorita como tú debería estar vagando por acá comentó y me miro con una sonrisa seductora.
¿Cuál es tu problema Black?, acaso tu plan de vida es conquistar a cada una de las mujeres de Hogwarts le dije mientras lo miraba con recelo.
_No, de hecho, ese era mi plan, pero ya lo hice…
No todas las mujeres que pasen por tu lado caen tan fácil Black
_Yo creo que sí, de hecho, tú misma ya lo hiciste, pero no quieres asumirlo…
Seguro le dije con ironía
Me miro con una sonrisa que podía derretir el polo norte, aunque me resistí de caer fácilmente.
Unos segundos después saco esa sonrisa de su boca y agrando sus ojos grises mirando consternado hacia la nada. Después me miro a mi con el ceño fruncido y dijo:
_Borges, ¿cómo es que supiste que era yo si estaba al estar transformado en perro negro?
En su voz noté un poco de preocupación, pero le respondí indiferente.
Vaya, en realidad no creas que James confía solamente en ti
_¿James te dijo?_me pregunto con tono de sorpresa.
_¿Algún problema con eso?, Black, podrás penar lo que quieras de mí, pero nunca pensaría en traicionar la confianza de un amigo si es que estás pensando que voy a decirle a alguien sobre que tú, Pettegrew y James son animagos ilegales, además claro de que Remus es hombre lobo.
Sirius me miro seriamente, con un deje de sorpresa en la mirada.
Vaya Borges, no pensé que fueras tan directa
Bueno, las cosa es que, ¿qué diablos haces afuera a estás horas Black? le pregunté mientras me sentaba en un tronco, mirandohacia el lago, negro por la noche.
En realidad no podía dormirme, y decidí salir un rato, pero en realidad, debería preguntar qué es lo que tú haces acá a estas hora respondió él mientras se sentaba al lado mío.
No sé si eso te incumba Black respondí cortante mientras me paraba al tiempo que el se sentaba.
Vamos Borges, porque siempre tan huraña conmigo. ¿No puedes asumir de una vez que te tengo loca?
Me miró con su par de ojos grises y una sonrisa seductora que me hizo sentir un cosquilleo en el estómago, pero luego cerré los ojos tratando de pasar el trance.
Black, eres odioso, egocéntrico, arrogante, estúpido, simplemente un desastre.
_Hot _ agregó mirando hacia la nada.
_¿Qué?_le pregunte sin saber a que venía todo eso.
Mira Borges me dijo mientras se paraba y se acercaba con peligrosidad hacia mi persona, la verdad es que se veía bastante guapo, pero ¡no!, diablos, ¡era Black! _ seré un desastre, un caos para tu persona_ se acercaba mucho, de hecho, ya podíamos a sentir nuestras respiraciones, luego, él puso su cabeza al lado de mi oído y con la voz más seductora que jamás yo había oído agregó:
Pero no puedes negar que soy un desastre Hot
Yo por instinto levanté el brazo y le dí una cachetada que sonó bastante fuerte.
_ ¡Au!, Borges no tienes que ser tan agresiva_ se quejó mientras se iba hacia atrás y refregaba su mano con la mejilla que recibió toda la cachetada_
Te pones enfermante Black, ese es el problema escupí esas palabras con todo el fastidio que pudo salir de mí.
Agarré rápidamente la escoba, me monté en ella con agilidad y volé con toda la velocidad que pude para no tener que soportar más la estresante presencia de Black.
Cuando ya estaba lejos del lago pude bajar un poco la velocidad y relajarme un poco. Aunque no pude porque mi interior estaba enervadísimo. Black, el odioso Black, el guapo Black, el egocéntrico Black. Por mí que se fuera al infierno…pero aún así cuando pensaba en él sentía un cosquilleo en el estómago, ¿sería acaso qué…?
¡No! grite para mi misma. No, no, no, no, Black no podría haber causado en mí algo que no fuera odio ¡maldita sea!
Luego de unos minutos ya estaba en la habitación de las chicas, ya acostada en mi cama mirando hacia el techo, pensado en el reciente encuentro…Pero para mi suerte el sueño hizo efecto y poco a poco me quedé dormida plácidamente.