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Historia 48221 — capítulo 3
Mi vida no era lo que imaginaba, podía tener todo, o al menos eso creí antes de ver lo que en verdad era mi vida. Es cierto que estaba llena de lujos, que con solo extender la mano, yo tenía lo que pedía, pero era una vida superflua, en la cual solo tenía amigos por interés.
Y mejor ni hablar de mi novia, Pansy Parkinson, era la mujer más hueca y superficial que conocía, pero también era buena en la cama, creo que solo por eso seguía con ella, simples deseos carnales, aunque también es cierto que me he acostado con varias mujeres, a pesar de apenas tener dieciocho años.
Pero ninguna era lo que necesitaba, no había alguien que pueda decir que tal vez si pudiera llegar a amar, todas eran parecidas a Pansy, era tontas y solo les interesaba saber quien tenía más dinero, y un buen marido para que las mantuviera.
No pensaban en nadie más que no fueran ellas. El espejo mostraba a alguien altivo y orgulloso, mis ojos grises no verían a nadie hacia arriba, ellos siempre tendrían que levantar la mirada para verme, era Draco Malfoy, nadie podía humillarme.
Me acomode la capa, ningún Malfoy debía verse desarreglado no importaba lo que pasará, siempre debíamos estar elegantes y arrogantes, mi cabello estaba perfectamente peinado, gire mi rostro para verificar que todo estuviera en orden, pero como siempre tenían que interrumpirme, suspire y camine hacia la puerta de mi recamara.
-Es tarde - repuso mi madre.
-No tengo dos años - le reproche.
-Recuerda que las visitas a Azkaban terminan temprano - me espeto - y todavía tenemos que pasar al callejón Diagon.
No conteste, solo camine detrás de ella, la verdad era horrible tener que pelear con Narcissa Malfoy, ya que ella siempre terminaba ganando, sin importar si estaba equivocada, en cuanto llegamos al callejón, mi madre comenzó a andar con esa pose altiva de todo Malfoy.
Escuchaba varias murmuraciones de las mujeres al verme pasar, fije mi vista al frente, no deseaba ver a ninguna. Iba detrás de mi madre, mientras ella observaba los escaparates, tratando de encontrar algo que llevarle a mi padre en Azkaban.
-Minerva
- repuso mi madre, giré la vista a la dirección en donde mi madre veía.
Y frente a mí estaba la directora de Hogwarts, una mujer de estatura media, el cabello castaño entrecano, estaba en un perfecto moño y sus ojos marrón escondidos detrás de unas gafas y como siempre llevaba una capa de cuadros escoceses.
-Narcissa
- saludo la directora seriamente.
-¿Qué hace aquí la directora de Hogwarts? - escuche la diversión en la voz de mi madre.
-Cosas del colegio - contesto secamente - bueno Narcissa, Draco, tengo cosas que hacer.
Y sin más desapareció, mi madre no dijo nada y yo ni siquiera abrí la boca, seguimos el camino por todo el callejón Diagon, pero parecía que nada convencía a mi madre, comenzaba a aburrirme y aun no teníamos nada.
-Son las tres - repuso sorprendida - iré a ver a tu padre y tú te quedarás y comprarás lo que te falte para Hogwarts.
Esa mujer seguía tratándome como a un niño de dos años, asentí y ella desapareció, camine hacia la tienda de Madame Malkin, ya que necesitaba túnicas nuevas para mi último año, y tenía que regresar a Hogwarts, debido a que después de la guerra, tendríamos que repetir el año.
Así que tendría que volver a verle la cara a Potter, Granger, los Weasley y Black, esto era una broma de muy mal gusto y lo peor de todo es que solo me quedaba un día para volver a verlos, lo único que esperaba, era que en ese momento no verlos.
Comprar las túnicas fue bastante rápido, debido a que soy un Malfoy, a pesar de que en estos momentos mi apellido no esté muy bien que digamos, pero aun le quedaba un poco de valor. Los libros los había comprado dos días atrás, así que no me faltaba nada, decidí ir al Caldero Chorreante a descansar un poco y después irme a mi casa.
-Keira
- escuche una voz un tanto aguda - deja de correr.
-Quiero un helado - esa voz era infantil.
-Lala ya te dijo que ahora no.
Entonces en segundos estuve en el suelo, con una niña como de siete años sobre mí, su cabello negro y rizado escondía su rostro, estaba por gritar, cuando la pequeña se quito el cabello y mis ojos grises quedaron reflejados en unos café obscuro y me sonrió con culpabilidad.
-Lo siento.
-Keira
- los brazos de una chica como de 1.64 de estatura, los ojos iguales a los de la pequeña, solo que su cabello rubio y lacio - te dije que no corrieras - la reprendió, después dirigió su vista a mí - ¿te encuentras bien?
-Si
- conteste poniéndome de pie y sacudiéndome el pantalón.
-Lo lamento - se disculpó la chica - pero se me soltó de la mano.
-No te preocupes - conteste secamente - solo vigílala mejor.
-Hago lo que puedo - me contesto con enfado.
-Pues no lo haces muy bien - le espete.
-Nadie pidió tu opinión - gruño.
-Tonta
- dije y me di la vuelta.
-Nadie me llama tonta, pseudo galán - me giré irritado.
-Mira niña, no sabes con quien te metes - la mire de forma ácida.
-Pues tú no sabes con quien te metes, si les haces algo - desvíe mi mirada detrás de la rubia y una chica de cabello castaño y quebrado, unos tres centímetros más alta que la otra y unos hermosos ojos azules, me veía de forma ácida - a alguna de ellas.
-Me presentaré, porque veo que no me reconocen - sisee - soy Draco Malfoy - ninguno de los dos rostros cambio.
-Pues yo soy Darla Prewett y eso no cambia que molestes a mis hermanas - contesto irónica - así que hazme un favor, Dragón déjalas en paz
-Idiota
- dije furioso.
-Vamos
- empujo a la rubia que llevaba del brazo a la pequeña - no pienso discutir con alguien tan prepotente como el señor.
Y sin más comenzó a caminar hacia el lado contrario del Caldero Chorreante, las observe irse, sin saber que decir, la pequeña se giró y me sonrió a modo de disculpa, no pude más que sonreír, pero en ese momento note, que era una real, no una falsa como las que solía dar.
Capitulo dedicado a:
Black Victoria
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