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Historia 48156 — capítulo 5
(POV SORA)
Habían pasado dos días desde que le había enseñado a Jane las lecciones de moda. En aquellos momentos deseaba ir por un Frapuccino.
- No - Dijo Cayo
- Pero… Pero… - ¿Cómo pretendía que pudiera vivir sin mi frapuccino?
- No, Sora
- ¡Alec! - Le dije, haciendo un puchero
- Aro… - Alec parecía reprocharle
- Athenadora - Aro miró a Athenadora, como si temiera de Cayo
- Jane - Athenadora miró a mi cuñadita. Alec también le miró
- Cayo… - Parecía desganada al hablar, pero lo izo
Cayo pareció pensarlo. Como si dudara…
- NO - Dijo al fin
- ¡Quiero Mi Frapuccino!
- NO
- Bien. Daré una clase de moda solo para ti
- ¡Ve por tu frapuccino! - Gritó Cayo, muy horrorizado
- Pero… Pero… - Aro hacía puchero ahora - Quería mejorar el diseño de las capas…
Todos le miramos atónitos
- Digo… Suplicia es la que quiere… ¿Verdad Suplicia?
Suplicia asintió, mientras reía por lo bajo
- ¿No tienes un frapuccino que comprar?
- ¡Sí! - Recordé - Alec… ¿Me acompañas?
- Claro que si - Alec llegó hasta mí en un santiamén, pero alguien le agarró del brazo
- ¡No te vas con esa hueca! - Gritó Jane, encolerizada
- ¿Por qué no? - Alec izo un puchero adorable
- Porque… Porque…
- Un momento - Dije, captando - ¿Me dijiste hueca?
- Emmm… No….
- Ah, bueno
- ¿Lo ves? - Preguntó Jane muy bajo, aunque logré escucharla - Está hueca
- ¡Te escuché!
- ¿Cómo pudiste escuchar?
- ¿Te comenté que tenía el sentido auditivo demasiado bueno?
- No
- Pues ahora te lo digo
- ¿Y? Ambas sabemos que estás hueca
- Y tú estás esquizofrénica - Murmuré
- ¿Qué me dijiste? - Preguntó, mirándome con ojos asesinos
- Dije que… hace mucho frío acá - Le mentí
- ¿Y dices que está hueca? - Preguntó Félix, muy bajo a Jane, mientras se quedaba pensando
- ¡¿Estoy volviéndome sorda?! - Preguntó, un poco anonadada
- ¿Qué? - Preguntó Marco, que se paró frente a ella - ¡No te escucho!
- ¡Que estoy volviéndome sorda!
Jane corrió desesperada, como si aquello le ayudara a su sordera
- ¿Vamos por mi frapuccino? - Le pregunté a Alec, que asentía y me tomaba la mano.
Jane seguía corriendo como loca cuando llegamos al castillo, pero aquello no me importó. Tenía un frapuccino y a Alec. ¿Qué más podía pedir?