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Historia 48221 — capítulo 16

Habían pasado casi siete años, desde la noche en que Draco fue borrado de la familia Malfoy, aun me sentía un poco culpable, pero claro que él no dejaba de decirme que elegirme a mí, y que yo lo aceptara había sido lo mejor que le había pasado en la vida.

Llevábamos tres años de casados, claro que no fue nada del otro mundo, solo fue una ceremonia pequeña con mi abuela, mis hermanas, Sirius y su familia, algunos amigos de Draco, y bueno algunos míos. No fue la boda que se espera que tuviera el único hijo de Lucius y Narcissa Malfoy, pero fue lo que nosotros deseábamos.

-Vamos Darla - la voz de Rach sonaba a reproche - te ves perfecta, y tu hermanita esta a punto de casarse, quisieras moverte o no llegaremos.

-¿Quién rayos escogió algo así para mí? - replique.

Saliendo con una túnica rosa que me llegaba unos cinco centímetros por debajo de la rodilla, me apretaba un poco de los pechos, que de por sí me habían crecido por el embarazo y ahora con esto se me veían aun más, el vientre abultado se ocultaba un poco por lo holgado del vestido, pero no era que no me gustara, sino que el rosa no era mi color.

-Te ves bien, - me consoló - además en mi boda llevaste un vestido más feo.

-Si, pero no tenía que ocultar un embarazo de ocho meses - suspire, mientras me acomodaba el cabello.

-Nadie te dijo que te embarazaras - me espeto, a lo que le mande una mirada asesina - además, yo creo que a Draco le vas a fascinar.

En verdad no sé en que momento Rachel y yo nos comenzamos a llevar bien, pero supongo que fue por Sirius, que casi siempre nos obligaba a estar juntas, y bueno poco a poco Rach, fue olvidando a Draco, de hecho cuando nos casamos, mi hermana se veía feliz del brazo de Fred Weasley, hacían una linda pareja.

Aunque Sirius no parecía pensar lo mismo, pero eso a ellos no les intereso, ya que se casaron y bueno ahora tenían una pequeña de seis meses, con el cabello rojo de su padre y los ojos miel de la abuela de Rach. Creo que todo estaba bien o al menos eso quería pensar.

Rachel me tomo del brazo y me saco de la casa a rastras, pero ya conocía el carácter de mi hermanita, claro que Maddi solía decir que era igual al mío, que por eso la mayoría de las veces chocábamos, pero que en menos de cinco minutos ya volvíamos a estar como si nada hubiera pasado.

Draco tuvo que aprender a soportar a los Weasley, después de todo venían siendo familia, y más cuando Rach se caso, además de que a Harry, Ron y Hermione no les quedo más que aceptarlo, y bueno ahora éramos una enorme familia, cosa que le agradaba a mi marido.

En cuanto llegamos al jardín de la Mansión Zabbini donde se llevaría acabo la ceremonia, ya que Maddison se iba a casar con ni más ni menos que Blaise, cosa que me alegraba ya que los dos se veían perdidamente enamorados.

Me senté junto al resto de las damas de honor, que solo constaba de Ginny, que bueno con su cabello y el rosa, no era mucho y menos con el vientre, cosa que agradecía no ser la única embarazada luciendo ese ridículo vestido, Keira que acaba de cumplir catorce, Rachel y yo; ya que Hermione se había negado por completo a unirse a ser la tercera embarazada con ese vestido.

Me senté, ya que con esto del embarazo, me cansaba muy rápido y más porque mis pies se hinchaban, pero claro todo por formar una familia, pero no llevaba mucho así cuando observe que todos se ponían de pie, hice lo mismo, pero en cuanto lo hice, sentí una pequeña punzada en el vientre.

No quise tomarle atención, después de todo hoy era el día más esperado para Maddi y de ninguna manera se lo iba a echar a perder. La ceremonia comenzó, mi hermana se veía hermosa con su vestido de novia, lucía perfectamente feliz, supuse que mamá estaría feliz por esto.

Sus tres hijas tenían una vida feliz, las dos mayores habían formado su familia y la menor, estaba en Hogwarts con buenas notas y viviendo una vida feliz, después de todo la abuela era una increíble persona, que esperaba que durará muchos años más.

Pero unos quince minutos después de que comenzará sentí de nuevo una punzada, un poco más fuerte que la primera, pero de nuevo no le puse atención, así paso el resto, cuando me levante a felicitar al nuevo matrimonio, sentí como algo me mojaba, cuando baje la mirada, note que era un líquido como amarillento transparentoso y un poco espeso.

Busque con la mirada a Draco que lo vi caminar hacía mí, creo que el momento había llegado, en cuanto llego, lo tome del brazo y lo aleje de los invitados que no parecían haberse dado cuenta de lo que estaba pasando, antes de que hablara.

-Creo que debemos ir a San Mungo - su pálido rostro se volvió más - se me rompió la fuente.

El pobre no sabía ni que hacer, le sonreí débilmente haciéndole ver que estaba bien, que nada iba a pasar que todo estaría bien, con las manos un tanto temblorosas, me llevo fuera de la casa para poder aparecer.

En cuanto llegamos a San Mungo me atendieron, me dieron una habitación, en la cual se quedo Draco, después de todo parecía que hoy nacería nuestro primogénito. Cada hora que pasaba las contracciones comenzaban a hacer más fuertes y más rápidas.

Cuatro horas después ya estaba en la sala de expulsión, con Draco a mi lado y la sanadora diciéndome que era momento de pujar, no supe cuantas veces lo hice, pero cuando escuche el pequeño llanto, supe que todo había valido la pena, absolutamente todo.

-Es niño - susurro Draco.

-Scorpius Malfoy - dije con una sonrisa apenas visible.

Me mostraron a mi bebé, al cuál su poco cabello era rubio, creo que lo había heredado de su padre, sonreí al ver que sus pequeños ojos eran como perlados.

-Es un digno Malfoy - comente con una media sonrisa.

-Yo creo que es un Black - mientras besaba mi cabello - pero solo lo veo con ojos de amor.

-Torpe - replique.

-Creo que es mejor que descanse - repuso la enfermera, quitándome a mi bebé, supuse que mi rostro mostró tristeza - en cuanto lo limpie, y lo cambié se lo llevare.

No pude negarme, así que me guiaron hacia mi habitación, en la cuál en cuanto llegue, el cansancio me gano y me quede dormida. La verdad no supe cuánto tiempo estuve dormida, pero un llanto, me hizo abrir los ojos y me encontré en la habitación sola, observe la habitación y vi de donde provenía el llanto.

Me levante con cuidado, ya que me dolía la cadera, camine hacia el pequeño cunero, en donde estaba mi bebé, le sonreí, mientras lo tomaba en brazos, era idéntico a Draco, aunque siempre dicen que un recién nacido no se parece a nadie, pero a mí me parecía que los genes Malfoy habían ganado.

-¿Tienes hambre? - pregunte suavemente, mientras caminaba hacia la cama.

Claro que no obtuve respuesta, y por instinto, más que por saberlo, me descubrí el pecho y él enseguida encontró mi pezón, y empezó a succionar, su pequeña boquita me encantaba verla moverse, era un bebé hermoso, no había duda de ello, era precioso.

Estaba tan encantada observando a mi pequeño Scorpius, que para mí no había nada más, que no fuera el bebé en mis brazos, era simplemente cautivador.

-Buenas tardes - levante la vista y observe a Narcissa Malfoy, cubrí a Scorpius por impulso - solo vine a disculparme por lo mal, que me porte contigo cuando nos conocimos - arrugue la nariz confundida - Lucius y yo, en verdad no queremos perder a Draco y ahora tampoco a Scorpius, es por eso que tengo que decirte que te agradezco que ames a mi hijo, y que me equivoque contigo - no entendía nada - ahora que eres madre, tal vez puedes entender, que para uno como madre, jamás nadie va a estar al nivel de un hijo, pero tú, Darla en verdad te acercas demasiado.

-Gracias - sonreí levemente - ¿quiere cargar a su nieto?

Ella me regreso la sonrisa y camino hacía mí, le extendí a mi pequeño bebé, al cuál tomo encantada, ya veía que yo no era la única a la que Scorpius le había robado el corazón, se sentó en un pequeño sofá de la habitación, acariciando a su nieto.

En es momento entró Draco, que observo a su madre sorprendido, pero le hice una seña, para que no hablara, así que camino hacía mí y se sentó a mi lado.

-Creo que Scorpius, vino a unirte con tus padres - le susurre.

-Eso me hace ver que se parece a ti - lo mire confundida - pues logran que la gente los adore.

-Tonto - sonreí levemente.

-¿Sabes? - clave mi mirada en él - fuiste mi gran error, pero jamás me voy a arrepentir de haberte amado, porque mi error ahora, fue el mejor de mis aciertos.

-Te Amo - acerque mi rostro al de él.

-No más que yo - y terminó con la distancia de nuestros labios.

Sabía que la vida aun tenía mucho para nosotros, pero estábamos juntos, y teníamos al pequeño Scorpius en nuestra vida. 

Bueno este fic ya llego a su final, y en verdad se agradece a todos aquellos que se tomaron la molestia de leerlo, y bueno espero ke les haya gustado, xq esta hecho para ustedes,  y también lamento la tardanza n.nU 

Y si les gusto y kieren leer más pueden leer mis demás historias.

Capitulo dedicado a:

Black Victoria

bitha_granger

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