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Historia 48213 — capítulo 15

Katie Bell recorría lo más rápido que podía las habitaciones de su casa en el centro de Londres, estaba buscando algo, una cosa importante: Su amuleto de la suerte, aquel sencillo collar del que colgaba una pequeña lágrima azul, un regalo de Oliver, de cuando habían comenzado a salir.

Consulta el reloj mientras los nervios se acumulan en su cuerpo, ¿y si llega tarde? ¿y si no consigue frenar el partido? Las lágrimas se acumulan en sus ojos, y maldice a Oliver por ser tan egoísta, ¿es que no se podía parar un momento antes de aceptar aquel partido? ¿No podía pensar en el daño que podía causar? ¿en que dejará a sus hijos sin un padre? ¿en que sus dos hijos tendrán que aprender a vivir sin su padre? ¿en que a ella se le....?

Sacude la cabeza con energía y empieza a hacer más ruido con sus zapatos en el suelo, no puede pensar en eso, hace años que ambos están en plena lucha, hace años que viven separados, y hace años que no se han vuelto a mirar cómo lo hacían antes... sin embargo, ella siente que algo oprime su corazón cuando le ve, siente que algo en su interior quiere gritar que aún queda algo de aquel sentimiento que ambos dejaron abandonado hace tanto tiempo... Suspira y fija sus ojos en una foto que hay en la entrada de su casa, son ella, Oliver, Cleo y Chris... Chris, tan solo un niño de un año, es abrazado por una sonriente Cleo de tres, detrás de ambos niños se encuentran ellos dos, sonrientes y abrazados, cuando aún formaban una familia feliz, cuando aún estaban enamorados...

Se coloca el abrigo, y sube la cremallera, se pasa una mano por los ojos y echa una mirada desafiante a una foto de Oliver, de cuando era joven y jugaban juntos al Quidditch, en su mente se forma una frase, que repite en voz alta

-No te voy a permitir irte así cómo así, Oliver, no voy a dejarte marchar

La frase parece rebotar en las paredes de la casa, vuelve a soltar un suspiro, y cierra la puerta, dispuesta de enfrentarse a aquel helador frío, con solo una cosa en la mente, no dejar que Oliver juegue

Molly (2ª) es la persona que abre la puerta y se encuentra con una jadeante chica rubia, Helena Jordan, que masculla un saludo e inspira antes de lanzarse escaleras arriba, en busca de una persona en especial. La pelirroja, con una ceja alzada, sigue con la mirada a la mediana de los Jordan, pero al oír una exclamación arriba, se relaja, y su cara extrañada se convierte en una de confusión. ¿Qué hacía Helena Jordan en la Madriguera? Sacude la cabeza y decide volver a la cocina, a seguir cocinando brownies para sus insistentes (y plastas) primos.

Sin embargo, no se puede ni imaginar que es lo que ocurre justo encima de su cabeza, en el piso de arriba. En ese momento, Cleo Wood, abre los ojos todo lo que puede y echa una mirada a su amiga, que está tirada en la cama de la morena e intenta regular su respiración

-¿¡Que qué, Lena!?-exclama, está segura que toda la población de la Madriguera entrará en su habitación dentro de unos minutos, debido a los gritos que está pegando, sin embrago, eso no le importa en ese momento, porque lo que atrae su atención terriblemente, es la noticia que le acaba de comunicar su mejor amiga

Helena, haciendo un gran esfuerzo, se pone en pie y mira con seriedad a la mayor de los Wood

-Lo que has oído, Cleo-suspira, y nota que su respuesta a sonado un poco seca, expira el aire que le queda en los pulmones, y dice con dulzura- Cariño, debemos irnos, tenemos que llegar antes de que pase algo-tiene la cara roja por el esfuerzo, y el pelo rubio revuelto, aun estando en esa situación, Cleo siente una punzada de envidia en su interior, envidia por lo bien que siempre se ve su casi-hermana

Tres minutos después, cuando Lily Luna, Lucy, Louis, Roxanne y Lorcan entran como una exhalación en la habitación preguntando si están bien, Cleo ya está cogiendo su abrigo y, detrás de Helena, abandona la habitación sin dar ninguna explicación

-Becca ha ido ha hablar con Ted, si tenemos suerte y lo ha convencido, nos desapareceremos-indica Helena mientras bajan lo más rápido que pueden las escaleras, Molly vuelve a sacar la cabeza por la puerta de la cocina, y justo cuando parece que les va a gritar algo, alguien la vuelve a meter en la cocina, aun yendo a esa velocidad, alcanzan a oír la protesta de la pelirroja

Cierra los ojos, pellízcate y reza porque todo esto sea un sueño. Eso es lo que él quiere que sea, un maldito sueño, del que con solo un pellizco te puedes despertar. Pero, para su mala suerte no es así, y en ese momento se encuentra metido ya en el uniforme de quidditch, sentado en uno de los cuatro bancos que hay en los vestuarios del estadio, y solo le quedan cinco minutos antes de jugar contra los Shadows.

Suspira y en ese momento sí que cierra los ojos, los recuerdos de la pasada noche luchan por atraer su atención, y al final uno lo consigue, el de cuando aceptó jugar ese partido

Un hombre ataviado con un traje de seda negro deposita un sombrero del mismo color en la mesa, Oliver levanta la cabeza y fija sus ojos en él, parece ausente, y a duras penas puede distinguir la figura que está sentada enfrente de él, es cómo si una capa de niebla dificultara su vista

-¿Es un hombre importante?-pregunta la voz de Greg, uno de los integrantes de su equipo, al hombre de negro. Después se ríe cómo si hubiera dicho la cosa más graciosa del mundo, los demás le secundan

Están borrachos, han bebido por lo menos cuatro copas de más, Oliver parece un poco más sobrio que los demás, pero aun así no le debe de faltar mucho para estar como sus compañeros de equipo

-¿Qué cree usted, Gregory?-indica el hombre, su respuesta es algo seca, y hace que Greg se encoja en sus silla e hipe como si estuviera llorando- Bueno señor Wood, ¿qué decide?-se hace el silencio mientras espera a que Wood responda- Recuerde, señor Wood, que si consiguen ganar, serán los campeones de Quidditch del mundo

Oliver suspira, y echa una mirada a su equipo, los integrantes están esparcidos en butacas, algunos sentados, otros echados, y otros aún sostienen una botella en la mano, sin embargo, todos asienten a la vez, conscientes de lo que se está diciendo, en ese momento, Oliver pronunció la fatal frase que los llevó a esa situación

-Sí, jugaremos

¿Por qué había dicho que sí? Ahora por su culpa, pudiera ser que mucha gente perdiera a su padre, o marido respectivamente, hasta sus propios hijos podrían perder a su padre...

-Oliver, hay que salir ya-avisó Greg, mirando a su amigo con profunda comprensión- Y no te culpes, todos somos culpables

La lluvia empezó a caer cada vez con más fuerza, haciendo que los pasos de Cleo y Helena resonaran más al pisar charcos, corrían con todas sus fuerzas, y su destino era el estadio de Quidditch de Londres.

-¡Mamá!

La exclamación de Cleo hizo detener a Helena, y también a Katie, que, al igual que ellas, corría bajo la lluvia para llegar al estadio. Katie abrió los ojos, y cruzó la calle para reunirse con las dos adolescentes, sin embargo, no se paró ha hablar con ellas, ya que, por la cara de su hija, y la mirada asustada de Helena, dedujo que ya sabían lo de Oliver, las tres reanudaron la carrera de nuevo

Sin embargo, cuando el trío entró en el estadio, jadeando por la carrera que acababan de pegarse, ya era tarde, el partido había comenzado hace bastante tiempo, y los dos equipos ya volaban, ya no estaban muchos de los integrantes del equipo, debían de haberse caído ya o algo por el estilo. A pesar de estar en esa situación, Cleo no pudo evitar gritar:

-¡Papá!

Desde arriba, Oliver se distrajo un momento, para mirar hacia abajo, sin embargo, justo cuando localizó a su hija, a Katie y a Helena, una bludger se estampó contra su cara, y se cayó de la escoba

La mayor de los Wood gimió, había por lo menos 7 metros hasta el suelo, Helena se mordió el labio inferior y desvió la vista mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos, Katie se quedó estática, sin saber que hacer, solamente veía a su marido caer ante sus ojos; Cleo se llevó una mano a la cabeza, notaba que la cabeza le daba vueltas, perdió el equilibrio, y después, todo se volvió negro