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Historia 48103 — capítulo 2
AMIGOS DE LA INFANCIA
-Bella-la voz de Charlie sonó desde la cocina-. Ha venido Jacob.
-¿Jacob?-grité-¿Qué hace aquí? No quiero ver a nadie…
Charlie subió corriendo a mi cuarto.
-Bella, tienes que salir. No puedes quedarte ahí siempre. Ya sabes… quizás Jacob pueda… animarte.
Le dirigí una mirada llena de reproche. ¿De verdad creía que eso era posible?
-Está bien, me vestiré.
-No tardes. Jacob está fuera.
Me puse mis vaqueros con una camisa gastada y unas converse. Un poco de corrector de ojeras, y ya parecía menos "vampiro", por así decirlo.
-Hola Bella-Jacob se sonrojó un momento y se rascó la cabeza.
Lo miré bien.
-Has crecido, Jacob. ¿Hace cuanto que no nos vemos?
-Tan solo tres meses-contestó.
-Es poco tiempo y… ¡Estás enorme, Jake!-exclamé.
Él sonrió un poco y se dirigió a Charlie, que estaba en el umbral de la puerta.
-Charlie-él si que lo llamaba por su nombre, y a Charlie, Jacob le caía notablemente mejor que Edward-, volveremos en un par de horas.
-Tardad lo que queráis-Charlie se despidió con la mano.
¡Vaya! ¿Ese era mi padre? ¿Qué había pasado con aquel que me castigaba por llegar cinco minutos tarde? Ah, se había ido con Edward.
Por una parte estaba bien, pero por otra…
-¡Bella! ¡Bella! ¿Me estás escuchando?-Jacob frenó en un semáforo.
-¿Qué?-reaccioné. De verdad tenía la cabeza en otras cosas.
-Te decía que dónde prefieres ir.
-Cualquier sitio está bien-murmuré.
Un rato más tarde Jacob se bajó de mi camioneta y me abrió la puerta.
-Hemos llegado-dijo.
-Port Angeles-lo reconocí enseguida.
-Sí.
Nos sentamos en una mesa y Jacob vino con dos refrescos.
-Gracias-le sonreí. Nadie se tomaba tantas molestias conmigo desde que él se fue.
-¿Cómo estás, Bella?-preguntó.
-Yo, bien, sigo aprobando en el colegio y eso… No salgo mucho, pero… No me importa-contesté, aunque sabía que no era eso lo que quería oír.
-No, Bella. Me refiero a lo de Ed… tu antiguo novio.
-Oh, eso-miré tristemente el vaso de cola, removiéndolo con la pajita.
-Entiendo si no quieres hablar de ello, Bella, está bien.
-Gracias, Jake. Pero necesito un amigo. Alguien que me escuche en estos momentos. Pero hoy no me siento con ánimo para hablar de ello. Quizás, otro día, te contaré.
-Sé algo que anima el ánimo de cualquiera, Bella-contestó Jacob, poniéndose en pie de un salto.
-¿Peleas de barro?-pregunté entre extrañada y divertida. Con Edward no hacía nunca este tipo de cosas.
-¿Y por qué no? Como en los viejos tiempos.
Una bola tan rápida como un proyectil militar me dio directo en el estómago. Gemí y reí al mismo tiempo.
-Jacob Black, te vas a enterar de quién es Isabella Marie Swan. Por los viejos tiempos, Jake.
Jacob rió a carcajadas y aproveché ese segundo para lanzarle barro, que cayó justamente sobre su frente.
-¿Con que esas tenemos, eh?
Jacob hizo una bola aún más grande y me la lanzó, pero por suerte la esquivé.
Caí al suelo de la risa, Jacob me acompañó.
-Bien, no me imaginaba que volverías así, Bella-inquirió Charlie, y volvió a la cocina.
-Gracias Jacob, por lo de hoy, y por no mencionar su nombre-le agradecí.
-No tienes nada que agradecer. Lo hago por que quiero, y por que soy tu amigo. Recuérdalo, ¿vale?
-Lo haré, Jacob. Nos vemos.
-¿Ves cómo no era tan malo salir de vez en cuando?-dijo Charlie-. Apuesto a que os lo pasasteis muy bien.
-Si, Charlie. Ha sido un buen rato con un amigo.
-Deberías llamarle más a menudo.
-Sí, Charlie.
Subí a mi cuarto con una sonrisa en los labios.
Y en mi mente solo había una idea: borrar totalmente todos los recuerdos de Edward.
Y Jacob podía ayudarme a superarlo.